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miércoles, 13 de octubre de 2010

Pesimismo para el alma

" Mi existencia es incompresible y ridícula. Pero nunca estuvo a mi alcance poder elegir otra. Uno no deja de ser quien es. La libertad existe siempre sólo en el futuro. En el pasado ya no se puede encontrar. Nadie puede escoger otro pasado. Todo lo que sucede tenía que suceder como sucedió. A posteriori todo es inevitable, a priori nada. Lo único que importa es despertar del sueño. A pesar de todo, corremos detrás de la libertad, no podemos hacer otra cosa, pero la libertad camina siempre un paso por delante como un espejismo, existe siempre en el próximo instante, siempre en el futuro. Y el futuro es oscuro, una pared negra, impenetrable ante nuestros ojos. No, pasa entre nuestros dos ojos, a través de la cabeza. Estamos ciegos. Cegados por el futuro. No vemos nunca lo que está ante nosotros, nunca el próximo segundo, hasta que nos rompemos la nariz contra él. Vemos sólo lo que hemos visto ya. Es decir, nada. "
                                                                                                  Michael Ende
                                                                                                  El espejo en el el espejo

martes, 20 de abril de 2010

Caluroso sueño de tres minutos ó la persecución Onírica del Sapo



"El sueño nos separa de la continuidad del tiempo"
Homero Aridijis
Los termómetros están que revientan en esta ciudad, estoy en estado de menopausia ultra prematura, con estados de ánimo incomprensibles, volubles y detestables, con el llanto atorado en la garganta y un vacío en el estomago, como si de verdad el fin de mis días estuviera cerca, un bochorno detestable me hace sudar, estoy pegajosa, incomoda y molesta por esta reacción de mi cuerpo ante la primavera. Abro las ventanas, enciendo los ventiladores, pero parece que solamente hacen circular el maldito aire caliente, trato de tener paciencia, trato de concentrarme en leer, voy al librero y erróneamente escojo "Mirándola
Dormir" un muy buen libro, pero repleto de alusiones carnales que terminan por saturar mi ya bastante acalorado cerebro. Cierro el libro, veo el reloj, son las cuatro de la tarde con veintisiete minutos, si consigo dormir hora y media al despertar la temperatura habrá bajado y podre salir a dar un paseo.Cierro los ojos y cómo si tuviera un chip que se activa y desactiva a mi voluntad para el sueño, quedo profundamente dormida.
Tuve un sueño muy extraño, uno de esos donde puedo partirme en muchos personajes de mi propio sueño y al mismo tiempo ser testigo presencial de todo cuanto ocurre. Estaba sentada en la orilla de un estanque recitando el Sapo de Arreola, buscando algo en la superficie del agua, el olor de lugar era agradable, cómo el de las calles en la comunidad después de que ha llovido, me quedé pensando en eso y de repente ya no estaba en el estanque, ahora estaba en la escuela de la Soledadita, la primera comunidad en la que di clases, me encontraba sentada junto a una de las que fueron mis alumnas, vestía el uniforme de la secundaria, pero lo extraño es que yo también era la maestra, escribí en el pizarrón y en el cuaderno: "Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático", eso rompió el cuadro, me di cuenta que estaba soñando, así que me dispuse a despertar, sacudí la cabeza ya no siendo ni maestra ni alumna y desperté en medio de mi cuarto en Morelia, me dio tanto gusto despertarme ahí, recorrí con los ojos la habitación, los catres, los posters, las fotos, mis libros, el desorden habitual en el piso, alguien tocó a la puerta, era yo nuevamente, tenía el Bestiario de Arreola en mis manos, y di una larga explicación de la interpretación del Sapo, mi yo del cuarto, nuevamente se dio cuenta q seguía dormida, entonces conté hasta diez para despertar. Abrí los ojos y estaba en un cuarto de hotel, las sabanas frescas me provocaron una sensación agradable, encendí la tele para ver q hora era y pude verme en la caja idiota, estoy dando las noticias, seguía dormida, me llevé las manos a la cara, no sin un dejo espantoso de desesperación, recordé despertando a la vida, y si en realidad es así, si ya nunca más se despierta y se vaga de sueño en sueño, si mi último destino era seguir soñando para pensar en la fealdad del sapo y su abrumadora cualidad de espejo, comencé tener miedo, un calor muy extraño se apoderó de mi cuerpo, grité aaaah!!
Despierto en el sillón de la sala donde originalmente me había quedado dormida, el calor no ha bajado ni un grado y el tiempo se suspendió en el sueño, son las cuatro con treinta minutos, voy a lavarme la cara, devuelvo al señor Aridijis a su lugar y buscó mi Bestiario, me dispongo a seguir con mi análisis del Sapo.
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Pesimismo para el alma

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" Mi existencia es incompresible y ridícula. Pero nunca estuvo a mi alcance poder elegir otra. Uno no deja de ser quien es. La libertad existe siempre sólo en el futuro. En el pasado ya no se puede encontrar. Nadie puede escoger otro pasado. Todo lo que sucede tenía que suceder como sucedió. A posteriori todo es inevitable, a priori nada. Lo único que importa es despertar del sueño. A pesar de todo, corremos detrás de la libertad, no podemos hacer otra cosa, pero la libertad camina siempre un paso por delante como un espejismo, existe siempre en el próximo instante, siempre en el futuro. Y el futuro es oscuro, una pared negra, impenetrable ante nuestros ojos. No, pasa entre nuestros dos ojos, a través de la cabeza. Estamos ciegos. Cegados por el futuro. No vemos nunca lo que está ante nosotros, nunca el próximo segundo, hasta que nos rompemos la nariz contra él. Vemos sólo lo que hemos visto ya. Es decir, nada. "
                                                                                                  Michael Ende
                                                                                                  El espejo en el el espejo
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Caluroso sueño de tres minutos ó la persecución Onírica del Sapo

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"El sueño nos separa de la continuidad del tiempo"
Homero Aridijis
Los termómetros están que revientan en esta ciudad, estoy en estado de menopausia ultra prematura, con estados de ánimo incomprensibles, volubles y detestables, con el llanto atorado en la garganta y un vacío en el estomago, como si de verdad el fin de mis días estuviera cerca, un bochorno detestable me hace sudar, estoy pegajosa, incomoda y molesta por esta reacción de mi cuerpo ante la primavera. Abro las ventanas, enciendo los ventiladores, pero parece que solamente hacen circular el maldito aire caliente, trato de tener paciencia, trato de concentrarme en leer, voy al librero y erróneamente escojo "Mirándola
Dormir" un muy buen libro, pero repleto de alusiones carnales que terminan por saturar mi ya bastante acalorado cerebro. Cierro el libro, veo el reloj, son las cuatro de la tarde con veintisiete minutos, si consigo dormir hora y media al despertar la temperatura habrá bajado y podre salir a dar un paseo.Cierro los ojos y cómo si tuviera un chip que se activa y desactiva a mi voluntad para el sueño, quedo profundamente dormida.
Tuve un sueño muy extraño, uno de esos donde puedo partirme en muchos personajes de mi propio sueño y al mismo tiempo ser testigo presencial de todo cuanto ocurre. Estaba sentada en la orilla de un estanque recitando el Sapo de Arreola, buscando algo en la superficie del agua, el olor de lugar era agradable, cómo el de las calles en la comunidad después de que ha llovido, me quedé pensando en eso y de repente ya no estaba en el estanque, ahora estaba en la escuela de la Soledadita, la primera comunidad en la que di clases, me encontraba sentada junto a una de las que fueron mis alumnas, vestía el uniforme de la secundaria, pero lo extraño es que yo también era la maestra, escribí en el pizarrón y en el cuaderno: "Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático", eso rompió el cuadro, me di cuenta que estaba soñando, así que me dispuse a despertar, sacudí la cabeza ya no siendo ni maestra ni alumna y desperté en medio de mi cuarto en Morelia, me dio tanto gusto despertarme ahí, recorrí con los ojos la habitación, los catres, los posters, las fotos, mis libros, el desorden habitual en el piso, alguien tocó a la puerta, era yo nuevamente, tenía el Bestiario de Arreola en mis manos, y di una larga explicación de la interpretación del Sapo, mi yo del cuarto, nuevamente se dio cuenta q seguía dormida, entonces conté hasta diez para despertar. Abrí los ojos y estaba en un cuarto de hotel, las sabanas frescas me provocaron una sensación agradable, encendí la tele para ver q hora era y pude verme en la caja idiota, estoy dando las noticias, seguía dormida, me llevé las manos a la cara, no sin un dejo espantoso de desesperación, recordé despertando a la vida, y si en realidad es así, si ya nunca más se despierta y se vaga de sueño en sueño, si mi último destino era seguir soñando para pensar en la fealdad del sapo y su abrumadora cualidad de espejo, comencé tener miedo, un calor muy extraño se apoderó de mi cuerpo, grité aaaah!!
Despierto en el sillón de la sala donde originalmente me había quedado dormida, el calor no ha bajado ni un grado y el tiempo se suspendió en el sueño, son las cuatro con treinta minutos, voy a lavarme la cara, devuelvo al señor Aridijis a su lugar y buscó mi Bestiario, me dispongo a seguir con mi análisis del Sapo.
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