domingo, 2 de octubre de 2011
Princesas
lunes, 12 de septiembre de 2011
500 días con ella

(agrego foto de Matthew Gray Gubler, porque aunque su personaje es completamente secundario, fue su frase la que más me ha gustado, además de que bueno O por Dios, etc. etc.)
martes, 9 de agosto de 2011
Espejos
siete años de mal amor.
martes, 2 de noviembre de 2010
Ya no te espero
Ya no te espero, leíste una mañana entre los de dedos de tu mano, de momento no te fue posible entender del todo el mensaje, no sabías si eras la emisora o la receptora de tan atroz declaración. Pensaste que era la prolongación del sueño, aunque tampoco tenías muy claro que habías estado soñando, sentías el cuerpo cansado, como si por la noche hubieras estado caminando incesantemente. Ya no te espero, volviste a leer y sentiste como las emociones se te estrujaron en el estomago, fue como si todas las noches juntas se amotinaran esa mañana y pretendieran entrar por tu ventana, cerraste los ojos y repetiste en voz alta, ya no te espero, en ese momento comprendiste, las palabras taladraron tus oídos, fue como si decirlo te despertara del letargo, tú eras quien emitía el mensaje, eras tú la que esa mañana después de tanto camino andado decidió soltar las amarras para gritar bien fuerte Ya no te espero.
jueves, 2 de septiembre de 2010
…
Otra vez me quedé con la palabras en las yemas de los dedos, quería escribir una carta enorme, repleta de suplicas y aclaraciones, pero no pude, no sé, aún ahora no sé, si fue por dignidad o por cobardía que no lo hice. Nuevamente te vi tomar tus cosas, fue como despedirme dos veces, escuchar tu voz susurrándome al oído: "hay q arrancarse el corazón de un solo tajo" Desafortunadamente, no es mi estilo, escarbo un poco cada día, un tanto más por las noches, ahí va, cada vez es menos lo q falta…
domingo, 29 de agosto de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Desesperanzas III
miércoles, 19 de mayo de 2010
Los finales no felices
Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.
miércoles, 14 de abril de 2010
Desesperanzas II
No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…
domingo, 14 de marzo de 2010
Adoles-ciendo
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.
jueves, 4 de marzo de 2010
Despedidas
El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.
martes, 5 de enero de 2010
Primera entrega
I La prisión
Las paredes guardaron silencio, la calma la invadió un instante, observo detenidamente el cuarto y se dio cuenta q ya no giraba, el movimiento se detuvo, abrió la puerta de su estancia para contemplar los colores de la noche, para deleitarse con los olores y sonidos del lugar; a veces con un poco de imaginación, conseguía transformar esa atmósfera nocturna en su hogar, entonces los miedos se disipaban y se sentía a salvo, nada podía lastimarla, era como si por minutos los grilletes con que la habían sujetado le permitieran ir mas allá de la puerta -aunque su cuerpo no se moviera del quicio- corría en libertad montaña abajo.
La fantasía se desvanecía cuando escuchaba el acercarse de los pasos del visitante, el que alguna vez fue su amante y ahora era su carcelario; Sabina cerraba la puerta y se dejaba caer sobre la cama fingiendo estar dormida, como si eso importara, de cualquier forma él la desnudaría para poseerla; muchas lunas atrás ella había desistido a resistirse, de cualquier forma así encadenada como estaba no podía hacer mucho, lo único q conseguía era hacerlo enfadar y que le propiciara tremendas golpizas. El visitante saciaba su enfermo deseo, le proporcionaba algo de comida y se marchaba asegurándole a Sabina que la razón para tenerla encadenada era un infinito amor.
Había perdido la cuenta de los días, quizás meses que tenía en ese lugar, no recordaba cuando fue que las paredes comenzaron a contarle historias, ni como fue que consiguió el cuarto diera vueltas, la esperanza de ser libre ahora tenia un desagradable sabor a imposible. Las cadenas que pendían de sus brazos no le permitían moverse más allá de la puerta o el cuarto de baño.
Pasaba los días enteros tejiendo y destejiendo sus largos cabellos, recapitulando un pasado lejano, cuando estuvo afuera, se aferraba a los recuerdos, pensaba que mientras tuviera memoria seguiría existiendo. Dibujaba en su mente cada detalle de su rostro, los lunares bajo su labio, lo poblado de sus cejas casi pegadas al parpado, la cicatriz en su frente, todo, no quería olvidarse de su imagen, porque si no estaría perdida
Princesas
2:06500 días con ella
21:47
(agrego foto de Matthew Gray Gubler, porque aunque su personaje es completamente secundario, fue su frase la que más me ha gustado, además de que bueno O por Dios, etc. etc.)
Ya no te espero
21:10Ya no te espero, leíste una mañana entre los de dedos de tu mano, de momento no te fue posible entender del todo el mensaje, no sabías si eras la emisora o la receptora de tan atroz declaración. Pensaste que era la prolongación del sueño, aunque tampoco tenías muy claro que habías estado soñando, sentías el cuerpo cansado, como si por la noche hubieras estado caminando incesantemente. Ya no te espero, volviste a leer y sentiste como las emociones se te estrujaron en el estomago, fue como si todas las noches juntas se amotinaran esa mañana y pretendieran entrar por tu ventana, cerraste los ojos y repetiste en voz alta, ya no te espero, en ese momento comprendiste, las palabras taladraron tus oídos, fue como si decirlo te despertara del letargo, tú eras quien emitía el mensaje, eras tú la que esa mañana después de tanto camino andado decidió soltar las amarras para gritar bien fuerte Ya no te espero.
…
21:52Otra vez me quedé con la palabras en las yemas de los dedos, quería escribir una carta enorme, repleta de suplicas y aclaraciones, pero no pude, no sé, aún ahora no sé, si fue por dignidad o por cobardía que no lo hice. Nuevamente te vi tomar tus cosas, fue como despedirme dos veces, escuchar tu voz susurrándome al oído: "hay q arrancarse el corazón de un solo tajo" Desafortunadamente, no es mi estilo, escarbo un poco cada día, un tanto más por las noches, ahí va, cada vez es menos lo q falta…
Desesperanzas III
22:47Los finales no felices
21:52Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.
Desesperanzas II
1:00No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…
Adoles-ciendo
14:17Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.
Despedidas
0:15El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.
Primera entrega
11:13I La prisión
Las paredes guardaron silencio, la calma la invadió un instante, observo detenidamente el cuarto y se dio cuenta q ya no giraba, el movimiento se detuvo, abrió la puerta de su estancia para contemplar los colores de la noche, para deleitarse con los olores y sonidos del lugar; a veces con un poco de imaginación, conseguía transformar esa atmósfera nocturna en su hogar, entonces los miedos se disipaban y se sentía a salvo, nada podía lastimarla, era como si por minutos los grilletes con que la habían sujetado le permitieran ir mas allá de la puerta -aunque su cuerpo no se moviera del quicio- corría en libertad montaña abajo.
La fantasía se desvanecía cuando escuchaba el acercarse de los pasos del visitante, el que alguna vez fue su amante y ahora era su carcelario; Sabina cerraba la puerta y se dejaba caer sobre la cama fingiendo estar dormida, como si eso importara, de cualquier forma él la desnudaría para poseerla; muchas lunas atrás ella había desistido a resistirse, de cualquier forma así encadenada como estaba no podía hacer mucho, lo único q conseguía era hacerlo enfadar y que le propiciara tremendas golpizas. El visitante saciaba su enfermo deseo, le proporcionaba algo de comida y se marchaba asegurándole a Sabina que la razón para tenerla encadenada era un infinito amor.
Había perdido la cuenta de los días, quizás meses que tenía en ese lugar, no recordaba cuando fue que las paredes comenzaron a contarle historias, ni como fue que consiguió el cuarto diera vueltas, la esperanza de ser libre ahora tenia un desagradable sabor a imposible. Las cadenas que pendían de sus brazos no le permitían moverse más allá de la puerta o el cuarto de baño.
Pasaba los días enteros tejiendo y destejiendo sus largos cabellos, recapitulando un pasado lejano, cuando estuvo afuera, se aferraba a los recuerdos, pensaba que mientras tuviera memoria seguiría existiendo. Dibujaba en su mente cada detalle de su rostro, los lunares bajo su labio, lo poblado de sus cejas casi pegadas al parpado, la cicatriz en su frente, todo, no quería olvidarse de su imagen, porque si no estaría perdida






