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domingo, 2 de octubre de 2011

Princesas

Crecí bajo el apreciativo princesa, mi padre siempre me llamó así, hasta la fecha cuando suena el teléfono y es él, la pregunta que inaugura la llamada es ¿Cómo está mi princesa? Eso me hacía suponer que él era un rey y mi madre una reina, que vivíamos en un castillo y algún día vendría un príncipe a rescatarme.  Ahora sigue siendo lindo escuchar eso en su voz, es maravilloso sentirme la heredera de ese reino de amor y locura que construyeron ellos para mí, pero sé los príncipes no existen, los castillos quedaron atrás y la vida es distinta.   

                Una noche de sábado, rememorando la infancia  viendo Caballeros del Zodiaco y tomando un tinto olvidado, una reflexión quizás absurda viene a mi cabeza y cómo es natural o raro, lo plasmo en este espacio de debrayes y voces que gritan desde el fondo de las yemas de mis dedos. Cuando yo fui infante, como niña que soy, ser princesa era “la unidad mínima asequible”, la delicada fémina que esperaba por el gentil caballero que estuviera dispuesto a dar su reino por ella; la verdad nunca me compré la historia, pero no parecía tan inverosímil, incluso conforme crecí, vi un par de historias bajo ese talante, hermosas chicas casándose con atractivos jóvenes bien ponderados en la sociedad, teniendo hijos lindos y viviendo en  ese ensueño prefabricado culturalmente para las “princesas”.

                Nunca sentí envidia de ellas, pero siempre me sentí distinta, mis relaciones complicadas nunca han tenido más futuro que lo inmediato, quizás cuando me he enamorado he logrado vislumbrar un futuro a 1 año quizás 2, futuro que implica viajes, pasiones y locuras, nunca hijos, ni perros, ni casas con un tejado y una barda. Pero no es eso lo que me ocupa en las reflexiones de esta noche. Pensaba en mis conversaciones con adolescentes o en esas conversaciones raras que uno sin querer queriendo escucha en los vagones del metro entre jóvenes de una generación después. En mis tiempos de adolescente, ser  “puta” ser “perra” era un peyorativo por excelencia, un calificativo mordaz, que se daban las mujeres mismas para clasificar a las chicas que habían decidido, optado o aceptado conocer los placeres carnales, versus claro está, a las que optaban por cumplir con ese precepto moral  de llevar una vida casta, pura, conservar la virginidad hasta qué un anillo luciera en sus mano y un vestido blanco las esperara para entregarse por amor al caballero digno de poseerlas. Ahora es curioso ir por las calles bajando el volumen al ipod por un momento y escuchar a las niñas que salen del bachillerato hablando de manera abierta y desinhibida de sus experiencias sexuales, o conversar unos minutos con adolescentes que se autodenominan orgullosamente “perras”.

                Es complicado clasificar, de hecho no habría porque hacer tal cosa, pero como humanoide femenino del planeta me atrae  inevitablemente la reflexión ante la evolución de los preceptos, las implicaciones del catálogo, ser “princesa”  o ser “perra”, la princesa espera, la perra va, la princesa es intocable, la otra todo puede tocarlo, la primera ama incondicionalmente, la segunda nunca se entrega ergo, nunca ama. Que complicado, pareciera que las dimensiones del amor para las mujeres siguen siendo ajenas, parece que saltamos de ser objeto para ser utilitarias; siento, presiento que hablando desde este territorio del género la felicidad sigue siendo inalcanzable, porque o lo entregas todo o sólo lo utilizas.

                Es quizás este el punto más arraigado de mi pleito con la diferencia, por qué habríamos de vetar una u otra parte, porque no reconocernos humanos todos, deseantes, amantes, dueños de un cuerpo que anhela sentirse dueño, esclavo, lascivo, poseído, propio, ajeno, pero también de un corazón, latiente, vulnerable, multifacético, viviente, amante.

                Reitero, es complicado, siempre me supe diferente, pero me gusta saberme princesa, nunca he esperado un príncipe que me rescate, pero me encantaría compartir mi reino con alguien a quien mire a los ojos y me reconozca y le reconozca, amante deseante loco, etc.

                Quizás la final de todo no sea un problema de género, sino de humanidad, de los que entendemos y vemos distinto, a los que los estereotipos no nos van, porque no somos ni perras ni princesas, ni machos ni maricas, sino humanos, buscando sentir placer, amor deseo, locura desbordándose por los poros y diciendo estás aquí te siento, no importa mañana, no importa nunca, importa hoy, y quizás está noche sea una o quizás sean el resto de mis noches, pero es por eso que tiene sentido estar aquí.

lunes, 12 de septiembre de 2011

500 días con ella

Tres premisas indispensables para leer este post.

a)      Ha sufrido ya una decepción amorosa que lo dejo destrozado y llorando como nene o nena.

b)      Alguna vez se  ha enamorado perdidamente de alguien con quien tuvo intimidad pero que claramente le dijo “no me interesa tener una relación”.

c)       Usted sigue pensando que el amor existe.

Muy bien si cumple con por lo menos una de las tres anteriores, puede seguir adelante con la lectura, en caso contrario, mi recomendación es no pierda tiempo, viva un poco más, salga a la calle a buscar al amor de su vida, tenga sexo desenfrenado con alguien para terminar enamorado de ese alguien, permita que le rompan el corazón, llore inconsolablemente y después sólo después ya que haya superado la etapa más dolorosa y esté dispuesto a continuar con su vida venga y lea este post.

500 días con ella es una comedia romántica, o por lo menos ahí la colocan  los que se encargan de hacer las clasificaciones de las películas. A mí me parece que aunque tiene tintes románticos, tiernos, de esos donde las hormonas suspiran y dan ganas de tener un Tom o una Summer cerca, no es precisamente una historia de amor, o por lo menos  no del amor rosa,  ese amor irreal con el  que nos ha enfermado la cabeza desde niños  Disney.   La forma en que se va contando la historia no es lineal, es un ir y venir entre los 500 días, teniendo una combinación dolor, placer, confusión, frustración, desesperación, alegría, asombro, complicidad, esperanza, deseo y todas esas cosas que en realidad se sienten cuando te enamoras, cuando tú encuentras al amor de tu vida, pero el amor de tu vida no te encuentra a ti. 

Al final Tom no se queda con la chica, Summer se casa con alguien más, pero no es eso lo importante. Lo importante es ver a Tom salir a comprar Wiskey en bata, verle rompiendo platos como poseído y sufriendo infinitamente, hasta que no le queda más que  dejar de conmiserarse y regresar al mundo. No al mundo de antes de Summer, no al mundo con Summer, a un nuevo mundo, donde hay mil cosas por descubrirse, donde el amor aún existe.

Pfff, esperanzador final, no sé si son las hormonas  o un vestigio de  esperanza las que teclean el post del día de hoy, pero me ha gustado mucho la película, una comedia romántica inteligente, muy bien armada y además con una musicalización popera, sí  muy pop pero muy agradable.

Vi esta película por un pacto, juego, competencia el producto que da prueba de que la he visto es un dibujo y una frase, el dibujo no lo posteare porque apesto como dibujante, pero la frase sí, dos frases me gustaron mucho:

“No me gusta ser novia de nadie, en realidad no me gusta ser nada de nadie”

“Robín no es la chica de mis sueños, ella es mejor que eso, es real”

(agrego foto de Matthew Gray Gubler, porque aunque su personaje es completamente secundario, fue su frase la que más me ha gustado, además de que bueno O por Dios, etc. etc.)

martes, 9 de agosto de 2011

Espejos

Ella le confesó su amor por los espejos.

Él se rompió en ese instante

dejándole como herencia

siete años de mal amor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Ya no te espero


Ya no te espero, leíste una mañana entre los de dedos de tu mano, de momento no te fue posible entender del todo el mensaje, no sabías si eras la emisora o la receptora de tan atroz declaración. Pensaste que era la prolongación del sueño, aunque tampoco tenías muy claro que habías estado soñando, sentías el cuerpo cansado, como si por la noche hubieras estado caminando incesantemente. Ya no te espero, volviste a leer y sentiste como las emociones se te estrujaron en el estomago, fue como si todas las noches juntas se amotinaran esa mañana y pretendieran entrar por tu ventana, cerraste los ojos y repetiste en voz alta, ya no te espero, en ese momento comprendiste, las palabras taladraron tus oídos, fue como si decirlo te despertara del letargo, tú eras quien emitía el mensaje, eras tú la que esa mañana después de tanto camino andado decidió soltar las amarras para gritar bien fuerte Ya no te espero.

jueves, 2 de septiembre de 2010


Otra vez me quedé con la palabras en las yemas de los dedos, quería escribir una carta enorme, repleta de suplicas y aclaraciones, pero no pude, no sé, aún ahora no sé, si fue por dignidad o por cobardía que no lo hice. Nuevamente te vi tomar tus cosas, fue como despedirme dos veces, escuchar tu voz susurrándome al oído: "hay q arrancarse el corazón de un solo tajo" Desafortunadamente, no es mi estilo, escarbo un poco cada día, un tanto más por las noches, ahí va, cada vez es menos lo q falta…

domingo, 29 de agosto de 2010

Sin más


…él rompió un cristal amenazándome con una punta. Yo me he ido, no estoy más.

jueves, 20 de mayo de 2010

Desesperanzas III


Hace frío sin ti, pero se vive
Roque Dalton
Pienso sin saber que siento, me miento si digo que no duele -de los engaños el menor-, no sé si lo entiendas, no quiero que me creas, no espero que me esperes. Hace tiempo que mi imagen se fue transfigurando en tu mirada, tanto, que ya no es mi rostro el que ves, ni mi piel la que deseas. Poco a poco me volviste un ser mítico de piedra, una hermosa construcción en tu cabeza, me dotaste de la belleza más excelsa, diste a mis ojos la luz de todas las estrellas, le cediste al olvido mis defectos y pusiste en mis labios tus palabras. Por un momento parecía sencillo ser arcilla, dejarme moldear, reinventar, crear ¿Por qué no? Si yo no había sabido hacerlo, tal vez tú tendrías la fórmula perfecta y de inicio parecía que sabias todas las respuestas.
No soy musa, no eres demiurgo, no somos…

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los finales no felices


"Hubiera querido penetrar en tu pasado
murmurando frases que hacen llorar a los muertos
y encantar a las fieras encerradas en tu corazón"
Alejandro Jodorowsky
Si alguien me hubiera preguntado, yo hubiera contestado con palabras prohibidas "siempre" ó "nunca" pese a que desde la última vez me prohibí estrictamente pronunciarlas, sabiendo que su concepto se ata como soga al cuello y cuando intentas alejarte te deja colgado en mitad del vacío, sin aliento sin vida, sin nada. Es bueno que ya nadie pregunte, así es más sencillo sólo volver a pasar y que los que ya de siempre vaticinaban este desenlace, puedan regocijarse en su triste acierto: No pudimos.
Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.

miércoles, 14 de abril de 2010

Desesperanzas II


No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…

domingo, 14 de marzo de 2010

Adoles-ciendo


En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.

jueves, 4 de marzo de 2010

Despedidas


El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.

martes, 5 de enero de 2010

Primera entrega

I La prisión

Las paredes guardaron silencio, la calma la invadió un instante,  observo detenidamente el cuarto y se dio cuenta q ya no giraba, el movimiento se detuvo, abrió  la puerta de su estancia para contemplar los colores de la noche, para deleitarse con  los olores y sonidos del lugar;  a veces con  un poco de imaginación, conseguía transformar esa atmósfera nocturna  en su hogar, entonces los miedos se disipaban y se sentía a salvo, nada podía lastimarla, era como si por minutos los grilletes con que la habían sujetado le permitieran ir mas allá de la puerta -aunque su cuerpo no se moviera del quicio- corría en libertad montaña abajo.

  La fantasía se desvanecía  cuando escuchaba el acercarse de los pasos del visitante, el que alguna vez fue su amante y ahora era su carcelario; Sabina cerraba  la  puerta y se dejaba caer sobre la cama fingiendo estar dormida, como si eso importara, de cualquier forma él la desnudaría para poseerla; muchas  lunas atrás ella había desistido a resistirse, de cualquier forma así encadenada como estaba no podía hacer mucho,  lo único q conseguía era hacerlo enfadar y que le propiciara tremendas golpizas. El visitante saciaba su enfermo deseo, le proporcionaba algo de comida y se marchaba asegurándole a Sabina que la razón para tenerla encadenada era un infinito amor.

Había perdido la cuenta de los días, quizás meses que tenía en ese lugar, no recordaba cuando fue que las paredes comenzaron a contarle historias, ni como fue que consiguió  el cuarto diera vueltas, la esperanza de ser libre ahora tenia un desagradable sabor a imposible. Las cadenas que pendían de sus brazos no le permitían moverse más allá de la puerta o el cuarto de baño.

Pasaba los días enteros tejiendo y destejiendo sus largos cabellos, recapitulando un pasado lejano, cuando estuvo afuera,  se aferraba a los recuerdos, pensaba que mientras tuviera memoria  seguiría existiendo. Dibujaba en su mente cada detalle de su rostro, los lunares bajo su labio, lo poblado de sus cejas casi pegadas al parpado, la cicatriz en su frente, todo, no quería olvidarse de su imagen, porque si no estaría perdida

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Princesas

2:06
Crecí bajo el apreciativo princesa, mi padre siempre me llamó así, hasta la fecha cuando suena el teléfono y es él, la pregunta que inaugura la llamada es ¿Cómo está mi princesa? Eso me hacía suponer que él era un rey y mi madre una reina, que vivíamos en un castillo y algún día vendría un príncipe a rescatarme.  Ahora sigue siendo lindo escuchar eso en su voz, es maravilloso sentirme la heredera de ese reino de amor y locura que construyeron ellos para mí, pero sé los príncipes no existen, los castillos quedaron atrás y la vida es distinta.   

                Una noche de sábado, rememorando la infancia  viendo Caballeros del Zodiaco y tomando un tinto olvidado, una reflexión quizás absurda viene a mi cabeza y cómo es natural o raro, lo plasmo en este espacio de debrayes y voces que gritan desde el fondo de las yemas de mis dedos. Cuando yo fui infante, como niña que soy, ser princesa era “la unidad mínima asequible”, la delicada fémina que esperaba por el gentil caballero que estuviera dispuesto a dar su reino por ella; la verdad nunca me compré la historia, pero no parecía tan inverosímil, incluso conforme crecí, vi un par de historias bajo ese talante, hermosas chicas casándose con atractivos jóvenes bien ponderados en la sociedad, teniendo hijos lindos y viviendo en  ese ensueño prefabricado culturalmente para las “princesas”.

                Nunca sentí envidia de ellas, pero siempre me sentí distinta, mis relaciones complicadas nunca han tenido más futuro que lo inmediato, quizás cuando me he enamorado he logrado vislumbrar un futuro a 1 año quizás 2, futuro que implica viajes, pasiones y locuras, nunca hijos, ni perros, ni casas con un tejado y una barda. Pero no es eso lo que me ocupa en las reflexiones de esta noche. Pensaba en mis conversaciones con adolescentes o en esas conversaciones raras que uno sin querer queriendo escucha en los vagones del metro entre jóvenes de una generación después. En mis tiempos de adolescente, ser  “puta” ser “perra” era un peyorativo por excelencia, un calificativo mordaz, que se daban las mujeres mismas para clasificar a las chicas que habían decidido, optado o aceptado conocer los placeres carnales, versus claro está, a las que optaban por cumplir con ese precepto moral  de llevar una vida casta, pura, conservar la virginidad hasta qué un anillo luciera en sus mano y un vestido blanco las esperara para entregarse por amor al caballero digno de poseerlas. Ahora es curioso ir por las calles bajando el volumen al ipod por un momento y escuchar a las niñas que salen del bachillerato hablando de manera abierta y desinhibida de sus experiencias sexuales, o conversar unos minutos con adolescentes que se autodenominan orgullosamente “perras”.

                Es complicado clasificar, de hecho no habría porque hacer tal cosa, pero como humanoide femenino del planeta me atrae  inevitablemente la reflexión ante la evolución de los preceptos, las implicaciones del catálogo, ser “princesa”  o ser “perra”, la princesa espera, la perra va, la princesa es intocable, la otra todo puede tocarlo, la primera ama incondicionalmente, la segunda nunca se entrega ergo, nunca ama. Que complicado, pareciera que las dimensiones del amor para las mujeres siguen siendo ajenas, parece que saltamos de ser objeto para ser utilitarias; siento, presiento que hablando desde este territorio del género la felicidad sigue siendo inalcanzable, porque o lo entregas todo o sólo lo utilizas.

                Es quizás este el punto más arraigado de mi pleito con la diferencia, por qué habríamos de vetar una u otra parte, porque no reconocernos humanos todos, deseantes, amantes, dueños de un cuerpo que anhela sentirse dueño, esclavo, lascivo, poseído, propio, ajeno, pero también de un corazón, latiente, vulnerable, multifacético, viviente, amante.

                Reitero, es complicado, siempre me supe diferente, pero me gusta saberme princesa, nunca he esperado un príncipe que me rescate, pero me encantaría compartir mi reino con alguien a quien mire a los ojos y me reconozca y le reconozca, amante deseante loco, etc.

                Quizás la final de todo no sea un problema de género, sino de humanidad, de los que entendemos y vemos distinto, a los que los estereotipos no nos van, porque no somos ni perras ni princesas, ni machos ni maricas, sino humanos, buscando sentir placer, amor deseo, locura desbordándose por los poros y diciendo estás aquí te siento, no importa mañana, no importa nunca, importa hoy, y quizás está noche sea una o quizás sean el resto de mis noches, pero es por eso que tiene sentido estar aquí.
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500 días con ella

21:47
Tres premisas indispensables para leer este post.

a)      Ha sufrido ya una decepción amorosa que lo dejo destrozado y llorando como nene o nena.

b)      Alguna vez se  ha enamorado perdidamente de alguien con quien tuvo intimidad pero que claramente le dijo “no me interesa tener una relación”.

c)       Usted sigue pensando que el amor existe.

Muy bien si cumple con por lo menos una de las tres anteriores, puede seguir adelante con la lectura, en caso contrario, mi recomendación es no pierda tiempo, viva un poco más, salga a la calle a buscar al amor de su vida, tenga sexo desenfrenado con alguien para terminar enamorado de ese alguien, permita que le rompan el corazón, llore inconsolablemente y después sólo después ya que haya superado la etapa más dolorosa y esté dispuesto a continuar con su vida venga y lea este post.

500 días con ella es una comedia romántica, o por lo menos ahí la colocan  los que se encargan de hacer las clasificaciones de las películas. A mí me parece que aunque tiene tintes románticos, tiernos, de esos donde las hormonas suspiran y dan ganas de tener un Tom o una Summer cerca, no es precisamente una historia de amor, o por lo menos  no del amor rosa,  ese amor irreal con el  que nos ha enfermado la cabeza desde niños  Disney.   La forma en que se va contando la historia no es lineal, es un ir y venir entre los 500 días, teniendo una combinación dolor, placer, confusión, frustración, desesperación, alegría, asombro, complicidad, esperanza, deseo y todas esas cosas que en realidad se sienten cuando te enamoras, cuando tú encuentras al amor de tu vida, pero el amor de tu vida no te encuentra a ti. 

Al final Tom no se queda con la chica, Summer se casa con alguien más, pero no es eso lo importante. Lo importante es ver a Tom salir a comprar Wiskey en bata, verle rompiendo platos como poseído y sufriendo infinitamente, hasta que no le queda más que  dejar de conmiserarse y regresar al mundo. No al mundo de antes de Summer, no al mundo con Summer, a un nuevo mundo, donde hay mil cosas por descubrirse, donde el amor aún existe.

Pfff, esperanzador final, no sé si son las hormonas  o un vestigio de  esperanza las que teclean el post del día de hoy, pero me ha gustado mucho la película, una comedia romántica inteligente, muy bien armada y además con una musicalización popera, sí  muy pop pero muy agradable.

Vi esta película por un pacto, juego, competencia el producto que da prueba de que la he visto es un dibujo y una frase, el dibujo no lo posteare porque apesto como dibujante, pero la frase sí, dos frases me gustaron mucho:

“No me gusta ser novia de nadie, en realidad no me gusta ser nada de nadie”

“Robín no es la chica de mis sueños, ella es mejor que eso, es real”

(agrego foto de Matthew Gray Gubler, porque aunque su personaje es completamente secundario, fue su frase la que más me ha gustado, además de que bueno O por Dios, etc. etc.)
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Espejos

15:47
Ella le confesó su amor por los espejos.

Él se rompió en ese instante

dejándole como herencia

siete años de mal amor.

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Ya no te espero

21:10

Ya no te espero, leíste una mañana entre los de dedos de tu mano, de momento no te fue posible entender del todo el mensaje, no sabías si eras la emisora o la receptora de tan atroz declaración. Pensaste que era la prolongación del sueño, aunque tampoco tenías muy claro que habías estado soñando, sentías el cuerpo cansado, como si por la noche hubieras estado caminando incesantemente. Ya no te espero, volviste a leer y sentiste como las emociones se te estrujaron en el estomago, fue como si todas las noches juntas se amotinaran esa mañana y pretendieran entrar por tu ventana, cerraste los ojos y repetiste en voz alta, ya no te espero, en ese momento comprendiste, las palabras taladraron tus oídos, fue como si decirlo te despertara del letargo, tú eras quien emitía el mensaje, eras tú la que esa mañana después de tanto camino andado decidió soltar las amarras para gritar bien fuerte Ya no te espero.
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21:52

Otra vez me quedé con la palabras en las yemas de los dedos, quería escribir una carta enorme, repleta de suplicas y aclaraciones, pero no pude, no sé, aún ahora no sé, si fue por dignidad o por cobardía que no lo hice. Nuevamente te vi tomar tus cosas, fue como despedirme dos veces, escuchar tu voz susurrándome al oído: "hay q arrancarse el corazón de un solo tajo" Desafortunadamente, no es mi estilo, escarbo un poco cada día, un tanto más por las noches, ahí va, cada vez es menos lo q falta…
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Sin más

23:21

…él rompió un cristal amenazándome con una punta. Yo me he ido, no estoy más.
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Desesperanzas III

22:47

Hace frío sin ti, pero se vive
Roque Dalton
Pienso sin saber que siento, me miento si digo que no duele -de los engaños el menor-, no sé si lo entiendas, no quiero que me creas, no espero que me esperes. Hace tiempo que mi imagen se fue transfigurando en tu mirada, tanto, que ya no es mi rostro el que ves, ni mi piel la que deseas. Poco a poco me volviste un ser mítico de piedra, una hermosa construcción en tu cabeza, me dotaste de la belleza más excelsa, diste a mis ojos la luz de todas las estrellas, le cediste al olvido mis defectos y pusiste en mis labios tus palabras. Por un momento parecía sencillo ser arcilla, dejarme moldear, reinventar, crear ¿Por qué no? Si yo no había sabido hacerlo, tal vez tú tendrías la fórmula perfecta y de inicio parecía que sabias todas las respuestas.
No soy musa, no eres demiurgo, no somos…
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Los finales no felices

21:52

"Hubiera querido penetrar en tu pasado
murmurando frases que hacen llorar a los muertos
y encantar a las fieras encerradas en tu corazón"
Alejandro Jodorowsky
Si alguien me hubiera preguntado, yo hubiera contestado con palabras prohibidas "siempre" ó "nunca" pese a que desde la última vez me prohibí estrictamente pronunciarlas, sabiendo que su concepto se ata como soga al cuello y cuando intentas alejarte te deja colgado en mitad del vacío, sin aliento sin vida, sin nada. Es bueno que ya nadie pregunte, así es más sencillo sólo volver a pasar y que los que ya de siempre vaticinaban este desenlace, puedan regocijarse en su triste acierto: No pudimos.
Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.
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Desesperanzas II

1:00

No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…
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Adoles-ciendo

14:17

En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.
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Despedidas

0:15

El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.
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Primera entrega

11:13

I La prisión

Las paredes guardaron silencio, la calma la invadió un instante,  observo detenidamente el cuarto y se dio cuenta q ya no giraba, el movimiento se detuvo, abrió  la puerta de su estancia para contemplar los colores de la noche, para deleitarse con  los olores y sonidos del lugar;  a veces con  un poco de imaginación, conseguía transformar esa atmósfera nocturna  en su hogar, entonces los miedos se disipaban y se sentía a salvo, nada podía lastimarla, era como si por minutos los grilletes con que la habían sujetado le permitieran ir mas allá de la puerta -aunque su cuerpo no se moviera del quicio- corría en libertad montaña abajo.

  La fantasía se desvanecía  cuando escuchaba el acercarse de los pasos del visitante, el que alguna vez fue su amante y ahora era su carcelario; Sabina cerraba  la  puerta y se dejaba caer sobre la cama fingiendo estar dormida, como si eso importara, de cualquier forma él la desnudaría para poseerla; muchas  lunas atrás ella había desistido a resistirse, de cualquier forma así encadenada como estaba no podía hacer mucho,  lo único q conseguía era hacerlo enfadar y que le propiciara tremendas golpizas. El visitante saciaba su enfermo deseo, le proporcionaba algo de comida y se marchaba asegurándole a Sabina que la razón para tenerla encadenada era un infinito amor.

Había perdido la cuenta de los días, quizás meses que tenía en ese lugar, no recordaba cuando fue que las paredes comenzaron a contarle historias, ni como fue que consiguió  el cuarto diera vueltas, la esperanza de ser libre ahora tenia un desagradable sabor a imposible. Las cadenas que pendían de sus brazos no le permitían moverse más allá de la puerta o el cuarto de baño.

Pasaba los días enteros tejiendo y destejiendo sus largos cabellos, recapitulando un pasado lejano, cuando estuvo afuera,  se aferraba a los recuerdos, pensaba que mientras tuviera memoria  seguiría existiendo. Dibujaba en su mente cada detalle de su rostro, los lunares bajo su labio, lo poblado de sus cejas casi pegadas al parpado, la cicatriz en su frente, todo, no quería olvidarse de su imagen, porque si no estaría perdida

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