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lunes, 25 de agosto de 2014

No hay palabras

Arden mis dedos sobre el teclado, todos tienen miedo, yo también. Un paso me separa del abismo, un salto que tiene la dimensión de un puñado de palabras tristes, que no encuentro, que no existen.  Anoche volví a soñarme pez  en el desierto y desperté deshidratada. Hoy fue un día plano, me despedí en un tibio abrazo del viejo Sauce, sin dolor ni alegría, como quien se despide de un trozo de vida sin notar apenas que habrá de irse para siempre.  Las ideas congestionadas de recuerdos y desmemorias, la soledad habitando cada recoveco de mi cuerpo, las noches de insomnio enmarcando mi rostro y yo que no me atrevo a saltar, que sigo escribiendo para encontrar las palabras que consigan nombrar esta tristeza.  Me distraigo entre ventanas, fumo para ahuyentar los fantasmas, me murmuro entre dientes “tranquila Gabrielita, ya pasará como tantas otras veces ha pasado”,  me levanto y giro lejos de mi eje, me busco en historias ajenas y regreso a la luz persistente de mi viejo monitor, todos tienen miedo, yo también. No existen las palabras. 

domingo, 24 de junio de 2012

martes, 19 de junio de 2012

El lado izquierdo


Esta mañana  por fin sacudí el polvo del lado izquierdo de mi cama, no porque crea que por fin vendrás, sino porque tengo la certeza  de que no vas a hacerlo. Necesito dormir y soñarte ausente para sincronizar poco a poco las realidades y habituarme antes que nunca a tu no estar. 

jueves, 6 de octubre de 2011

Si te dijeron no, es porque pediste…
Alejandra Pizarnik
Decir No, escuchar un No, pretender un No, pensar un No.  Palabra más fea esa, ¿Necesaria? Sí, a veces, inesperada casi siempre. Un enorme NO, atraviesa nuestras vidas, vivimos cercados por la negación, siempre hay algo que se nos niega, algo que nos es inalcanzable. Supongo que aprendemos a vivir con ello, supongo que no es tan grave, al final ese conjunto de NOs, permite la reinvención cada día, la construcción, deconstrucción y reconstrucción de nuestras esencias, la afirmación de nuestros SIs.

Pese a ello, es angustioso y desgastante cada vez que los labios de alguien se abren ante nuestros ojos para decir NO, incluso es difícil que sean los nuestros, nuestros labios los que nieguen,  cada vez que se enuncia este monosílabo, una fractura desde muy pequeña hasta inconmensurable se abre en el otro.  

Desconozco el tamaño de mi herida, pero persisto, espero, anhelo en algún momento mi NO, tu No, su NO, en algún momento se abra en mil posibilidades.

sábado, 7 de mayo de 2011

Siento que siento

Es extraño tener tantas ideas revoloteando en la cabeza y sentir como escapan a los dedos cuando busco plasmarlas, la diferencia de ello con otras veces (es usual esto en mi), es que ahora la sensación no me frustra, al contrario me llena de un gozo particular, en el que me es permitido continuar tejiendo con ellas, algo más grande y más complejo, o no sé, por lo menos más intenso. Esta vez permito que la tristeza se posesione de cada rescoldo en mi pensamiento, esta vez no es una tristeza gris, es como estar habitando por una temporada en el umbral de las emociones, donde todas son transparentes, son como agua que me embebe y me embriaga.


Considero que he llegado a un punto de inflexión en mí andar por el mundo, un punto donde quiero permanecer, o mejor aún, avanzar hasta poder sentirlo todo.

jueves, 5 de mayo de 2011

El pozo de las hadas

Desnuda ante un amanecer inclemente que obliga a dejar las mieles del sueño, para vestir de mundo y antifaces, Patricia abre el closet y elige el atuendo que le venga bien a un martes; pantalones de vestir oscuros, zapatos de punta, blusa contrastante y saco gris. Entra a la ducha y va desprendiéndose al roce con el jabón, de aquel polvo brillante que cubría su piel después de que por la noche nadará en el pozo de las hadas, su cuerpo se materializa y comienza a sentirse vulnerablemente humana, cierra las llaves de la regadera, sacude su cabellera y escurriendo, mientras tirita de frío visualiza su mortal reflejo, sus ojos se pierden en esos otros que la miran al otro lado, toca tímidamente el empañado espejo, con la ilusa esperanza de acariciar el rostro de la mujer q la mira, el contacto de sus dedos con el cristal hace que de la imagen escurran gotas como lágrimas, Patricia muerde sus labios para contener su propio llanto, y comienza una charla, o mejor dicho un largo monólogo con la mujer q la observa detrás del espejo:


“Mírate ahí, tan linda como siempre, tan tú, tan yo, tan libre y tan sola, tus hombros son frágiles no resistirán ya por más tiempo esa angustia que cargas, tus manos son torpes y míralas bien, aún tienen llagas, y q decir de tus ojos de infante asustada ante un mundo que te aplasta cada mañana, ¿porqué no eres honesta Patricia? Porqué no reconoces que ya no puedes con esto, por qué sigues aferrándote a esta absurda existencia, qué puede tener de brillante ser exitosa, ser culta, ser inteligente y claro bonita, que puede haber de brillante si eres tan cobarde, si estas tan sola. No, no llores ¡Tonta! Que eso ya lo has venido haciendo toda tu vida; o si lo prefieres adelante llora, llora hasta ahogarte en tus sollozos a nadie le importa. ¡Mírate patricia! pero no pierdas detalle, observa detenidamente cada pliegue, cada gesto, cada absurda suplica y cada mediocre intento de salvación ¡mírate! Lo vez, no hay respuestas, no hay preguntas, no hay algo que valga, no hay nada.

La frustración estremece todo su ser y se concentra sollozante en las lagrimas q brotan imparables de los ojos de la mujer del espejo, ella cubre su rostro como si quisiera ocultarse , pero aún así siente como el reflejo permanece imperturbable; una extraña cólera de sentirse observada la invade y sin pensarlo golpea el rostro de la Patricia en el espejo, los cristales manchados de sangre caen a sus pies, y ahora ya no solo es una, son muchas las mujeres q la ven por todas partes, no puede escapar de sus miradas irónicas, no puede ocultarse de sus múltiples yos, q la acosan con risas estridentes y reclamos; es como si se hubiera fragmentado y sus demonios quisieran acabar con ella. Con la mano herida toma un trozo de espejo e intenta enterrarlo en otro de los pedazos que está en el suelo, suplica desesperada porque desaparezcan todas, porque la dejen tranquila, golpea frenéticamente en todas direcciones, como si realmente la atacaran.

En esa imparable batalla, lo único q consigue es hacerse más daño, sus manos están destrozadas, sus pies también sangran, y ellas se multiplican a cada golpe, la cordura abandono para siempre a Patricia, que ha decidido triturar con sus dientes cada uno de los fragmentos de sí, que la miran y se burlan, comienza por los pedacitos más pequeños, los introduce en su boca y no se percata de cómo la sangre brota de su lengua y sus mejillas, mastica como si se tratara de un caramelo, las astillas se entierran en su paladar, pero Patricia no abandona la empresa, mastica con más ahínco, disfrutando de cada bocado de cristales que lleva a su boca y comienzan a reventar su garganta. Respirar comienza a resultarle complicado, los vidrios se incrustan y le están cortando la vida. Sin embargo, Patricia sonríe mientras se mira, descubre el rojo escarlata que la cubre y los reflejos en los espejos restantes le dan sensación de estar cubierta nuevamente de polvo de hadas, comienza a abandonar su terrena existencia ahora ella cree ser la hada de las noches, en el último soplo de vida se descubre hada y siente como se sumerge en el pozo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Perdón por la tristeza

El abuelo se fue, a veces lo extraño un poco, pero no es eso lo que me entristece.

Vi a mi Sauce, cada vez más distinto, menos mío, pero no es eso lo que me entristece.

El frío de San Cristóbal me genera una especie de nostalgia chiclosa, pero no eso no me entristece.

Mi mejor amiga se casa con un pendejo por cumplir con protocolos sociales, pero no, eso no es lo q me entristece.

Iván decía, que me la paso buscándole tres patas al gato, y a lo mejor tenía razón, no sé, no estoy segura de que es lo que me entristece, pero siento como me cala hasta los huesos esta tristeza rara, que nubla la mirada y no me deja poner claras las ideas.


 

domingo, 29 de agosto de 2010

Sin más


…él rompió un cristal amenazándome con una punta. Yo me he ido, no estoy más.

sábado, 19 de junio de 2010

Una breve tristeza


De vez en cuando el mundo se ensaña conmigo, sus dientes de metal trituran mis ideas, y cuando menos lo espero me azota contra las paredes una y otra vez. Resuenan en mi cabeza como letanía los versos de aquel poema de Pessoa "Estoy vencido como si supiera la verdad". Peor es estar vencida antes de saberla, atemorizarse a unos pasos de quitar el el último velo.
Mejor Pessoa, quién sino él, puede hablar y entender mis tristezas.
Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

viernes, 4 de junio de 2010

Diluyéndome


Comienzas a diluirte en el llanto de las tres vidas que preceden al último estallido, todo va perdiendo color, se deslavan las ideas, se pierde el sentido en ese mar de lágrimas fermentadas que celosamente guardabas con el afán de no perder la memoria. Tus únicas pertenencias han sido desde siempre, una oscura noche inscrita en la mirada y ese cumulo de interminables historias que una a una sin que puedas hacer nada desaparecen, se pierden ante un par de ojos maliciosos que disfrutan mirando tu declive, que esperaron pacientes el momento de verte caer. Pero tú ya no eres capaz de sentir nada, has quedado reducida a lo que de ti esos ojos conserven, no los odias por regodearse en tu fracaso, no los amas porque nunca supiste como hacerlo, ya no eres más tú en ti, ya no son tus manos, ni tu voluntad, ni tu noche en la mirada, ya no eres tú quien escribe , ya no eres tú la que habla, terminaste por diluirte en el néctar amargo de las tristezas pasadas...

jueves, 20 de mayo de 2010

Desesperanzas III


Hace frío sin ti, pero se vive
Roque Dalton
Pienso sin saber que siento, me miento si digo que no duele -de los engaños el menor-, no sé si lo entiendas, no quiero que me creas, no espero que me esperes. Hace tiempo que mi imagen se fue transfigurando en tu mirada, tanto, que ya no es mi rostro el que ves, ni mi piel la que deseas. Poco a poco me volviste un ser mítico de piedra, una hermosa construcción en tu cabeza, me dotaste de la belleza más excelsa, diste a mis ojos la luz de todas las estrellas, le cediste al olvido mis defectos y pusiste en mis labios tus palabras. Por un momento parecía sencillo ser arcilla, dejarme moldear, reinventar, crear ¿Por qué no? Si yo no había sabido hacerlo, tal vez tú tendrías la fórmula perfecta y de inicio parecía que sabias todas las respuestas.
No soy musa, no eres demiurgo, no somos…

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los finales no felices


"Hubiera querido penetrar en tu pasado
murmurando frases que hacen llorar a los muertos
y encantar a las fieras encerradas en tu corazón"
Alejandro Jodorowsky
Si alguien me hubiera preguntado, yo hubiera contestado con palabras prohibidas "siempre" ó "nunca" pese a que desde la última vez me prohibí estrictamente pronunciarlas, sabiendo que su concepto se ata como soga al cuello y cuando intentas alejarte te deja colgado en mitad del vacío, sin aliento sin vida, sin nada. Es bueno que ya nadie pregunte, así es más sencillo sólo volver a pasar y que los que ya de siempre vaticinaban este desenlace, puedan regocijarse en su triste acierto: No pudimos.
Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.

domingo, 14 de marzo de 2010

Adoles-ciendo


En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.

sábado, 6 de marzo de 2010

Esperar


-Yo no odio de ese modo a la gente
-Eso seguro porque no esperas nada de nadie
Murakami
Sputnik, mi amor.

El problema está en esperar, el mundo sería menos decepcionante si no esperáramos nada de él, si sólo nos acercáramos a las cosas en un estado de completa indiferencia, así cualquier cosa buena o mala sería una sorpresa y eso le daría un sabor distinto a las cosas.
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No hay palabras

20:47
Arden mis dedos sobre el teclado, todos tienen miedo, yo también. Un paso me separa del abismo, un salto que tiene la dimensión de un puñado de palabras tristes, que no encuentro, que no existen.  Anoche volví a soñarme pez  en el desierto y desperté deshidratada. Hoy fue un día plano, me despedí en un tibio abrazo del viejo Sauce, sin dolor ni alegría, como quien se despide de un trozo de vida sin notar apenas que habrá de irse para siempre.  Las ideas congestionadas de recuerdos y desmemorias, la soledad habitando cada recoveco de mi cuerpo, las noches de insomnio enmarcando mi rostro y yo que no me atrevo a saltar, que sigo escribiendo para encontrar las palabras que consigan nombrar esta tristeza.  Me distraigo entre ventanas, fumo para ahuyentar los fantasmas, me murmuro entre dientes “tranquila Gabrielita, ya pasará como tantas otras veces ha pasado”,  me levanto y giro lejos de mi eje, me busco en historias ajenas y regreso a la luz persistente de mi viejo monitor, todos tienen miedo, yo también. No existen las palabras. 
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Definiciones

0:03

Pusilánime: ella  que ahoga  el deseo, él que no lo tiene. 
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El lado izquierdo

18:24

Esta mañana  por fin sacudí el polvo del lado izquierdo de mi cama, no porque crea que por fin vendrás, sino porque tengo la certeza  de que no vas a hacerlo. Necesito dormir y soñarte ausente para sincronizar poco a poco las realidades y habituarme antes que nunca a tu no estar. 
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16:59
Si te dijeron no, es porque pediste…
Alejandra Pizarnik
Decir No, escuchar un No, pretender un No, pensar un No.  Palabra más fea esa, ¿Necesaria? Sí, a veces, inesperada casi siempre. Un enorme NO, atraviesa nuestras vidas, vivimos cercados por la negación, siempre hay algo que se nos niega, algo que nos es inalcanzable. Supongo que aprendemos a vivir con ello, supongo que no es tan grave, al final ese conjunto de NOs, permite la reinvención cada día, la construcción, deconstrucción y reconstrucción de nuestras esencias, la afirmación de nuestros SIs.

Pese a ello, es angustioso y desgastante cada vez que los labios de alguien se abren ante nuestros ojos para decir NO, incluso es difícil que sean los nuestros, nuestros labios los que nieguen,  cada vez que se enuncia este monosílabo, una fractura desde muy pequeña hasta inconmensurable se abre en el otro.  

Desconozco el tamaño de mi herida, pero persisto, espero, anhelo en algún momento mi NO, tu No, su NO, en algún momento se abra en mil posibilidades.
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Siento que siento

23:41
Es extraño tener tantas ideas revoloteando en la cabeza y sentir como escapan a los dedos cuando busco plasmarlas, la diferencia de ello con otras veces (es usual esto en mi), es que ahora la sensación no me frustra, al contrario me llena de un gozo particular, en el que me es permitido continuar tejiendo con ellas, algo más grande y más complejo, o no sé, por lo menos más intenso. Esta vez permito que la tristeza se posesione de cada rescoldo en mi pensamiento, esta vez no es una tristeza gris, es como estar habitando por una temporada en el umbral de las emociones, donde todas son transparentes, son como agua que me embebe y me embriaga.


Considero que he llegado a un punto de inflexión en mí andar por el mundo, un punto donde quiero permanecer, o mejor aún, avanzar hasta poder sentirlo todo.
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El pozo de las hadas

22:33
Desnuda ante un amanecer inclemente que obliga a dejar las mieles del sueño, para vestir de mundo y antifaces, Patricia abre el closet y elige el atuendo que le venga bien a un martes; pantalones de vestir oscuros, zapatos de punta, blusa contrastante y saco gris. Entra a la ducha y va desprendiéndose al roce con el jabón, de aquel polvo brillante que cubría su piel después de que por la noche nadará en el pozo de las hadas, su cuerpo se materializa y comienza a sentirse vulnerablemente humana, cierra las llaves de la regadera, sacude su cabellera y escurriendo, mientras tirita de frío visualiza su mortal reflejo, sus ojos se pierden en esos otros que la miran al otro lado, toca tímidamente el empañado espejo, con la ilusa esperanza de acariciar el rostro de la mujer q la mira, el contacto de sus dedos con el cristal hace que de la imagen escurran gotas como lágrimas, Patricia muerde sus labios para contener su propio llanto, y comienza una charla, o mejor dicho un largo monólogo con la mujer q la observa detrás del espejo:


“Mírate ahí, tan linda como siempre, tan tú, tan yo, tan libre y tan sola, tus hombros son frágiles no resistirán ya por más tiempo esa angustia que cargas, tus manos son torpes y míralas bien, aún tienen llagas, y q decir de tus ojos de infante asustada ante un mundo que te aplasta cada mañana, ¿porqué no eres honesta Patricia? Porqué no reconoces que ya no puedes con esto, por qué sigues aferrándote a esta absurda existencia, qué puede tener de brillante ser exitosa, ser culta, ser inteligente y claro bonita, que puede haber de brillante si eres tan cobarde, si estas tan sola. No, no llores ¡Tonta! Que eso ya lo has venido haciendo toda tu vida; o si lo prefieres adelante llora, llora hasta ahogarte en tus sollozos a nadie le importa. ¡Mírate patricia! pero no pierdas detalle, observa detenidamente cada pliegue, cada gesto, cada absurda suplica y cada mediocre intento de salvación ¡mírate! Lo vez, no hay respuestas, no hay preguntas, no hay algo que valga, no hay nada.

La frustración estremece todo su ser y se concentra sollozante en las lagrimas q brotan imparables de los ojos de la mujer del espejo, ella cubre su rostro como si quisiera ocultarse , pero aún así siente como el reflejo permanece imperturbable; una extraña cólera de sentirse observada la invade y sin pensarlo golpea el rostro de la Patricia en el espejo, los cristales manchados de sangre caen a sus pies, y ahora ya no solo es una, son muchas las mujeres q la ven por todas partes, no puede escapar de sus miradas irónicas, no puede ocultarse de sus múltiples yos, q la acosan con risas estridentes y reclamos; es como si se hubiera fragmentado y sus demonios quisieran acabar con ella. Con la mano herida toma un trozo de espejo e intenta enterrarlo en otro de los pedazos que está en el suelo, suplica desesperada porque desaparezcan todas, porque la dejen tranquila, golpea frenéticamente en todas direcciones, como si realmente la atacaran.

En esa imparable batalla, lo único q consigue es hacerse más daño, sus manos están destrozadas, sus pies también sangran, y ellas se multiplican a cada golpe, la cordura abandono para siempre a Patricia, que ha decidido triturar con sus dientes cada uno de los fragmentos de sí, que la miran y se burlan, comienza por los pedacitos más pequeños, los introduce en su boca y no se percata de cómo la sangre brota de su lengua y sus mejillas, mastica como si se tratara de un caramelo, las astillas se entierran en su paladar, pero Patricia no abandona la empresa, mastica con más ahínco, disfrutando de cada bocado de cristales que lleva a su boca y comienzan a reventar su garganta. Respirar comienza a resultarle complicado, los vidrios se incrustan y le están cortando la vida. Sin embargo, Patricia sonríe mientras se mira, descubre el rojo escarlata que la cubre y los reflejos en los espejos restantes le dan sensación de estar cubierta nuevamente de polvo de hadas, comienza a abandonar su terrena existencia ahora ella cree ser la hada de las noches, en el último soplo de vida se descubre hada y siente como se sumerge en el pozo.
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Perdón por la tristeza

12:18

El abuelo se fue, a veces lo extraño un poco, pero no es eso lo que me entristece.

Vi a mi Sauce, cada vez más distinto, menos mío, pero no es eso lo que me entristece.

El frío de San Cristóbal me genera una especie de nostalgia chiclosa, pero no eso no me entristece.

Mi mejor amiga se casa con un pendejo por cumplir con protocolos sociales, pero no, eso no es lo q me entristece.

Iván decía, que me la paso buscándole tres patas al gato, y a lo mejor tenía razón, no sé, no estoy segura de que es lo que me entristece, pero siento como me cala hasta los huesos esta tristeza rara, que nubla la mirada y no me deja poner claras las ideas.


 

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Sin más

23:21

…él rompió un cristal amenazándome con una punta. Yo me he ido, no estoy más.
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Una breve tristeza

23:11

De vez en cuando el mundo se ensaña conmigo, sus dientes de metal trituran mis ideas, y cuando menos lo espero me azota contra las paredes una y otra vez. Resuenan en mi cabeza como letanía los versos de aquel poema de Pessoa "Estoy vencido como si supiera la verdad". Peor es estar vencida antes de saberla, atemorizarse a unos pasos de quitar el el último velo.
Mejor Pessoa, quién sino él, puede hablar y entender mis tristezas.
Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.
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Diluyéndome

21:17

Comienzas a diluirte en el llanto de las tres vidas que preceden al último estallido, todo va perdiendo color, se deslavan las ideas, se pierde el sentido en ese mar de lágrimas fermentadas que celosamente guardabas con el afán de no perder la memoria. Tus únicas pertenencias han sido desde siempre, una oscura noche inscrita en la mirada y ese cumulo de interminables historias que una a una sin que puedas hacer nada desaparecen, se pierden ante un par de ojos maliciosos que disfrutan mirando tu declive, que esperaron pacientes el momento de verte caer. Pero tú ya no eres capaz de sentir nada, has quedado reducida a lo que de ti esos ojos conserven, no los odias por regodearse en tu fracaso, no los amas porque nunca supiste como hacerlo, ya no eres más tú en ti, ya no son tus manos, ni tu voluntad, ni tu noche en la mirada, ya no eres tú quien escribe , ya no eres tú la que habla, terminaste por diluirte en el néctar amargo de las tristezas pasadas...
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Desesperanzas III

22:47

Hace frío sin ti, pero se vive
Roque Dalton
Pienso sin saber que siento, me miento si digo que no duele -de los engaños el menor-, no sé si lo entiendas, no quiero que me creas, no espero que me esperes. Hace tiempo que mi imagen se fue transfigurando en tu mirada, tanto, que ya no es mi rostro el que ves, ni mi piel la que deseas. Poco a poco me volviste un ser mítico de piedra, una hermosa construcción en tu cabeza, me dotaste de la belleza más excelsa, diste a mis ojos la luz de todas las estrellas, le cediste al olvido mis defectos y pusiste en mis labios tus palabras. Por un momento parecía sencillo ser arcilla, dejarme moldear, reinventar, crear ¿Por qué no? Si yo no había sabido hacerlo, tal vez tú tendrías la fórmula perfecta y de inicio parecía que sabias todas las respuestas.
No soy musa, no eres demiurgo, no somos…
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Los finales no felices

21:52

"Hubiera querido penetrar en tu pasado
murmurando frases que hacen llorar a los muertos
y encantar a las fieras encerradas en tu corazón"
Alejandro Jodorowsky
Si alguien me hubiera preguntado, yo hubiera contestado con palabras prohibidas "siempre" ó "nunca" pese a que desde la última vez me prohibí estrictamente pronunciarlas, sabiendo que su concepto se ata como soga al cuello y cuando intentas alejarte te deja colgado en mitad del vacío, sin aliento sin vida, sin nada. Es bueno que ya nadie pregunte, así es más sencillo sólo volver a pasar y que los que ya de siempre vaticinaban este desenlace, puedan regocijarse en su triste acierto: No pudimos.
Me habría gustado mirarte de nuevo, murmurarte las palabras exactas al oído y quedarme ahí, por mucho tiempo.
Me perdí, hace muchas líneas atrás, miles de líneas atrás me perdí y lo más triste es que esta vez ya no quiero buscárteme.
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Adoles-ciendo

14:17

En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.
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Esperar

20:48

-Yo no odio de ese modo a la gente
-Eso seguro porque no esperas nada de nadie
Murakami
Sputnik, mi amor.

El problema está en esperar, el mundo sería menos decepcionante si no esperáramos nada de él, si sólo nos acercáramos a las cosas en un estado de completa indiferencia, así cualquier cosa buena o mala sería una sorpresa y eso le daría un sabor distinto a las cosas.
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