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martes, 16 de agosto de 2011

Una mañana cualquiera

Desperté con las palabras del sueño en las manos, aún podía sentirlas, no terminaron de desmaterializarse sino hasta minutos después de haber abierto los ojos.  Siempre sucede así, la mañana termina de a poco pero sin piedad, con los desquicios de libertad que durante la noche disfruto.  Incorporarse a la rutina cada vez  resulta más complicado, por lo general comienzo con  la taza de café, que más o menos des aletarga mis sentidos y me permite comenzar a reconocerme, observar mis  manos que no me son del todo familiares, me hace pensar que este cuerpo no me pertenece, siento que usurpara un lugar en el mundo, en este mundo al menos.

domingo, 12 de junio de 2011

Llévenla al baile!!

Nunca me ha gustado pensar en la predestinación genética como algo determinante en la existencia, es decir, siempre he preferido pensar que es cada quien a partir de su formación y su libertad quien pone las limitantes, para hacer tal o cual cosa. La experiencia aunque no me gusté aceptarlo, me ha mostrado que estoy equivocada y me ha hecho reconsiderar: sí hay una parte que aprendemos para ir forjando un camino, pero también hay una parte que se trae, o q no se trae y no hay forma alguna de adquirirlo.

Esta reflexión viene a que, yo no bailo ni en defensa propia, no se me da, simplemente no es algo que tenga yo en el cuerpo, eso de coordinar mano pie y además mover las caderas y los hombros con ritmo ¡ooooh por dios! Es lo más complicado que alguien puede pedirme que haga. Nunca había tenido problema con aceptarlo, siempre que alguien me preguntaba, yo respondía fría y secamente, que el baile me parecía algo primitivo, ya saben disfrazar de mamonés la carencia. Nunca tuve mayores líos, me rodeaba de gente no bailante, entonces todos felices.

El asunto, el problema o por lo menos la cuestión comenzó a cambiar, cuando precisamente empecé a coincidir con gente bailarina, cuando mis fiestas cambiaron de sólo charla y viajes mentales a interacción social, con personas que gustan de frecuentar esos sitios donde todo mundo le saca brillo a la pista. Al inicio, igual me sentaba e inventaba alguna escusa, decía muy honestamente, no sé bailar, entonces venía la parte donde alguien me insistía y me insistía bajo el argumento que lo importante era divertirse. Nada más lejos para mi concepto de diversión, era lo más estresante del mundo, me sudaban las manos, no podía dejar de ver mis pies, y cuando por fin agarraba el paso, la canción llegaba a su fin, entonces inventaba algún pretexto y salía del lugar lamentándome tristemente por mi incapacidad física para el baile.

Apelando a lo que comentaba al inicio de este post, con la firme convicción de que el hacer o no hacer algo, no depende de ese tipo de limitaciones, sino de esmero, libertad y formación, decidí cambiar mi vida, ahora iría a todas las fiestas donde hubiera que bailar, diría siempre sí a una invitación para hacerlo, me concentraría firmemente en lograr si no ser el ama de la pista, por lo menos en no parecer robocop con epilepsia. Poco a poco, fui encontrando lo divertido del asunto, además si le ponía el ingrediente secreto (chelas) uuuh!! Sabor… o al menos eso pensaba, hasta que, no sé si alguien que me quiere mucho o no me quiere nada, me grabó en uno de esos rituales de arritmia, es lo más divertido, yo tengo una cara de wow, como lo gozo, pero mi cuerpo no expresa precisamente lo mismo, creo que superé la etapa robocop y pasé a la etapa play móvil.

Una resignación extraña  llegó a mi vida, yo-el baile, no somos uno mismo, que digo uno mismo somos como universos paralelos.  Definitivamente hay cosas que no se te dan y punto.

miércoles, 8 de junio de 2011

Debrayar

Estos días he andado muy productiva en el blog, entiéndase me he desentendido completamente de mis labores habituales y me he concentrado en plasmar cuanta babosada pasa por mi cabeza.  No está mal, de vez en cuando hasta creo que es sano,  unos días de debraye por escrito, liberan a la cabeza de estupideces mayores y aligeran el riesgo de ataques sicóticos o peleas sangrientas con amigos imaginarios.  Además he notado que mis post están menos revienta vena, lo drama Queen  no se me va a quitar nunca, pero creo que en este momento me encuentro en un punto más sínico de la vida, reírme me viene bien, al menos por ahora. Al final pareciera que el mundo es un gran pañuelo desechable.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Tele más tele


Es cierto que la televisión es una caja idiota, pero debo confesar que si bien nunca he sido adicta a ella (desde la infancia mi madre fue muy estricta, una hora de tele al día), siempre he gustado de embotarme un rato mirando el televisor, y no, no es que vea discovery chanel, ni animal planet, mucho menos el history (detesto los documentales lentos y más aún a los tipos buena onda que viven aventuras en la selva), no, en realidad me gusta la televisión basura, las series gringas que resaltan la banalidad de esa parte del mundo, las caricaturas acidas y satíricas, los Simpsons y los programas policiacos que son tan inverosímiles como absurdos.
Lamentablemente mi condición económica me ha dejado sin televisión por cable, así que me he conformado con los canales que la pobre señal de la antena aérea puede proporcionar, con la atenuante de que en provincia se limitan a tv azteca y Televisa.
En esa limitada opción de cosas por ver, hoy mientras haraganeaba después de cumplir con mis deberes, encendí la caja idiota y me dispuse a perder un par de horas de mi vida, con alguna serie mal doblada o algún capitulo repetido de Bob esponja, pero para mí infortunio el canal 5 tenía interferencia y las series comienzan hasta después de las 8, así que mis opciones se reducían, y ya sin hacerme del rogar opte por la señora Laura Bozo y su talk show, ahora en México.
Siempre me han parecido graciosos los nombres que le dan a los programas , el de día de hoy era "quiero confesarle a mi madre que trabajo en un bar", y cada vez que la peruana lo decía ponían una musiquita malosa, para que a todos nos quedara claro que trabajar en un bar es malo, lo patéticamente divertido es ver la caricatura que hacen en ese programa de la moral de los mexicanos; decía la señorita Laura "que pase el perro mal nacido que la embarazó" y después de un rato el pobre perro mal nacido dijo algo como es que el niño es de otro güey, entonces la seño Laura se puso tan iracunda que casi le explotaba la cara y dijo algo como: "a no palabrotas en mi set no, estamos en horario familiar".
Puf hasta ahí todo divertido, triste pero lejano, como parte de un universo paralelo, hasta que atravieso la calle para comprar algo en la tienda y escucho la profunda reflexión de la tendera, que no pierde detalle de su caja idiota: " No cabe duda, que bueno que esa señora está en México, tan buena que es, ha ayudado a tanta gente, apoco no?" Una serie de respuestas pasaron por mi cabeza: "Es usted imbecil?" fue la que gano entre las demás, pero me limite a poner cara de espanto, tomar mi cambio y salir corriendo de la tienda.
Increíble pero cierto, primero hay quien cree que todo ese circo televisivo es real y segundo y más repulsivo asimilan como absolutos los pendejos patrones morales que vende esa mujer.
Apagué mi tele y di gracias a mi madre que odiaba la televisión y nunca me dejo caer en las garras de la educación por telenovela.

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Una mañana cualquiera

14:36
Desperté con las palabras del sueño en las manos, aún podía sentirlas, no terminaron de desmaterializarse sino hasta minutos después de haber abierto los ojos.  Siempre sucede así, la mañana termina de a poco pero sin piedad, con los desquicios de libertad que durante la noche disfruto.  Incorporarse a la rutina cada vez  resulta más complicado, por lo general comienzo con  la taza de café, que más o menos des aletarga mis sentidos y me permite comenzar a reconocerme, observar mis  manos que no me son del todo familiares, me hace pensar que este cuerpo no me pertenece, siento que usurpara un lugar en el mundo, en este mundo al menos.
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Llévenla al baile!!

19:08
Nunca me ha gustado pensar en la predestinación genética como algo determinante en la existencia, es decir, siempre he preferido pensar que es cada quien a partir de su formación y su libertad quien pone las limitantes, para hacer tal o cual cosa. La experiencia aunque no me gusté aceptarlo, me ha mostrado que estoy equivocada y me ha hecho reconsiderar: sí hay una parte que aprendemos para ir forjando un camino, pero también hay una parte que se trae, o q no se trae y no hay forma alguna de adquirirlo.

Esta reflexión viene a que, yo no bailo ni en defensa propia, no se me da, simplemente no es algo que tenga yo en el cuerpo, eso de coordinar mano pie y además mover las caderas y los hombros con ritmo ¡ooooh por dios! Es lo más complicado que alguien puede pedirme que haga. Nunca había tenido problema con aceptarlo, siempre que alguien me preguntaba, yo respondía fría y secamente, que el baile me parecía algo primitivo, ya saben disfrazar de mamonés la carencia. Nunca tuve mayores líos, me rodeaba de gente no bailante, entonces todos felices.

El asunto, el problema o por lo menos la cuestión comenzó a cambiar, cuando precisamente empecé a coincidir con gente bailarina, cuando mis fiestas cambiaron de sólo charla y viajes mentales a interacción social, con personas que gustan de frecuentar esos sitios donde todo mundo le saca brillo a la pista. Al inicio, igual me sentaba e inventaba alguna escusa, decía muy honestamente, no sé bailar, entonces venía la parte donde alguien me insistía y me insistía bajo el argumento que lo importante era divertirse. Nada más lejos para mi concepto de diversión, era lo más estresante del mundo, me sudaban las manos, no podía dejar de ver mis pies, y cuando por fin agarraba el paso, la canción llegaba a su fin, entonces inventaba algún pretexto y salía del lugar lamentándome tristemente por mi incapacidad física para el baile.

Apelando a lo que comentaba al inicio de este post, con la firme convicción de que el hacer o no hacer algo, no depende de ese tipo de limitaciones, sino de esmero, libertad y formación, decidí cambiar mi vida, ahora iría a todas las fiestas donde hubiera que bailar, diría siempre sí a una invitación para hacerlo, me concentraría firmemente en lograr si no ser el ama de la pista, por lo menos en no parecer robocop con epilepsia. Poco a poco, fui encontrando lo divertido del asunto, además si le ponía el ingrediente secreto (chelas) uuuh!! Sabor… o al menos eso pensaba, hasta que, no sé si alguien que me quiere mucho o no me quiere nada, me grabó en uno de esos rituales de arritmia, es lo más divertido, yo tengo una cara de wow, como lo gozo, pero mi cuerpo no expresa precisamente lo mismo, creo que superé la etapa robocop y pasé a la etapa play móvil.

Una resignación extraña  llegó a mi vida, yo-el baile, no somos uno mismo, que digo uno mismo somos como universos paralelos.  Definitivamente hay cosas que no se te dan y punto.
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Debrayar

21:31
Estos días he andado muy productiva en el blog, entiéndase me he desentendido completamente de mis labores habituales y me he concentrado en plasmar cuanta babosada pasa por mi cabeza.  No está mal, de vez en cuando hasta creo que es sano,  unos días de debraye por escrito, liberan a la cabeza de estupideces mayores y aligeran el riesgo de ataques sicóticos o peleas sangrientas con amigos imaginarios.  Además he notado que mis post están menos revienta vena, lo drama Queen  no se me va a quitar nunca, pero creo que en este momento me encuentro en un punto más sínico de la vida, reírme me viene bien, al menos por ahora. Al final pareciera que el mundo es un gran pañuelo desechable.
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Tele más tele

20:51

Es cierto que la televisión es una caja idiota, pero debo confesar que si bien nunca he sido adicta a ella (desde la infancia mi madre fue muy estricta, una hora de tele al día), siempre he gustado de embotarme un rato mirando el televisor, y no, no es que vea discovery chanel, ni animal planet, mucho menos el history (detesto los documentales lentos y más aún a los tipos buena onda que viven aventuras en la selva), no, en realidad me gusta la televisión basura, las series gringas que resaltan la banalidad de esa parte del mundo, las caricaturas acidas y satíricas, los Simpsons y los programas policiacos que son tan inverosímiles como absurdos.
Lamentablemente mi condición económica me ha dejado sin televisión por cable, así que me he conformado con los canales que la pobre señal de la antena aérea puede proporcionar, con la atenuante de que en provincia se limitan a tv azteca y Televisa.
En esa limitada opción de cosas por ver, hoy mientras haraganeaba después de cumplir con mis deberes, encendí la caja idiota y me dispuse a perder un par de horas de mi vida, con alguna serie mal doblada o algún capitulo repetido de Bob esponja, pero para mí infortunio el canal 5 tenía interferencia y las series comienzan hasta después de las 8, así que mis opciones se reducían, y ya sin hacerme del rogar opte por la señora Laura Bozo y su talk show, ahora en México.
Siempre me han parecido graciosos los nombres que le dan a los programas , el de día de hoy era "quiero confesarle a mi madre que trabajo en un bar", y cada vez que la peruana lo decía ponían una musiquita malosa, para que a todos nos quedara claro que trabajar en un bar es malo, lo patéticamente divertido es ver la caricatura que hacen en ese programa de la moral de los mexicanos; decía la señorita Laura "que pase el perro mal nacido que la embarazó" y después de un rato el pobre perro mal nacido dijo algo como es que el niño es de otro güey, entonces la seño Laura se puso tan iracunda que casi le explotaba la cara y dijo algo como: "a no palabrotas en mi set no, estamos en horario familiar".
Puf hasta ahí todo divertido, triste pero lejano, como parte de un universo paralelo, hasta que atravieso la calle para comprar algo en la tienda y escucho la profunda reflexión de la tendera, que no pierde detalle de su caja idiota: " No cabe duda, que bueno que esa señora está en México, tan buena que es, ha ayudado a tanta gente, apoco no?" Una serie de respuestas pasaron por mi cabeza: "Es usted imbecil?" fue la que gano entre las demás, pero me limite a poner cara de espanto, tomar mi cambio y salir corriendo de la tienda.
Increíble pero cierto, primero hay quien cree que todo ese circo televisivo es real y segundo y más repulsivo asimilan como absolutos los pendejos patrones morales que vende esa mujer.
Apagué mi tele y di gracias a mi madre que odiaba la televisión y nunca me dejo caer en las garras de la educación por telenovela.

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