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sábado, 27 de marzo de 2010

INCONEXIONES


Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga…"
Joaquín Sabina
I
Te desvaneces en un aislamiento voluntario, a veces deprimente pero productivo. Poco a poco tu imagen se ha vuelto borrosa, ellos ya no saben si existes o te inventaron…
II

Muchas noches las has pasado en silencio contemplando en tu exasperante insomnio las luces de la ciudad. Siempre te han parecido más excitantes los miles de focos, faros y lámparas que los millones de estrellas que tachonean el firmamento, después de todo, las luces de la ciudad siempre son otras y las del cielo nunca dejan de ser las mismas.
III
Un dolor metafórico estrictamente literal, te aqueja desde hace ya bastante tiempo. Son las incipientes palabras que se anidan en la comisura de los labios esperando, bífidas malditas, el momento de reptar a tus oídos y aniquilarme.
IV
Es hora de detener la rueda de la fortuna, no importa si quedas arriba, en lo más alto donde el más grande de los habitantes del país de los gigantes no es más que un diminuto grano de arena que se pierde entre la multitud de ellos, que son tantos y tan iguales que solamente logres distinguir un tapete de un color más o menos uniforme. O que quedes abajo, con los pies en la tierra y el norte extraviado, con la puerta al mundo abierta. No en realidad no importa, el asunto es parar.

miércoles, 13 de enero de 2010

Onírico



Observas atenta cada una de las frases en las construcciones, algunas las reconoces tuyas, otras recuerdas haberlas leído en algún sitio, pero todas parecen haber sido escritas pensando en que justo hoy estarías aquí, mirando asombrada cada uno de esos edificios. Aún no sabes cómo es que llegaste hasta aquí, qué o quién te condujo a este mirador, el viento revienta en tu cara y juega con tus cabellos, se siente bien, es cómo cuando niña, tu padre te llevaba a volar papalotes durante el otoño. Te propones no pensar, solo sentir, observar con cuidado todos los muros que ante el ocaso toman matices ocres, dando dramatismo a cada una de las palabras que decoran atípicamente la ciudad que ante tus pies se tiende.
Su presencia se hace evidente de pronto, sientes como sus manos delgadas y frías se posan en tus hombros y te hace girar para que encuentres su rostro y entonces preguntarte si te ha gustado, no atinas a contestar solo mueves la cabeza afirmativamente para esconderla en su pecho, sientes sus huesos y aspiras ese olor que tanto disfrutabas, te giras nuevamente, no quieres q te vea llorar, él te abraza por la espalda y te dice que cada frase en la ciudad ha sido puesta ahí, pensando en ti. Es un estado de embriagues exquisito el que te inunda, recorres palmo a palmo el panorama, tratando de grabar todo lo lees en tu memoria.
Por un segundo nada importa, pero al siguiente algo se rompe y lo ves venir con paso decidió, descargando el peso de su ira sobre los escalones que uno a uno, cada vez son menos para llegar hasta donde ustedes contemplan. Seguramente tiene días buscándote y eso lo mantiene furioso, no quieres que te encuentre, asi que renuncias al reconfortante del regalo más maravilloso que has recibido y corres,  de la mano de quien te abrazaba, se ocultan en una cueva, te sueltas de su mano y te abrazas a ti, tratando de hacer q el miedo se vaya, levantas la vista y te das cuenta que tu perseguidor es exactamente la misma persona que te consuela y te dice q todo estará bien, esto tiene que ser un sueño, no puede más que ser un sueño… despiertas de golpe, con la necesidad de anotar las pocas frases inscritas en la ciudad q tu memoria guarda.
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INCONEXIONES

14:11

Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga…"
Joaquín Sabina
I
Te desvaneces en un aislamiento voluntario, a veces deprimente pero productivo. Poco a poco tu imagen se ha vuelto borrosa, ellos ya no saben si existes o te inventaron…
II

Muchas noches las has pasado en silencio contemplando en tu exasperante insomnio las luces de la ciudad. Siempre te han parecido más excitantes los miles de focos, faros y lámparas que los millones de estrellas que tachonean el firmamento, después de todo, las luces de la ciudad siempre son otras y las del cielo nunca dejan de ser las mismas.
III
Un dolor metafórico estrictamente literal, te aqueja desde hace ya bastante tiempo. Son las incipientes palabras que se anidan en la comisura de los labios esperando, bífidas malditas, el momento de reptar a tus oídos y aniquilarme.
IV
Es hora de detener la rueda de la fortuna, no importa si quedas arriba, en lo más alto donde el más grande de los habitantes del país de los gigantes no es más que un diminuto grano de arena que se pierde entre la multitud de ellos, que son tantos y tan iguales que solamente logres distinguir un tapete de un color más o menos uniforme. O que quedes abajo, con los pies en la tierra y el norte extraviado, con la puerta al mundo abierta. No en realidad no importa, el asunto es parar.
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Onírico

15:18


Observas atenta cada una de las frases en las construcciones, algunas las reconoces tuyas, otras recuerdas haberlas leído en algún sitio, pero todas parecen haber sido escritas pensando en que justo hoy estarías aquí, mirando asombrada cada uno de esos edificios. Aún no sabes cómo es que llegaste hasta aquí, qué o quién te condujo a este mirador, el viento revienta en tu cara y juega con tus cabellos, se siente bien, es cómo cuando niña, tu padre te llevaba a volar papalotes durante el otoño. Te propones no pensar, solo sentir, observar con cuidado todos los muros que ante el ocaso toman matices ocres, dando dramatismo a cada una de las palabras que decoran atípicamente la ciudad que ante tus pies se tiende.
Su presencia se hace evidente de pronto, sientes como sus manos delgadas y frías se posan en tus hombros y te hace girar para que encuentres su rostro y entonces preguntarte si te ha gustado, no atinas a contestar solo mueves la cabeza afirmativamente para esconderla en su pecho, sientes sus huesos y aspiras ese olor que tanto disfrutabas, te giras nuevamente, no quieres q te vea llorar, él te abraza por la espalda y te dice que cada frase en la ciudad ha sido puesta ahí, pensando en ti. Es un estado de embriagues exquisito el que te inunda, recorres palmo a palmo el panorama, tratando de grabar todo lo lees en tu memoria.
Por un segundo nada importa, pero al siguiente algo se rompe y lo ves venir con paso decidió, descargando el peso de su ira sobre los escalones que uno a uno, cada vez son menos para llegar hasta donde ustedes contemplan. Seguramente tiene días buscándote y eso lo mantiene furioso, no quieres que te encuentre, asi que renuncias al reconfortante del regalo más maravilloso que has recibido y corres,  de la mano de quien te abrazaba, se ocultan en una cueva, te sueltas de su mano y te abrazas a ti, tratando de hacer q el miedo se vaya, levantas la vista y te das cuenta que tu perseguidor es exactamente la misma persona que te consuela y te dice q todo estará bien, esto tiene que ser un sueño, no puede más que ser un sueño… despiertas de golpe, con la necesidad de anotar las pocas frases inscritas en la ciudad q tu memoria guarda.
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