lunes, 19 de mayo de 2014

CARTAS



Si me quitara la manía de escribir  cartas, me metería en menos problemas, el sonido confunde y olvida, el papel no. Ese es rencoroso, guarda minuciosamente los sentimientos y es como si la tinta en él fermentara los sentires que cuando volvemos a ellos nos embriagan.  No es que la embriaguez sea mala, que al final nada bueno ni malo existe, pero a  veces, cuando en el papel se surcaron abismos no pensados y por supuesto, se olvidó de incluir un puente, una se queda del otro lado de las cartas, sin poder alcanzar nunca más al destinatario que sin esperarlo se ha quedado varado del otro lado, mirando en silencio y con un dolor que le atraviesa el hipotálamo, sin entender muy bien, porque ha sido confinado a ese punto lejano.  Digo esto al tiempo que considero en mi cabeza, esta debería ser otra carta.  Esa que no llegue a tu correo, que quizás nunca leas,  que sólo sirva para gritar en secreto todo lo que me duele el abismo que las otras cartas dejaron. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Rota

La intensidad del sueño me impide abrir los ojos, un escalofrío me recorre, temo estar despierto tanto como no estarlo.  Me aterra incorporarme sin saber a qué vida, en qué mundo o en qué madrugada lluviosa me encuentro esta vez.  Me giro bruscamente y siento como la sábana se corre, aprieto los puños tratando de llevar conmigo un pedazo de inconciencia, estiro mis músculos en imitación a los gatos y sin poner más resistencia despierto. Observó mis manos, toco mi rostro y me pregunto si será que esta mañana soy varón o fémina. Destapo mi cuerpo y al tiempo que detenidamente lo observo recorro con mis dedos mi recién descubierta anatomía. La hendidura entre mis piernas y lo abultado de mi pecho responde a mi duda, este día, este sueño soy una mujer.  Menuda complicación. Como si no bastará despertar en un sueño perpetuo infinitas veces, despierto rota. 

miércoles, 7 de mayo de 2014

Es mayo y llueve y...

Te escribo para decirte
que no quiero decirte nada
que sólo quiero abrazarte
buscar el calor de tu vida.
Pedro Casariego Cordoba

Es mayo. Es mayo y llueve. Es mayo llueve y me acordé de ti.  Es mayo, llueve, me acordé de ti y mañana es tu cumpleaños. Es mayo, llueve, me acordé de ti, mañana es tu cumpleaños y creo que a veces te extraño.  
Protesto a la distancia, al tiempo, a las rutinas y al olvido. Nos fuimos, envejecimos, nos olvidamos.   Perdí la cuenta  de las lluvias que pasaron desde la última vez que un mensaje al celular me avisaba que en ese otro lugar del planeta donde tú habitas también llovía.  Digo lluvia, digo olvido, digo Sauce, digo tú y esa tenue tristeza que siempre nos rondaba se asoma en la memoria y siento el ligero estremecer de la tarde reventar en mis dedos.  
Me permito en el vado de nostalgia en el que tanto disfruto acomodar mis tardes, dedicarte algunas líneas para celebrar  el recuerdo de nuestra amistad olvidada. Quizá se quedó detenida, frente a una taza de solemne y humeante café o ebria y desenfada a la salida de algún bar.  Quizás viaja contigo sin mí y conmigo sin ti.  No es sencillo encontrar ojos desnudos que nos contemplen.
No somos los mejores amigos, esos que nunca se hieren, esos que siempre están, esos que nunca se olvidan.  Por el contrario, somos dos tristes mortales falibles y excéntricos que en plena caída nos reconocimos.  No tengo yo que contarte la historia, bastara desempolvar la memoria o abrir el ordenador para encontrarla.  Me gusta pensar que en efecto fue magia.  Que hace 10 años en un mundo que ya no existe  un Sauce y una Maga se encontraron y  se volvieron amigos.

Nunca pude asistir a tus fiestas de cumpleaños, a decir verdad creo que es el primer año que recuerdo la fecha exacta. No vivo mucho en esta tierra.  

domingo, 4 de mayo de 2014

Incompleto y a destiempo. Es lo que hay

Guanajuato, Guanajuato 30 de abril de  2014
Acostumbrarse es una forma cómoda de habitar en el mundo. No puede ser malo buscar comodidad. Nadie puede culparnos por crecer acostumbrados a la comodidad. Pero sobre todo, nadie puede culparnos por crecer.  Dice el calendario que hoy es día de los niños. ¿Los niños están acostumbrados a ser niños? Esa imagen idealizada del infante ávido y deseante descubriendo el mundo, me impide concebir un niño acostumbrado a algo. ¿En qué momento nos acostumbramos a que la luna nos persiga? ¿Cuándo la costumbre de la oscuridad por  las noches nos hizo olvidar los monstruos del armario? 
                Hablo de costumbres y comodidades, de monstruos, de niños, hablo de cualquier cosa que haga más ameno el transitar a eso que más se acerca a lo que intento decir.  Alguna vez escuché una ponencia de filosofía del lenguaje,  tenía un nombre muy bello “el mar como fundamento”  la tesis que se sostenía era aún más bella “todo es metáfora”, nada de lo que decimos o escribimos es literal, nada de lo que comunicamos es fiel al pensamiento; no importa cuánto nos esforcemos en expresar tal cual ideas o sentimientos, siempre habrá un halo de lenguaje cubriendo ese intento por decir, protegiéndonos de la verdad desnuda.

                 Lo bello no siempre es lo conveniente o tal vez sí. Qué puedo saber yo de belleza y conveniencias, yo que no hago más que malabares sin gracia con palabras mentirosas y gastadas. Qué puedo saber yo de belleza si las miradas dulces que embellecen los objetos amados nunca me  pertenecen ni contemplan. Lo triste e irónico, es que no me acostumbro. No me acostumbro al frío de ojos en la piel, y peor aún no me acostumbro al frío de tus ojos cuando me evitan. 

martes, 22 de abril de 2014

Bla bla bla

Voy a comenzar a escribir reconociendo que esta vez no tengo la menor idea de cómo comenzar. Había pensado en una entrada larga sobre las vacaciones, era mi intención hablar de Ella, explicar mi superpoder de configurar y desconfigurarme la vida en un solo pase mágico, también quería hablar de él, el hombre de los ojos profundos y los sueños cortos. Pero nada, que la verdad no sé por dónde comenzar. Esta hoja en blanco es como diván de analista al inicio de consulta. El cursor parpadea frente a mí y casi puedo imaginarlo  cruzando su piernita mientras lleva la mano a su mentón y con cara afable pero inquisidora me dice “¿…y bien Gabriela?”  Y bien qué, como odio a ese cursor y como odio al analista. Pero en ambos casos sé que es menester continuar, en el caso del loquero porque igual habré de pagarle, con el cursor porque las ideas me siguen rondando y no pararan hasta verse todas o casi todas, bueno algunas, plasmadas en la pantalla. Al final en ambos casos, es necesario seguir adelante porque de otra forma terminare muriendo asfixia emocional, de congestión de ideas o algo peor. Anoche soñé con peces, es un sueño recurrente. Hoy no he podido concentrarme en terminar el reporte.  Mañana y alba  son palabras que me gustan. Vaya que se siente alivio volver a debrayar a este espacio que es mío y nada más.

miércoles, 9 de abril de 2014

Ensalmo IV.


 Repita con vehemencia mística de orgasmo plenilunar frente a los restos de cristal que a sus pies se encuentran: Creo en los espejos que quieren ser aves.
 Posteriormente lleve su mano izquierda al corazón y con la otra toque su sexo. Imagine al ser amado y continué orando al Dios profano de su preferencia: Quiero una noche nueva para romperme en ella.

No se detenga hasta que aves, amores o soles le inunden. 

jueves, 3 de abril de 2014

Instrucciones

Desde la parte más alta de la montaña de su preferencia, decídase por dar el paso. Por esta vez el abismo no está tan lejos, apenas un salto y listo. No apriete los puños como quien intenta llevar algo consigo, no tiene caso, en el vértigo que la caída provoque, no tendrá más remedio que soltarlo todo. Tener miedo es normal, pero ya ha vivido más de un par de décadas asustado y pusilánime sin querer apenas mirar hacia abajo. No puedo decirle que no habrá de dolerle, nadie regresó nunca para desmentir tal hecho. Tome un minuto para pensar en los que se quedan, pero que no sea más de eso, pues corre el riesgo de arrepentirse y en este sitio nada ha cambiado. Si lo prefiere deje una nota antes del salto, no para dar motivos, tan solo para decir adiós, es de mal gusto irse sin despedirse. Cuando esté listo despréndase de sus vestimentas, volar o caer  no requieren de ornamentos mundanos.  Puede tomar un impulso para alentar el viaje, puede solo dejarse caer, eso no tiene importancia. Una vez que sienta el viento romperle en el rostro abra sus brazos, extienda sus piernas, grite; pero por favor no llore. No haga de esta sublimación espiritual un dramático entuerto. No cierre los ojos y tenga usted un maravilloso viaje.  

miércoles, 2 de abril de 2014

CELOS



Esta noche la hoja no está en blanco, el cursor no reta a mi falta de tino para pisar las teclas de forma correcta, esta noche la delicada efigie de la mujer soñada se asoma a la ventana aún antes de ser evocada, ahí está con su cabello oscuro cayendo como cascada y sus delicadas manos tocando tu imaginación. Enciendo un cigarrillo el mejor lugar común conocido para desviar la atención y pensar que fue un descuido y no un malintencionado plan para reprochar mis amplias caderas y mi falta de encanto. No funciona. Los celos a raudales me invaden y desaparece el juicio, el corazón se empequeñece y la razón no acierta a encontrar un punto fijo. Respiro con la intención de guardar la calma, cierro mis ojos y me ubico en un punto ciego, dónde no haya nada, donde sólo este yo, yo y el espejo de mis inseguridades, ese que me reclama no poder inspirar ni  tres líneas, ese en el que al fondo se muestra un desfile de mujeres desnudas que tus manos desearían estuvieran al frente, pero nada sólo estoy yo; yo y el arrebato de romper el espejo y arrancarme la piel y las ganas.  Regreso del punto ciego, vuelvo al lugar común y enciendo otro cigarro – los lugares comunes son seguros- me concentro en el humo que asciende y sin querer otra vez ella y su piel oscura asomando en el monitor, la bocanada se exige más amplia para borrarle, pero es enorme y yo tan pequeña. Me aferro al hilo de voz, a las palabras las últimas que dirigiste en dirección a mis oídos pero son crueles y la habitación gira y el mundo no se detiene y el tabaco no vuelve tenue la imagen y yo me siento tan triste…

miércoles, 26 de marzo de 2014

Tener un blog es tan del 2000

Tenía mucho que no venía por aquí, será que ya no escribo con la regularidad de antes. Será que me hice adulta y las palabras como estalactitas se endurecieron en mis dedos. No hay una razón específica para volver o quizás es que hay tantas razones que no vale jerarquizarlas y  nombrar a una como la más importante. Sucede que estoy aquí y supongo eso de alguna forma que no entiendo debe ser importante.   Me propongo volver a inventarme un mundo donde me quepa el corazón,  un universo para deconstruirme y tratar de entenderme.  Y es que sólo son mis palabras las que no permiten que me olvide de quien he sido y quien soy. No tengo fotos de la gente que quise, apenas algunas de las que quiero. No tengo una lista de canciones para suspirar mientras reconstruyo escenas. No tengo lugares sagrados a los que volver para encontrarme. No tengo nada más que renglones y renglones de glosas intrascendentes de los días. No sé si eso baste para una vida, pero es lo que hay y me propongo abrazarme a ello antes que el alma se me vuelva hielo. Regreso a mi blog, no importa que sea  2014 y yo ya tenga 30.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Ensalmo Tercero


A él, que sin saberlo, siempre está.

En la pérdida de sentido, donde ya no soy yo quien cae, sino la vida,  el mundo, los otros. En el indicado momento, después de haber prendido fuego a las ganas, las noches, al recuerdo, a vos. En la disyuntiva precoz, del no quiero o no sé si quiero. En este tú que no soy yo ni es conmigo. Ahí, justo en ese sitio y ese tiempo, suplico con devoción y vehemencia que no me quites mi ojos y que me permitas conservar mis manos; ellos para mirar el salto, ellas para amortiguar el impacto.  Hace 731 días  y 5 centimetros que te espero ahí, justo ahí, en el lugar descrito, a la orilla de tu tiempo. Hace 21 estrellas y 152296987 metros cúbicos de agua salada que me busco en tu mirada. Hace  apenas nada que estamos juntos sin que apenas lo notes. Hace frío y amor y hambre y sed y soledad. Pero las mañanas me permito sentirme vulnerable y me quedo unida a eso tuyo dentro de mí, ese poquito galopante amor que, embriagado de bienestar efímero, me profesas.  Vuelvo a orar y con un salmo profano suplico, que no me quites mis sueños y me dejes conservar la memoria; los primeros para no terminar de dar el salto, la segunda para no olvidar los pasos que  no conducen  a ti. Sé que mis besos saben a sombra, sé que la caricia  que mi mano dibuja tarde o temprano quema, sé amor mío que mis laberintos no parecen tener salida, sé que seguir  viviendo es permanecer a la espera. Pero yo que no soy más que mis palabras y no entiendo otras  que no sean tuyas, rezo porque me  encuentres, porque al fondo de ti me encuentres. Y le pido a ese Dios en el que no crees y a todos los que a mí me acompañan por ti y aún más, egoístamente, por ti conmigo. Pero veo que te alejas, otra vez te alejas y yo me quedo mirando tu espalda;  esperando a que vuelvas para sembrar en mi piel-desierto. Se suman, días, estrellas y litros de agua salada. No dejo de esperarte, no cesa la letanía y me digo y me convenzo que el amor en alguna medida es un acto de fe. 

viernes, 20 de septiembre de 2013

...

A veces pienso que me hubiera gustado conocerte en otro tiempo, uno dónde vos no eras vos y yo no era yo. No estos, gastados, cansados, viejos.  Quizás te habrías enamorado el brillo en la mirada de aquella que era,  de la impaciencia con que soñaba cambiar al mundo, de la naturalidad con que sentía. Entonces tenía una  carta blanca y el corazón en una pieza.  


lunes, 8 de julio de 2013

Peces

Desperté con vocación de humo. Soñé contigo. Anoche fui un pez y tú un ave marina, de esas que no existen pero vuelan muy alto. Hallé la calma en la tempestad; la noche insalvable en el medio día; una constelación en tu pecho; mil conejos fuera de tiempo. En el reverso de las manos tatuada la vía láctea. 
Desperté y mi lado izquierdo no estaba. 
Me faltas.

sábado, 22 de diciembre de 2012

A propósito del fin del mundo

Los pequeños detalles que denotan el principio del fin, son elusivos, discretos, tenues, muy tenues. Pero yo, experta en despedidas, he aprendido a reconocerlos apenas asoman. Todo comienza hablando en pretérito del tiempo presente, cuestión de conjugar, puede pensarse, pero es más complicado que eso: cuestión de conjurar diría yo. Al inicio las palabras como dagas se clavan buscando asirse de algo que evite el desenlace apresurado, pero conforme pasa el tiempo, se pierden el interés y el filo, tristes y angustiadas palabras que se van poniendo opacas. Poco a poco se sigue avanzando al fin, después de la confusión temporal y el afilamiento-desafilamiento de palabras, viene el frío, a no ser claro que sea un incendio el que aniquile cualquier destello de punto suspensivo. Ya para este momento los involucrados se han dado cuenta, el final es inminente e imbatible. No tiene caso evadirlo, más vale buscar una banca de parque, embriagarse y brindar por los te quiero que no nos dieron, por los extraños que nunca nos extrañaron y por todos esos deseos con los que se pensaba hacer rascacielos. Salud y feliz fin del mundo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Un domingo cualquiera

Es que a veces nada es suficiente - dice ella, con el invierno en los labios y a punto de estallar.

lunes, 8 de octubre de 2012

Sobre como él decidió morir antes de tiempo



 "Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor".
Gabriel García Márquez.
Por fin después de muchas noches de espera volviste, no era de noche y no pensabas quedarte pero volviste, pude ver  pese a tu disimulo que habías vuelto a colocar el peso del pasado sobre tu cuerpo, tu andar lento y desganado lo hacía evidente.  No dije nada, a veces prefiero pensar que si no nombro las cosas estas no existen, me limité a  desocupar tu espacio en la cama,  pude oler entonces muy de cerca tus recuerdos, habías pasado un par de noches enteras entre ellos.  Algo dijiste. No quise escucharte.  Intenté tocarte, pero lo único que conseguí fue provocar remolinos con el polvo que sacudiste a tu memoria. Entonces me percaté, habías vuelto y estabas herido, esta vez  no de tedio, ni de tiempo sino de muerte, la herida te atravesaba media vida, era honda y estaba infectada. No tenía caso alguno limpiarla, intentar sanarla, no había remedio.  En algún momento y sin tener muy claro por qué decidiste morirte y enterraste en tus entrañas un amor oxidado.  Te mueres amor mío, te mueres y yo no me muero contigo. 

domingo, 26 de agosto de 2012

Lejana


No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Fernando Pessoa
Descubro que los objetos que me rodean no me pertenecen, nada es mío. Alguna vez tuve la misma sensación al despertar una mañana soleada en un cuarto de hotel, una luz molesta se colaba por entre las impecables cortinas blancas de la habitación, el olor a sabanas nuevas y la sensación confortante de la almohada de plumas me resultó desagradable, además no sabía dónde estaba, en que parte del mundo había despertado esta vez, o peor aún, en qué mundo imposible era menester integrarse a una cotidianidad ajena. El sentido de no pertenencia es habitual en mi, nada me pertenece y yo no pertenezco por más que  me esfuerce en lograr lo contrario a nada ni a nadie.
 No es para alarmarse, me digo una y mil veces; no seré, estoy segura de ello, ni la primera ni la última  que de pronto se descubre lejana, ajena, impropia. El consuelo por lo general llega recorriendo mi cuerpo, repasando mis ideas diciéndome en voz baja que yo soy mía. Hoy eso no basta, no estoy segura de ello. La realidad me golpea, es un golpe certero que me deja en el suelo sin saber siquiera si ese dolor que siento es autentico. 
Habitar, ser habitable es un anhelo tan desgastante, es como reunir de gota a gota una copa que se desearía estuviera desbordándose. Alguien alguna vez me dijo, el problema es esperar, desear demasiado, tener grandes expectativas. Anduve entonces algún  tiempo con la cabeza gacha y conformándome con eso que el no deseo podría ofrecerme. No fui menos infeliz.  La naturaleza, mi naturaleza quiere, desea, espera. El problema está en saber qué.
Cada vez estoy más lejos de mí.

martes, 17 de julio de 2012

...


A veces creo que es momento de dejar de reñir con el silencio, debería entender de una vez por todas que después del último temblor todos quedamos en el sitio equivocado, que no es  que no me quieras es que no me quieres querer. 

domingo, 24 de junio de 2012

martes, 19 de junio de 2012

El lado izquierdo


Esta mañana  por fin sacudí el polvo del lado izquierdo de mi cama, no porque crea que por fin vendrás, sino porque tengo la certeza  de que no vas a hacerlo. Necesito dormir y soñarte ausente para sincronizar poco a poco las realidades y habituarme antes que nunca a tu no estar. 

lunes, 16 de abril de 2012

Mientras tanto.

…te conoce el tiempo enlazado, el vagabundo erótico que somos te conoce.”
Homero Aridijis
Las mañanas del mundo se conjuntaban de vez en cuando en el centro de su cuerpo, colapsando en mil brillos  obligándola inevitablemente a retorcerse un poco antes de salir de la cama. Hoy era un día de esos.  Pese al estallido de luces, ella se resistió a levantarse, permaneció observando cómo desde su ombligo se proyectaban rayos violetas hasta el techo. Cerró los ojos y comenzó sin intención de dormir, pero sí de prolongar el sueño, a reconstruir el escenario: él estaba ahí, ocupando el lado izquierdo de la cama, aunque esa no pareciera su cama, sino la de ese mundo onírico del que se había apropiado sin pedir permiso. Sus labios ligeramente abiertos dejaban escapar un tenue silbido que no llegaba a ser molesto, ella levantó la sabana y con las luces que se colaban  entre las cortinas se auxilió para observar el cuerpo desnudo postrado a su lado. Recorrió sin pudor cada centímetro  de piel que se le ofrecía  o  por lo menos no se le negaba.  Identificó cada surco, grieta, lunar, cicatriz que aquel cuerpo poseía; imaginó entonces se trataba de un mapa,  el mapa de un mundo desconocido, de una galaxia ajena, que no le pertenecía, que nunca habitaría, pero que esta mañana se le había permitido recrear en el ensueño que precede a la vigilia.  Se preguntó entonces como sería tocarle, andar con sus dedos como peregrinos descalzos por aquellos valles, por un momento sintió la tentación de aproximar sus labios hasta el  hombro derecho, pero temió eso acabará con la fantasía, así que se limitó a mirarle, a evocar  o registrar, no estaba muy segura, el olor de aquel hombre. Se recostó un momento, perdió de vista la imagen que un segundo atrás la ocupaba y se preguntó si él también la pensaría, si bajo aquellos parpados alguna imagen de ella se colaba. ¿De qué color serían sus sueños?  Un suspiro distante, que venía desde su yo que giraba en la cama, la hizo salir del letargo, era momento de despertar.

lunes, 26 de marzo de 2012

Ella...

Ella, ese sur perpetuo, ese norte extremo, ese sabor a tierra mojada por el llanto de tres noches de  28  vidas cada una. Ella la de las ideas dispersas y las tristezas largas, la de la noche en la mirada y el verano en los dedos. Ella, ese navío olvidado en mitad del pantano. Ella la de los pies descalzos y las sonrisas en clave. La que abraza, la que hiere, la que ama, la que vive, la que olvida, la que muere, la que siente, la que piensa. Ella, la que no es ella, sino otra, siempre otra, nunca la adecuada, nunca la prudente, nunca la precisa. Ella la que escribe y la que calla. Ella, ese espejo en mitad de la nada, esa puerta sin destino, esa ventana sellada. Ella, ella que no soy yo, pero que sin saberlo yo soy un poco ella. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Qué alegría más tonta.

Los fantasmas que la habitan se han puesto de fiesta, los armarios de su mente son  una bulla constante desde hace unos días. Ella sonríe, sola, acompañada, sentada, de pie, de noche, de día, mientras sueña, mientras habla, cuando camina, mientras escribe, ella sonríe.   

sábado, 10 de marzo de 2012

Se va

Una descarga de armas irrumpe mi noche, pensarte se vuelve menos importante cuando debo preguntarme la vida de quién quedo en la banqueta, uno menos ¿ de los bueno o de los malos? Pregunta ociosa en estos tiempos. La sirena opaca la música triste que te evocaba, un llanto aterrador irrumpe el mío que al final termina por parecer soso. Un tumulto se arremolina a mitad de la calle, una madre grita ante un cuerpo caliente al que se le escapa la vida, mejor o peor que la mía no lo sé, pero se va, escapa entre los techos del vecindario, por mi ventana siento que la veo pasar, me duele un instante, me indigna.   Mas sirenas, más gente, más llanto, menos vida.

viernes, 24 de febrero de 2012

...

El universo se contraía en el centro de su cuerpo, los ojos fijos en el firmamento y de a poco la levedad que no ocupa gran espacio para hacer cimbrar al infinito.  Ella conocía el resultado sinnovedad de su obra, mezclarse con el cosmos nunca debió ser un invento. Era tarde para laproducción de arrepentimientos, la creación innecesaria de soledades la rompía y no tenía forma de pararlo, no ahora.

lunes, 6 de febrero de 2012

Colores

Me concedo muchas libertades, soy imprudente, tomo lo que encuentro en el camino, lo hago mío y  puedo llegar a ser asfixiante.  He querido no ser así, pero entonces pierdo colores, es como si se tratara de una pintura a la que has dedicado una vida entera y al final te das cuenta que los colores saturan la escena y aunque es un lindo cuadro, esta saturado de color, entonces comienzas por borrar un poco de amarillo, y la pintura comienza a perder luminosidad, los azules se hacen más evidentes y sientes frío, entonces eliges quitar un poco de esos azules, dejando al descubierto, un rojo que se torna violento, y así continuas quitando uno a uno, y de pronto sólo la ausencia de color, una gran nada en el  lienzo, perdió cualquier rasgo.  No sé ser mesurada, no entiendo el mundo desde la perspectiva prudente y decorosa, pareciera que todo lo que llega a mis manos es una bomba a segundos de explotar. 

No hago un juicio, por lo menos no en este momento, deseo, deseo tantas cosas que me doy miedo.

martes, 10 de enero de 2012

Auto retrato



Soy yo  rumoraba  la noche

Soy yo  jugueteaban mis manos

Soy yo  descalza y con la cara  sucia

Soy yo  la que espera, la que vive, la que sueña

Soy yo gritaron todas

Soy yo esa  piel de fruta

Soy yo esos días sin nombre

Soy yo relámpago y calma

Soy yo   angustia y delirio

Soy yo la que piensa

Soy yo la que habla

Soy yo la que escucha


Soy yo la que no es

Soy yo  carcajada sonora

Soy yo llanto desesperado

Soy yo golpe y silencio

Soy yo todas ellas

Soy yo la bifurcación de las noches

Soy yo cuerpo de larvas

Soy yo mujer de arena

Soy yo nostalgia en las manos

Soy yo humo olvidado

Soy yo ausencia presente

Soy yo con los pies al viento

Soy yo la que habita en la sombra

Soy yo  palabra, memoria y olvido

Soy yo ventana, espejo y silencio

Soy yo corazón y espinas

Soy yo monstruo de mil cabezas

Soy yo casa embrujada

Soy yo insomnio y tristeza

Soy yo colores y excesos

Soy yo  mujer de tres ojos

Soy yo animal de mil sexos

Soy yo miedo y promesa

Soy yo murmuraba la noche

Soy yo contestaba la luna.

lunes, 2 de enero de 2012

Para comenzar

“Todo cambiará en mi nueva vida pero ahora no”

Tenía muchas ideas para comenzar este post, había hecho una lista mental de la forma en que debían ir organizadas, hice otra lista de las palabras que debería usar: Laberinto, tú, sueño, él, yo, noche, zapato, corazón, etcétera.  Pero nada, las palabras se amotinan, se volvieron inconexas, absurdas, en fin, aquí mi primer post del año:

No todos, no siempre.
Esta es la que sueña
Las mañanas del mundo se conjuntaban de vez en cuando en el centro de su cuerpo, colapsando en mil brillos y obligándola inevitablemente a retorcerse un poco antes de salir de la cama. Hoy era un día de esos, pero pese al estallido de luces, ella se resistió a levantarse, permaneció observando cómo desde su ombligo se proyectaban rayos violetas hasta el techo. Cerró los ojos y comenzó sin intención de dormir, pero sí de prolongar el sueño, a reconstruir el escenario.  Él estaba ahí, en ese mundo onírico del que se había apropiado sin pedir permiso, sentado sobre un rascacielos jugaba los pies al viento.  Ella decidió no subir. La ventaja de soñar sin dormir, es el poder de decisión,  aunque no es absoluto tiene un rango de posibilidad más amplio que cuando se duerme. Metió las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar, seguro que se trataba de una mañana muy fría, pues sentía como se entumían sus dedos, bajó la cabeza un poco para no sentir que el aire le reventaba las mejillas pero sobre todo para no verle a él, ahí en la punta del edificio. 
Las calles eran angostas y en las grandes paredes de los edificios se leían las palabras que estaba segura corrían por sus venas, primero intento leerlas todas, supuso era una revelación, si conseguía anotarlas todas, grabarlas en su memoria, tendría los elementos claves para descifrar la construcción de su realidad última; después se dio por vencida, eran demasiadas y muy confusas, así, optó por elegir únicamente 3 y olvidar el resto.
Los trapecistas siempre le habían causado fascinación, pero por algún trauma de la infancia siempre había tenido miedo a las alturas, pero cuando se sueña no importa si dormido o despierto, se puede trascender a esas cosas, así que olvidándose de la presencia de él por un momento, subió  a la parte más alta de un rascacielos y se aferró al trapecio, una nube espesa, palabras más palabras, tomó impulso y justo antes de saltar del otro lado estaba él…
Sí, este post no tiene sentido.

CARTAS

9:25


Si me quitara la manía de escribir  cartas, me metería en menos problemas, el sonido confunde y olvida, el papel no. Ese es rencoroso, guarda minuciosamente los sentimientos y es como si la tinta en él fermentara los sentires que cuando volvemos a ellos nos embriagan.  No es que la embriaguez sea mala, que al final nada bueno ni malo existe, pero a  veces, cuando en el papel se surcaron abismos no pensados y por supuesto, se olvidó de incluir un puente, una se queda del otro lado de las cartas, sin poder alcanzar nunca más al destinatario que sin esperarlo se ha quedado varado del otro lado, mirando en silencio y con un dolor que le atraviesa el hipotálamo, sin entender muy bien, porque ha sido confinado a ese punto lejano.  Digo esto al tiempo que considero en mi cabeza, esta debería ser otra carta.  Esa que no llegue a tu correo, que quizás nunca leas,  que sólo sirva para gritar en secreto todo lo que me duele el abismo que las otras cartas dejaron. 
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Rota

11:58
La intensidad del sueño me impide abrir los ojos, un escalofrío me recorre, temo estar despierto tanto como no estarlo.  Me aterra incorporarme sin saber a qué vida, en qué mundo o en qué madrugada lluviosa me encuentro esta vez.  Me giro bruscamente y siento como la sábana se corre, aprieto los puños tratando de llevar conmigo un pedazo de inconciencia, estiro mis músculos en imitación a los gatos y sin poner más resistencia despierto. Observó mis manos, toco mi rostro y me pregunto si será que esta mañana soy varón o fémina. Destapo mi cuerpo y al tiempo que detenidamente lo observo recorro con mis dedos mi recién descubierta anatomía. La hendidura entre mis piernas y lo abultado de mi pecho responde a mi duda, este día, este sueño soy una mujer.  Menuda complicación. Como si no bastará despertar en un sueño perpetuo infinitas veces, despierto rota. 
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Es mayo y llueve y...

18:00
Te escribo para decirte
que no quiero decirte nada
que sólo quiero abrazarte
buscar el calor de tu vida.
Pedro Casariego Cordoba

Es mayo. Es mayo y llueve. Es mayo llueve y me acordé de ti.  Es mayo, llueve, me acordé de ti y mañana es tu cumpleaños. Es mayo, llueve, me acordé de ti, mañana es tu cumpleaños y creo que a veces te extraño.  
Protesto a la distancia, al tiempo, a las rutinas y al olvido. Nos fuimos, envejecimos, nos olvidamos.   Perdí la cuenta  de las lluvias que pasaron desde la última vez que un mensaje al celular me avisaba que en ese otro lugar del planeta donde tú habitas también llovía.  Digo lluvia, digo olvido, digo Sauce, digo tú y esa tenue tristeza que siempre nos rondaba se asoma en la memoria y siento el ligero estremecer de la tarde reventar en mis dedos.  
Me permito en el vado de nostalgia en el que tanto disfruto acomodar mis tardes, dedicarte algunas líneas para celebrar  el recuerdo de nuestra amistad olvidada. Quizá se quedó detenida, frente a una taza de solemne y humeante café o ebria y desenfada a la salida de algún bar.  Quizás viaja contigo sin mí y conmigo sin ti.  No es sencillo encontrar ojos desnudos que nos contemplen.
No somos los mejores amigos, esos que nunca se hieren, esos que siempre están, esos que nunca se olvidan.  Por el contrario, somos dos tristes mortales falibles y excéntricos que en plena caída nos reconocimos.  No tengo yo que contarte la historia, bastara desempolvar la memoria o abrir el ordenador para encontrarla.  Me gusta pensar que en efecto fue magia.  Que hace 10 años en un mundo que ya no existe  un Sauce y una Maga se encontraron y  se volvieron amigos.

Nunca pude asistir a tus fiestas de cumpleaños, a decir verdad creo que es el primer año que recuerdo la fecha exacta. No vivo mucho en esta tierra.  

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Incompleto y a destiempo. Es lo que hay

21:26
Guanajuato, Guanajuato 30 de abril de  2014
Acostumbrarse es una forma cómoda de habitar en el mundo. No puede ser malo buscar comodidad. Nadie puede culparnos por crecer acostumbrados a la comodidad. Pero sobre todo, nadie puede culparnos por crecer.  Dice el calendario que hoy es día de los niños. ¿Los niños están acostumbrados a ser niños? Esa imagen idealizada del infante ávido y deseante descubriendo el mundo, me impide concebir un niño acostumbrado a algo. ¿En qué momento nos acostumbramos a que la luna nos persiga? ¿Cuándo la costumbre de la oscuridad por  las noches nos hizo olvidar los monstruos del armario? 
                Hablo de costumbres y comodidades, de monstruos, de niños, hablo de cualquier cosa que haga más ameno el transitar a eso que más se acerca a lo que intento decir.  Alguna vez escuché una ponencia de filosofía del lenguaje,  tenía un nombre muy bello “el mar como fundamento”  la tesis que se sostenía era aún más bella “todo es metáfora”, nada de lo que decimos o escribimos es literal, nada de lo que comunicamos es fiel al pensamiento; no importa cuánto nos esforcemos en expresar tal cual ideas o sentimientos, siempre habrá un halo de lenguaje cubriendo ese intento por decir, protegiéndonos de la verdad desnuda.

                 Lo bello no siempre es lo conveniente o tal vez sí. Qué puedo saber yo de belleza y conveniencias, yo que no hago más que malabares sin gracia con palabras mentirosas y gastadas. Qué puedo saber yo de belleza si las miradas dulces que embellecen los objetos amados nunca me  pertenecen ni contemplan. Lo triste e irónico, es que no me acostumbro. No me acostumbro al frío de ojos en la piel, y peor aún no me acostumbro al frío de tus ojos cuando me evitan. 
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Bla bla bla

22:31
Voy a comenzar a escribir reconociendo que esta vez no tengo la menor idea de cómo comenzar. Había pensado en una entrada larga sobre las vacaciones, era mi intención hablar de Ella, explicar mi superpoder de configurar y desconfigurarme la vida en un solo pase mágico, también quería hablar de él, el hombre de los ojos profundos y los sueños cortos. Pero nada, que la verdad no sé por dónde comenzar. Esta hoja en blanco es como diván de analista al inicio de consulta. El cursor parpadea frente a mí y casi puedo imaginarlo  cruzando su piernita mientras lleva la mano a su mentón y con cara afable pero inquisidora me dice “¿…y bien Gabriela?”  Y bien qué, como odio a ese cursor y como odio al analista. Pero en ambos casos sé que es menester continuar, en el caso del loquero porque igual habré de pagarle, con el cursor porque las ideas me siguen rondando y no pararan hasta verse todas o casi todas, bueno algunas, plasmadas en la pantalla. Al final en ambos casos, es necesario seguir adelante porque de otra forma terminare muriendo asfixia emocional, de congestión de ideas o algo peor. Anoche soñé con peces, es un sueño recurrente. Hoy no he podido concentrarme en terminar el reporte.  Mañana y alba  son palabras que me gustan. Vaya que se siente alivio volver a debrayar a este espacio que es mío y nada más.
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Ensalmo IV.

18:18

 Repita con vehemencia mística de orgasmo plenilunar frente a los restos de cristal que a sus pies se encuentran: Creo en los espejos que quieren ser aves.
 Posteriormente lleve su mano izquierda al corazón y con la otra toque su sexo. Imagine al ser amado y continué orando al Dios profano de su preferencia: Quiero una noche nueva para romperme en ella.

No se detenga hasta que aves, amores o soles le inunden. 
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Instrucciones

18:45
Desde la parte más alta de la montaña de su preferencia, decídase por dar el paso. Por esta vez el abismo no está tan lejos, apenas un salto y listo. No apriete los puños como quien intenta llevar algo consigo, no tiene caso, en el vértigo que la caída provoque, no tendrá más remedio que soltarlo todo. Tener miedo es normal, pero ya ha vivido más de un par de décadas asustado y pusilánime sin querer apenas mirar hacia abajo. No puedo decirle que no habrá de dolerle, nadie regresó nunca para desmentir tal hecho. Tome un minuto para pensar en los que se quedan, pero que no sea más de eso, pues corre el riesgo de arrepentirse y en este sitio nada ha cambiado. Si lo prefiere deje una nota antes del salto, no para dar motivos, tan solo para decir adiós, es de mal gusto irse sin despedirse. Cuando esté listo despréndase de sus vestimentas, volar o caer  no requieren de ornamentos mundanos.  Puede tomar un impulso para alentar el viaje, puede solo dejarse caer, eso no tiene importancia. Una vez que sienta el viento romperle en el rostro abra sus brazos, extienda sus piernas, grite; pero por favor no llore. No haga de esta sublimación espiritual un dramático entuerto. No cierre los ojos y tenga usted un maravilloso viaje.  
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CELOS

23:57


Esta noche la hoja no está en blanco, el cursor no reta a mi falta de tino para pisar las teclas de forma correcta, esta noche la delicada efigie de la mujer soñada se asoma a la ventana aún antes de ser evocada, ahí está con su cabello oscuro cayendo como cascada y sus delicadas manos tocando tu imaginación. Enciendo un cigarrillo el mejor lugar común conocido para desviar la atención y pensar que fue un descuido y no un malintencionado plan para reprochar mis amplias caderas y mi falta de encanto. No funciona. Los celos a raudales me invaden y desaparece el juicio, el corazón se empequeñece y la razón no acierta a encontrar un punto fijo. Respiro con la intención de guardar la calma, cierro mis ojos y me ubico en un punto ciego, dónde no haya nada, donde sólo este yo, yo y el espejo de mis inseguridades, ese que me reclama no poder inspirar ni  tres líneas, ese en el que al fondo se muestra un desfile de mujeres desnudas que tus manos desearían estuvieran al frente, pero nada sólo estoy yo; yo y el arrebato de romper el espejo y arrancarme la piel y las ganas.  Regreso del punto ciego, vuelvo al lugar común y enciendo otro cigarro – los lugares comunes son seguros- me concentro en el humo que asciende y sin querer otra vez ella y su piel oscura asomando en el monitor, la bocanada se exige más amplia para borrarle, pero es enorme y yo tan pequeña. Me aferro al hilo de voz, a las palabras las últimas que dirigiste en dirección a mis oídos pero son crueles y la habitación gira y el mundo no se detiene y el tabaco no vuelve tenue la imagen y yo me siento tan triste…
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Tener un blog es tan del 2000

19:14
Tenía mucho que no venía por aquí, será que ya no escribo con la regularidad de antes. Será que me hice adulta y las palabras como estalactitas se endurecieron en mis dedos. No hay una razón específica para volver o quizás es que hay tantas razones que no vale jerarquizarlas y  nombrar a una como la más importante. Sucede que estoy aquí y supongo eso de alguna forma que no entiendo debe ser importante.   Me propongo volver a inventarme un mundo donde me quepa el corazón,  un universo para deconstruirme y tratar de entenderme.  Y es que sólo son mis palabras las que no permiten que me olvide de quien he sido y quien soy. No tengo fotos de la gente que quise, apenas algunas de las que quiero. No tengo una lista de canciones para suspirar mientras reconstruyo escenas. No tengo lugares sagrados a los que volver para encontrarme. No tengo nada más que renglones y renglones de glosas intrascendentes de los días. No sé si eso baste para una vida, pero es lo que hay y me propongo abrazarme a ello antes que el alma se me vuelva hielo. Regreso a mi blog, no importa que sea  2014 y yo ya tenga 30.
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Ensalmo Tercero

20:46

A él, que sin saberlo, siempre está.

En la pérdida de sentido, donde ya no soy yo quien cae, sino la vida,  el mundo, los otros. En el indicado momento, después de haber prendido fuego a las ganas, las noches, al recuerdo, a vos. En la disyuntiva precoz, del no quiero o no sé si quiero. En este tú que no soy yo ni es conmigo. Ahí, justo en ese sitio y ese tiempo, suplico con devoción y vehemencia que no me quites mi ojos y que me permitas conservar mis manos; ellos para mirar el salto, ellas para amortiguar el impacto.  Hace 731 días  y 5 centimetros que te espero ahí, justo ahí, en el lugar descrito, a la orilla de tu tiempo. Hace 21 estrellas y 152296987 metros cúbicos de agua salada que me busco en tu mirada. Hace  apenas nada que estamos juntos sin que apenas lo notes. Hace frío y amor y hambre y sed y soledad. Pero las mañanas me permito sentirme vulnerable y me quedo unida a eso tuyo dentro de mí, ese poquito galopante amor que, embriagado de bienestar efímero, me profesas.  Vuelvo a orar y con un salmo profano suplico, que no me quites mis sueños y me dejes conservar la memoria; los primeros para no terminar de dar el salto, la segunda para no olvidar los pasos que  no conducen  a ti. Sé que mis besos saben a sombra, sé que la caricia  que mi mano dibuja tarde o temprano quema, sé amor mío que mis laberintos no parecen tener salida, sé que seguir  viviendo es permanecer a la espera. Pero yo que no soy más que mis palabras y no entiendo otras  que no sean tuyas, rezo porque me  encuentres, porque al fondo de ti me encuentres. Y le pido a ese Dios en el que no crees y a todos los que a mí me acompañan por ti y aún más, egoístamente, por ti conmigo. Pero veo que te alejas, otra vez te alejas y yo me quedo mirando tu espalda;  esperando a que vuelvas para sembrar en mi piel-desierto. Se suman, días, estrellas y litros de agua salada. No dejo de esperarte, no cesa la letanía y me digo y me convenzo que el amor en alguna medida es un acto de fe. 
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...

14:44
A veces pienso que me hubiera gustado conocerte en otro tiempo, uno dónde vos no eras vos y yo no era yo. No estos, gastados, cansados, viejos.  Quizás te habrías enamorado el brillo en la mirada de aquella que era,  de la impaciencia con que soñaba cambiar al mundo, de la naturalidad con que sentía. Entonces tenía una  carta blanca y el corazón en una pieza.  


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Peces

15:20
Desperté con vocación de humo. Soñé contigo. Anoche fui un pez y tú un ave marina, de esas que no existen pero vuelan muy alto. Hallé la calma en la tempestad; la noche insalvable en el medio día; una constelación en tu pecho; mil conejos fuera de tiempo. En el reverso de las manos tatuada la vía láctea. 
Desperté y mi lado izquierdo no estaba. 
Me faltas.
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Tres

17:50


Me resisto, me miento, me rompo…
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A propósito del fin del mundo

13:59
Los pequeños detalles que denotan el principio del fin, son elusivos, discretos, tenues, muy tenues. Pero yo, experta en despedidas, he aprendido a reconocerlos apenas asoman. Todo comienza hablando en pretérito del tiempo presente, cuestión de conjugar, puede pensarse, pero es más complicado que eso: cuestión de conjurar diría yo. Al inicio las palabras como dagas se clavan buscando asirse de algo que evite el desenlace apresurado, pero conforme pasa el tiempo, se pierden el interés y el filo, tristes y angustiadas palabras que se van poniendo opacas. Poco a poco se sigue avanzando al fin, después de la confusión temporal y el afilamiento-desafilamiento de palabras, viene el frío, a no ser claro que sea un incendio el que aniquile cualquier destello de punto suspensivo. Ya para este momento los involucrados se han dado cuenta, el final es inminente e imbatible. No tiene caso evadirlo, más vale buscar una banca de parque, embriagarse y brindar por los te quiero que no nos dieron, por los extraños que nunca nos extrañaron y por todos esos deseos con los que se pensaba hacer rascacielos. Salud y feliz fin del mundo.
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Un domingo cualquiera

12:42
Es que a veces nada es suficiente - dice ella, con el invierno en los labios y a punto de estallar.
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Sobre como él decidió morir antes de tiempo

22:32


 "Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor".
Gabriel García Márquez.
Por fin después de muchas noches de espera volviste, no era de noche y no pensabas quedarte pero volviste, pude ver  pese a tu disimulo que habías vuelto a colocar el peso del pasado sobre tu cuerpo, tu andar lento y desganado lo hacía evidente.  No dije nada, a veces prefiero pensar que si no nombro las cosas estas no existen, me limité a  desocupar tu espacio en la cama,  pude oler entonces muy de cerca tus recuerdos, habías pasado un par de noches enteras entre ellos.  Algo dijiste. No quise escucharte.  Intenté tocarte, pero lo único que conseguí fue provocar remolinos con el polvo que sacudiste a tu memoria. Entonces me percaté, habías vuelto y estabas herido, esta vez  no de tedio, ni de tiempo sino de muerte, la herida te atravesaba media vida, era honda y estaba infectada. No tenía caso alguno limpiarla, intentar sanarla, no había remedio.  En algún momento y sin tener muy claro por qué decidiste morirte y enterraste en tus entrañas un amor oxidado.  Te mueres amor mío, te mueres y yo no me muero contigo. 
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Lejana

0:11

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Fernando Pessoa
Descubro que los objetos que me rodean no me pertenecen, nada es mío. Alguna vez tuve la misma sensación al despertar una mañana soleada en un cuarto de hotel, una luz molesta se colaba por entre las impecables cortinas blancas de la habitación, el olor a sabanas nuevas y la sensación confortante de la almohada de plumas me resultó desagradable, además no sabía dónde estaba, en que parte del mundo había despertado esta vez, o peor aún, en qué mundo imposible era menester integrarse a una cotidianidad ajena. El sentido de no pertenencia es habitual en mi, nada me pertenece y yo no pertenezco por más que  me esfuerce en lograr lo contrario a nada ni a nadie.
 No es para alarmarse, me digo una y mil veces; no seré, estoy segura de ello, ni la primera ni la última  que de pronto se descubre lejana, ajena, impropia. El consuelo por lo general llega recorriendo mi cuerpo, repasando mis ideas diciéndome en voz baja que yo soy mía. Hoy eso no basta, no estoy segura de ello. La realidad me golpea, es un golpe certero que me deja en el suelo sin saber siquiera si ese dolor que siento es autentico. 
Habitar, ser habitable es un anhelo tan desgastante, es como reunir de gota a gota una copa que se desearía estuviera desbordándose. Alguien alguna vez me dijo, el problema es esperar, desear demasiado, tener grandes expectativas. Anduve entonces algún  tiempo con la cabeza gacha y conformándome con eso que el no deseo podría ofrecerme. No fui menos infeliz.  La naturaleza, mi naturaleza quiere, desea, espera. El problema está en saber qué.
Cada vez estoy más lejos de mí.

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...

22:28

A veces creo que es momento de dejar de reñir con el silencio, debería entender de una vez por todas que después del último temblor todos quedamos en el sitio equivocado, que no es  que no me quieras es que no me quieres querer. 

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Definiciones

0:03

Pusilánime: ella  que ahoga  el deseo, él que no lo tiene. 
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El lado izquierdo

18:24

Esta mañana  por fin sacudí el polvo del lado izquierdo de mi cama, no porque crea que por fin vendrás, sino porque tengo la certeza  de que no vas a hacerlo. Necesito dormir y soñarte ausente para sincronizar poco a poco las realidades y habituarme antes que nunca a tu no estar. 
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Mientras tanto.

18:10
…te conoce el tiempo enlazado, el vagabundo erótico que somos te conoce.”
Homero Aridijis
Las mañanas del mundo se conjuntaban de vez en cuando en el centro de su cuerpo, colapsando en mil brillos  obligándola inevitablemente a retorcerse un poco antes de salir de la cama. Hoy era un día de esos.  Pese al estallido de luces, ella se resistió a levantarse, permaneció observando cómo desde su ombligo se proyectaban rayos violetas hasta el techo. Cerró los ojos y comenzó sin intención de dormir, pero sí de prolongar el sueño, a reconstruir el escenario: él estaba ahí, ocupando el lado izquierdo de la cama, aunque esa no pareciera su cama, sino la de ese mundo onírico del que se había apropiado sin pedir permiso. Sus labios ligeramente abiertos dejaban escapar un tenue silbido que no llegaba a ser molesto, ella levantó la sabana y con las luces que se colaban  entre las cortinas se auxilió para observar el cuerpo desnudo postrado a su lado. Recorrió sin pudor cada centímetro  de piel que se le ofrecía  o  por lo menos no se le negaba.  Identificó cada surco, grieta, lunar, cicatriz que aquel cuerpo poseía; imaginó entonces se trataba de un mapa,  el mapa de un mundo desconocido, de una galaxia ajena, que no le pertenecía, que nunca habitaría, pero que esta mañana se le había permitido recrear en el ensueño que precede a la vigilia.  Se preguntó entonces como sería tocarle, andar con sus dedos como peregrinos descalzos por aquellos valles, por un momento sintió la tentación de aproximar sus labios hasta el  hombro derecho, pero temió eso acabará con la fantasía, así que se limitó a mirarle, a evocar  o registrar, no estaba muy segura, el olor de aquel hombre. Se recostó un momento, perdió de vista la imagen que un segundo atrás la ocupaba y se preguntó si él también la pensaría, si bajo aquellos parpados alguna imagen de ella se colaba. ¿De qué color serían sus sueños?  Un suspiro distante, que venía desde su yo que giraba en la cama, la hizo salir del letargo, era momento de despertar.

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Ella...

21:25
Ella, ese sur perpetuo, ese norte extremo, ese sabor a tierra mojada por el llanto de tres noches de  28  vidas cada una. Ella la de las ideas dispersas y las tristezas largas, la de la noche en la mirada y el verano en los dedos. Ella, ese navío olvidado en mitad del pantano. Ella la de los pies descalzos y las sonrisas en clave. La que abraza, la que hiere, la que ama, la que vive, la que olvida, la que muere, la que siente, la que piensa. Ella, la que no es ella, sino otra, siempre otra, nunca la adecuada, nunca la prudente, nunca la precisa. Ella la que escribe y la que calla. Ella, ese espejo en mitad de la nada, esa puerta sin destino, esa ventana sellada. Ella, ella que no soy yo, pero que sin saberlo yo soy un poco ella. 
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Qué alegría más tonta.

20:08
Los fantasmas que la habitan se han puesto de fiesta, los armarios de su mente son  una bulla constante desde hace unos días. Ella sonríe, sola, acompañada, sentada, de pie, de noche, de día, mientras sueña, mientras habla, cuando camina, mientras escribe, ella sonríe.   
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Se va

0:38
Una descarga de armas irrumpe mi noche, pensarte se vuelve menos importante cuando debo preguntarme la vida de quién quedo en la banqueta, uno menos ¿ de los bueno o de los malos? Pregunta ociosa en estos tiempos. La sirena opaca la música triste que te evocaba, un llanto aterrador irrumpe el mío que al final termina por parecer soso. Un tumulto se arremolina a mitad de la calle, una madre grita ante un cuerpo caliente al que se le escapa la vida, mejor o peor que la mía no lo sé, pero se va, escapa entre los techos del vecindario, por mi ventana siento que la veo pasar, me duele un instante, me indigna.   Mas sirenas, más gente, más llanto, menos vida.
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...

23:54
El universo se contraía en el centro de su cuerpo, los ojos fijos en el firmamento y de a poco la levedad que no ocupa gran espacio para hacer cimbrar al infinito.  Ella conocía el resultado sinnovedad de su obra, mezclarse con el cosmos nunca debió ser un invento. Era tarde para laproducción de arrepentimientos, la creación innecesaria de soledades la rompía y no tenía forma de pararlo, no ahora.
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Colores

18:16
Me concedo muchas libertades, soy imprudente, tomo lo que encuentro en el camino, lo hago mío y  puedo llegar a ser asfixiante.  He querido no ser así, pero entonces pierdo colores, es como si se tratara de una pintura a la que has dedicado una vida entera y al final te das cuenta que los colores saturan la escena y aunque es un lindo cuadro, esta saturado de color, entonces comienzas por borrar un poco de amarillo, y la pintura comienza a perder luminosidad, los azules se hacen más evidentes y sientes frío, entonces eliges quitar un poco de esos azules, dejando al descubierto, un rojo que se torna violento, y así continuas quitando uno a uno, y de pronto sólo la ausencia de color, una gran nada en el  lienzo, perdió cualquier rasgo.  No sé ser mesurada, no entiendo el mundo desde la perspectiva prudente y decorosa, pareciera que todo lo que llega a mis manos es una bomba a segundos de explotar. 

No hago un juicio, por lo menos no en este momento, deseo, deseo tantas cosas que me doy miedo.
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Auto retrato

18:39


Soy yo  rumoraba  la noche

Soy yo  jugueteaban mis manos

Soy yo  descalza y con la cara  sucia

Soy yo  la que espera, la que vive, la que sueña

Soy yo gritaron todas

Soy yo esa  piel de fruta

Soy yo esos días sin nombre

Soy yo relámpago y calma

Soy yo   angustia y delirio

Soy yo la que piensa

Soy yo la que habla

Soy yo la que escucha


Soy yo la que no es

Soy yo  carcajada sonora

Soy yo llanto desesperado

Soy yo golpe y silencio

Soy yo todas ellas

Soy yo la bifurcación de las noches

Soy yo cuerpo de larvas

Soy yo mujer de arena

Soy yo nostalgia en las manos

Soy yo humo olvidado

Soy yo ausencia presente

Soy yo con los pies al viento

Soy yo la que habita en la sombra

Soy yo  palabra, memoria y olvido

Soy yo ventana, espejo y silencio

Soy yo corazón y espinas

Soy yo monstruo de mil cabezas

Soy yo casa embrujada

Soy yo insomnio y tristeza

Soy yo colores y excesos

Soy yo  mujer de tres ojos

Soy yo animal de mil sexos

Soy yo miedo y promesa

Soy yo murmuraba la noche

Soy yo contestaba la luna.
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Para comenzar

23:31
“Todo cambiará en mi nueva vida pero ahora no”

Tenía muchas ideas para comenzar este post, había hecho una lista mental de la forma en que debían ir organizadas, hice otra lista de las palabras que debería usar: Laberinto, tú, sueño, él, yo, noche, zapato, corazón, etcétera.  Pero nada, las palabras se amotinan, se volvieron inconexas, absurdas, en fin, aquí mi primer post del año:

No todos, no siempre.
Esta es la que sueña
Las mañanas del mundo se conjuntaban de vez en cuando en el centro de su cuerpo, colapsando en mil brillos y obligándola inevitablemente a retorcerse un poco antes de salir de la cama. Hoy era un día de esos, pero pese al estallido de luces, ella se resistió a levantarse, permaneció observando cómo desde su ombligo se proyectaban rayos violetas hasta el techo. Cerró los ojos y comenzó sin intención de dormir, pero sí de prolongar el sueño, a reconstruir el escenario.  Él estaba ahí, en ese mundo onírico del que se había apropiado sin pedir permiso, sentado sobre un rascacielos jugaba los pies al viento.  Ella decidió no subir. La ventaja de soñar sin dormir, es el poder de decisión,  aunque no es absoluto tiene un rango de posibilidad más amplio que cuando se duerme. Metió las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar, seguro que se trataba de una mañana muy fría, pues sentía como se entumían sus dedos, bajó la cabeza un poco para no sentir que el aire le reventaba las mejillas pero sobre todo para no verle a él, ahí en la punta del edificio. 
Las calles eran angostas y en las grandes paredes de los edificios se leían las palabras que estaba segura corrían por sus venas, primero intento leerlas todas, supuso era una revelación, si conseguía anotarlas todas, grabarlas en su memoria, tendría los elementos claves para descifrar la construcción de su realidad última; después se dio por vencida, eran demasiadas y muy confusas, así, optó por elegir únicamente 3 y olvidar el resto.
Los trapecistas siempre le habían causado fascinación, pero por algún trauma de la infancia siempre había tenido miedo a las alturas, pero cuando se sueña no importa si dormido o despierto, se puede trascender a esas cosas, así que olvidándose de la presencia de él por un momento, subió  a la parte más alta de un rascacielos y se aferró al trapecio, una nube espesa, palabras más palabras, tomó impulso y justo antes de saltar del otro lado estaba él…
Sí, este post no tiene sentido.

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