lunes, 17 de mayo de 2010

Los finales felices…


   Nunca me han gustado los finales felices, me parecen irreales, una burla para los lectores, atentar con cualquier ápice de inteligencia humana, a lo mejor soy muy dura. Recuerdo cuando era joven, bueno, más joven, digamos infante, mi tía Lidia era adicta a las novelitas de puesto de periódicos Jazmín, novelas con corazón, o las novelas que venían en Vanidades, todas escritas por Corín Tellado, yo de repente me leí un par de ellas, a escondidas claro está, porque tenían un "alto contenido erótico" no apto para una niña, la verdad es que era atractivo leerlas solo porque me eran prohibidas, pero en realidad resultaba de lo más aburrido, pues después de leer la primera ya tenía el esquema, la fórmula mágica, para saber cómo terminarían todas.
    Hace algún tiempo tuve un altercado con un polígono amoroso y digo polígono, porque a veces sólo era un triángulo pero de repente ya no sabía cuántos lados tenía la cosa esa, pero no es eso lo que me ocupa por ahora, sino la emblemática personalidad de una de las participantes en la trama de esa historia, era una mujer si no digamos guapa por lo menos con dos ojos, dos piernas, veinte dedos, una boca, de más o menos mi edad, en fin, digamos una chica normal promedio, dentro de esa normalidad algo muy enfermo  desde mi perspectiva se escondía, tuve oportunidad de hablar un par de veces con ella, y las dos ocasiones me sentí en medio de una telenovela de Televisa, sus diálogos eran del tipo: Ese hombre es mío y nadie me lo puede quitar, Me voy a vengar y pagaran con sangre malnacidos, Yo estoy dispuesta a luchar por lo que es mío, cuésteme lo que me cueste, parecía que
como en nuestro tiempo las guarderías no estaban tan en boga, había sido educada  por él canal de las estrellas. Al principio me parecía ridículo y hasta me divertía, pero después me di cuenta, que es toda una estructura de pensamiento mucho más compleja, arraigada en muchas mujeres, de mi edad al menos.
     La expectativa en cuanto a la consumación de la felicidad, la idea de los buenos y los malos, los amores eternos, es algo enraizado en el imaginario colectivo, y aquí trato de separar un poco las ideas, todos queremos ser felices, porque bueno es parte de la naturaleza buscar los estados de bienestar, el problema es que tenemos un concepto transfigurado de felicidad, es decir (hablo de generalidades) vivimos con una esperanza ciega y torpe, de que en algún momento alguien nos va a salvar y tendremos un final feliz.
    Los finales felices, no sólo no me gustan, no existen. Leemos novelas rosas y miramos telenovelas para compensar la frustración de una búsqueda absurda, el problema es el círculo vicioso que en ello se juega.

sábado, 15 de mayo de 2010

Un dos tres por mi…


"Sin embargo, los adultos viven con la idea
grabada en el corazón de que
las cosas son hermosas porque acaban"
Banana Yoshimoto
Amrita
Nuevamente descalza y por el filo de la navaja, caminas distraída, solo por momentos sientes la adrenalina transitando por el cuerpo y en ese instante sonríes, de un lado el abismo: la caída sin fondo, el grito que ya nadie escucha, las fauces del lobo esperando para devorarte; del otro, la muy segura salvación, pero tú no quieres salvarte, eso lo tienes claro. Has aprendió a jugar a las escondidas con la muerte, sabes muy bien donde se encuentra, pero la dejas correr hasta la base para decir con gozo un dos tres por mi y por todos mis amigos, entonces es su turno de buscarte, no te mueves, no respiras y cuando parece que ha levantado hasta la última piedra sin encontrarte, huyes hasta poder gritar, un dos tres por mí, por mi y por mí. Has tenido suerte esta vez, la bala no salió disparada y le has ganado a la ruleta, pero mantente alerta que no siempre tendrás la habilidad de los gatos, para seguir cayendo de pie.

domingo, 9 de mayo de 2010

Secretos


Algo en la cabeza me da vueltas desde hace algún tiempo, una culpa irracional por los secretos que conmigo tengo, más de alguna vez he estado a punto de abrir la caja de pandora y dejarlos escapar todos, ser libre, no sentir ese peso sobre mis espaldas ni presentir que esas miradas inquisitorias los notaran intentando salir por mis labios en cualquier momento, y entonces dedos índices gigantes me señalaran enérgicos y voces del pasado y del presente me reclamarán por haber guardado silencio tanto tiempo…


Si yo lo sé, mis palabras suenan a argumento de telenovela chafa…

miércoles, 5 de mayo de 2010

Las manos de mi abuelo


Los veranos de mi infancia, los pasé  en una hamaca, entre el cacaraquear de las  gallinas  y los mujidos de las vacas,  comiendo  naranjas agrías  y escuchando la interminable historia  de Juan el huevón. La sesión comenzaba  cuando llegaba la hora  de desgranar las mazorcas que más tarde serían ezquites, tortillas,  atole, comida para los  pollos  y con un poco de suerte  quizás  Pozole. A  todos los  invitados por no decir obligados a estar en tal sesión, se les daba   una piedra de olote ( que en realidad  no es  una piedra, pero la  llamaremos así respetando las costumbres de la Quesera,  lugar encantado del sur de Guanajuato, donde habitaban mis abuelos). 
El procedimiento era el mismo, primero, el silencio que exigía concentración para que ningún dedo saliera herido,  después de  no más  cinco minutos,  lo habíamos conseguido , ya   podíamos hablar, habíamos alcanzado un punto de  concentración tal  que   la conversación podía fluir  sin  riesgo de triturar  la piel  entre  la  piedra  y los  granos.  La abuela silbaba una vieja  y desgarrante canción, don Arcadio  buscaba la  letra  y el tono para acompañarle, mientras  yo les observaba, intentando   descifrar aquel  código secreto, esa comunión que se  daba entre esos seres que  ya nunca se  tocaban.
El primer intermedio de ese extraño  ritual del maíz  venia cuando yo comenzaba a quejarme de las ampollas y el cansancio, cesaban los cantos, paraba un minuto  el trabajo, la abuela besaba mis manos  y auguraba  q ese no sería mi camino:" tú no estás hecha para el trabajo del rancho"  Entonces don Arcadio gruñía, murmuraba un par de maldiciones en contra de los nuevos métodos de crianza, que hacían a las mujeres tan frágiles y quejumbrosas, la abuela me decía que no le hiciera mucho caso y él para contrariarla comenzaba a contar historias.
El polvo en la memoria no me  permite recordar  con exactitud todas,  pero recuerdo la más recurrente: La historia de Juan el huevón. Juan vivía en la vieja hacienda de Tupataro, era hijo de doña Tacha la criada principal de la hacienda, Juan nunca fue un tipo muy despierto, de su vida no hacía gran cosa,  así que su madre cansada de verlo dormitar entre los mezquitales, lo mando a buscar mejor suerte. Le dio los zapatos buenos, el sombrero que había sido de su padre y un morral con dos huevos, unos  dados y una brújula. Juan dejo la hacienda, sin saber bien a donde se dirigía, recorrió  las veredas  y caminos, soñando bajo las estrellas, adoptó al palomo  para compañero de  viaje y q un buen día llego a la hacienda de Los Naranjos, donde se enamoro perdidamente de la hija del hacendado, entonces dejo de ser Juan el huevón y vivió muchas aventuras en pos de su amor...
El problema  era q siempre q llegaba a esta parte de la historia, don Arcadio estaba  eufórico  lanzando olotes por todos lados para acabar con los murciélagos del cerro, brincaba sobre su silla  q en realidad era una balsa en la que  atravesaba el río,  le  decía palomo al gallo  y todo eso terminaba en un gran desastre y un ceño fruncido, sí  el  de la abuela, quien ordenaba  no quedara ni un solo grano  fuera de la tina, entonces don Arcadio  volvía a la realidad, asumía su castigo y dejaba la  historia  para  otro día.
Y así pasaron los veranos  insistiendo en conocer  el final de aquella   historia. El tiempo que no perdona paso, poco a poco y sin notarlo, fui creciendo  y perdiendo el interés en aquel viejito loco, que  comenzaba a perder la vista, que ya no podía brincar sobre su silla y que cada vez pasaba más tiempo en cama.
La ultima vez q lo vi,  fue en ese mismo patio de la  infancia, ya sin gallinas pero siempre  con naranjas agrias, estaba sentado de frente al sol, con su sombrero puesto y su sonrisa  camuflajeada de  mal gesto, hacia  ya bastante tiempo que los rituales de  maíz  no eran más q un recuerdo. Me senté a su lado y le pregunté por su estado, su rostro se me mostro de pronto  extraño, sus labios no se movían  pero sus  manos buscaban algo, sacó de  su bolsillo izquierdo un objeto  y lo colocó en  mi mano. fue la  primera vez q vi tan cerca las  manos de  mi abuelo, eran tan grandes,  tan duras q no aceptaban caricias pero ese día me dejo tocarlas,  me dejo por un instante perderme en sus  líneas, explorar en sus uñas, las  arrugas  pintaban sendas  que hablaban en silencio del  camino andado por   mi abuelo.
Puso  una  brújula en mis manos  y me dijo al oído:" esta misma  que tú tienes ahora en tus manos, fue la que llevo a Juan hasta los naranjos, donde se casó con Esperanza, consérvala para que nunca te  pierdas, no le digas a tu abuela, porque ya ves como se enoja."
Se despidió de  mí, me prometió morir de pie, como los árboles   y meses más tarde  cumplió su  promesa.  Nunca supe cómo es que Juan  termino casándose con Esperanza, que paso con los naranjos, con el palomo, nunca supe que tanto de lo que contaba don Arcadio era cierto y que tanto lo inventaba, pero siempre que me siento perdida busco mi vieja brújula, para buscar mi norte y recordar por un momento la manos de don Arcadio, mi abuelo.

lunes, 3 de mayo de 2010

Las edades de Lulú


A últimas fechas he adaptado la mala costumbre de comprar libros que se han adaptado al cine, primero leo la novela y luego veo la película, digo que es mala costumbre, porque de antemano sé que la segunda siempre se quedara corta ante la primera, es decir, nunca será lo mismo dos horas a doscientas páginas, de cualquier manera, algo morboso en mí me lleva a seguir haciéndolo, he de aceptar que he visto un par de adaptaciones que me dejan un buen sabor de boca, pero creo casi ninguna un punto de satisfacción total, platicándolo con alguien me decía "es que la película que te montas en la imaginación tú, es inrodable…"
Alguna vez, le regalé un cuento a un buen amigo para que hiciera un cortometraje, el resultado me golpeo como guante blanco lleno de ladrillos, pero tampoco fue lo que yo tenía en mente,  me dí cuenta que efectivamente esa historia ya no era mía, ya no era yo quien la contaba, ahora era de mi amigo, era su versión de las cosa. Supongo q algo similar ocurre cuando se pasan la estafeta para contar las cosas los grandes cineastas y los grandes escritores.
   Tenía ya tiempo queriendo leer Las edades de Lulú, pero siempre había priorizado comprar otros libros y lo había dejado para después, hasta q la semana pasada lo encontré en rebaja y dije hoy es cuando, así que me transporte a el Madrid de los 80's, me instalé con Pablo y Lulú y fui siguiendo la historia con mucho cuidado, tratando de buscar debajo de esa sobrecarga sexosa del libro. Me pareció una buena novela para ser una novela amateur, me gusta la naturaleza frágil de sus personajes, además me gusto mucho que no es una novela lineal hay un juego con los tiempos que no llega a ser confuso pero le da un ritmo ágil a la novela, tampoco puedo decir que como la autora pretendía sea una Boris Vyan femenina, no, para nada, para eso le faltarían kilos y kilos de acidez, tampoco puedo decir q es la onda en el erotismo, porque la verdad llega un momento en que se vuelve saturante tantos follones, coños, poyas y culos, pero cuando cerré el libro y me di un momento para asimilarlo en su conjunto, concluí que se trata de una historia de amor, de un amor distinto "nosotros no somos corrientes Lulú", dice Pablo tratando de regresar todo a su sitio, aunque para los otros sea los mas fuera de sitio. Me gustó, no para un diez, pero si para considerar una buena inversión de mi tarde de domingo.
Cerré el libro y busqué en internet la película, sabía que la dirigía Bigas Luna, un pervertido bastante peculiar para mi gusto, así que eso incrementaba un poco mi expectativa, desafortunadamente después de media hora de película ya me era difícil seguir viéndola, creo que el libro es más fuerte, al menos a mi me golpearon más las descripciones que las imágenes, pero consideró q se mutiló completamente la historia, para dejarla en un coge coge, sin sentido en el que los personajes pasan de ser frágiles, a ser lunáticos, sobre todo Lulú, creo q Bigas le concede demasiadas cosas a Pablo, para pintarlo como un hombre incondicional y bajo esos matices resulta hasta inexplicable  que de repente acceda a un trío incestuoso con Marcelo, el hermano de Lulú. Bigas Luna hace pedazos el final de la historia, con unas imágenes sados muy mal logradas y una música de rumba de fondo que rompen completamente con todo. Tache, no me gustó nadita. Me parece que la película no le hace ni por tantito justicia al libro, abarata por completo la historia, la nulifica. Me sentía estafada, hasta que alguien me recordo que no había pagado ni un peso por la película (jeje).
Entiendo que sea complicado encontrar un punto donde converjan lo que se escribe y lo que se proyecta, entiendo que haya un sinfín de interpretaciones de la misma obra, porque todos los q nos involucramos con ella le damos una vida distinta, le cargamos de nuestra propia historia para después asimilarla, quizás por eso mismo la idea sea ver el libro y la película como entes independientes. En ese caso diría: que mala película, le he visto cosas más trascendentes a Bigas Luna.

sábado, 1 de mayo de 2010

Debrayes sobre blog´s, vejez y educación



Desde que regresé a la blogosfera, me he entretenido curioseando entre los que me visitan y los que visitan a los que me visitan, supongo q así es como funciona esto. Hay quienes escriben con una disciplina y un rigor envidiable, hay quienes lo hacen por necesidad, otros por afición, algunos más por la simple razón de tener algo que decir y ser este el medio preciso para hacerlo, cómo sea creo que este universo de los blogs se torna interesante, son como ventanas a las ideas de desconocidos, es como ser un bouyerista, de las ideas y emociones de los otros. Sin ser la intención especifica, me he dado cuenta de un par de cosas que me parecen llamativas en medio de todo esto.

    La primera, es sobre una discusión que hace unos días sostenía con un maestro de secundaria, el profesor se quejaba amargamente porque desde su perspectiva, resultaba imposible hacer leer a los estudiantes y no se diga escribir, "parece que las nuevas generaciones tienen una pelea a muerte con el lenguaje" decía este señor, jefe de enseñanza de Español por cierto, yo le cuestionaba si realmente serían las nuevas generaciones o si se trataba de una constante que se viene sosteniendo, ahí entramos en un tema escabroso, porque cuando le pregunté qué fue lo último que leyó, por el mero placer de leer, no pudo recordarlo y cambio abruptamente de tema, que si enlace, que si los parámetros y las estadísticas. Pero bien, el asunto es que yo creo que no es que la banda no lea o no escriba, creo que el asunto es que se ha transformado el concepto -los chicos ahora tienen una comunicación principalmente escrita-  las formas se han quedado obsoletas, el abismo generacional entre profesores y estudiantes hace que el método no se adapte a las formas en que los estudiantes aprenden. Yo me he topado por aquí con un par de blogs de chicos de 16 o 17 años, sobre cosas y preocupaciones propias de la edad, pero con bastante calidad. El punto es pues, el interés con que hacemos las cosas, si aprovechamos este medio que ahor es el pan nuesto de cada día en el que ahora los adolescente se desenvuelven para leer, escribir y vivir, podríamos reorientar los procesos de aprendizaje. Recuerdo que a mí me obligaron a leer un par de cosas desde la primaria, cosas sosas, pero no me interesó realmente nada hasta que por un morbo infantil leí las narraciones extraordinarias de Poe, creo q no dormí muchas noches, pero encontraba el pecado y la redención en la lectura. Con la escritura por lo consiguiente, solté la mano diría mi madre, cuando me enamoré perdidamente de Fermín, un adolescente 10 años más grande que yo, como no podía decírselo a nadie, comencé a escribir un diario.
   
     La otra cosa que me salta a la vista, es la soledad de mi generación, reitero que todos escribimos por diversas razones y es más ni siquiera me refiero a una soledad simbólica, sino a una soledad como tal, fáctica, el aislamiento pues, la falta del otro. Platicaba hace poco con un amigo de los años de universidad y desenfreno, sobre la idea de que sería una buena inversión comprar un gran terreno y construir una casa de asistencia para ancianos, como un proyecto a unos 30 años, que tenga una gran biblioteca, una videoteca también bastante nutrida, una vista al mar y un jardín de plantas mágicas y medicinales, una agradable estancia con una cantina modesta, para los que nos haya quedado un poco de hígado, en fin un lugar donde pasar los últimos días y tener también una buena suma, para quien se encargue de cuidarnos, porque así como pintan las cosas, de llegar a esos días, seremos muchos los ancianos solos, sin pareja, sin hijos y obviamente sin nietos. La otra alternativa era una granja de gatos, cada vez son más las personas que necesitaran satisfacer sus carencias afectivas cuidando a estos felinos domésticos.

Creo q ya se me están haciendo vicio los post´s de dos cosas debrayosas que ni al caso.

miércoles, 28 de abril de 2010

Corazón explota



 
"No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en un muro,
algo en el viento, un sabor amargo"
Alejandra Pizarnik
Decir amor, es no saber que se dice, el lenguaje limitado designa a una serie de actos por demás diversos el término, aparentemente estos actos son buenos, desinteresados, nobles, y no lo pongo en duda del todo, supongo q en gran medida pueda ser cierto, cuando amamos la parte más sublime del espíritu se exalta y podemos esforzarnos por ser mejores personas; pero desnudando al ser humano a su más intima naturaleza, quitando el maquillaje y los ornamentos con que se cubre para convivir y coexistir, entonces el amor aparece como un acto egoísta: no amamos al otro, amamos la imagen que nos fabricamos del otro; tenemos hijos como extensiones personales; nos comprometemos para tener testigos de nuestra existencia, alguien que dé cuenta de nuestro paso por la vida…
Sí, hoy estoy más amargosa que de costumbre, hoy me duele más el corazón y tengo mucho miedo de que mis palabras terminen por alcanzarme.

sábado, 24 de abril de 2010

Ellos escriben la historia


Hace unos días tuve a bien salir por ahí a parrandear, y coincidí con un viejo compañero de juerga, al calor de las cervezas y en medio del estruendo del bar, sostuvimos una disparatada discusión sobre la revolución mexicana, entre que yo defendía la integridad maderista y él argumentaba la falta de astucia política del mismo, fuimos soltando algunas sentencias premonitorias sobre el México contemporáneo, que si una revolución se avecina, que si ya no podemos hablar de país; inevitablemente llegamos a la lucha contra el narcotráfico y la violencia efervescente en el país. En medio de la embriaguez y la euforia de la discusión, dos cosas me quedaron dando vuelta en la cabeza:

La primera como debraye y cuestionamientos personales En algún momento la vida humana tenía un valor, en palabras burdas un costo; sicarios, matones, homicidas, etc. Existen desde el punto mismo que el hombre reconoce su valor como tal, pero antes contratar un matón era cosa de algunos buenos miles o millones, porque el ejecutor, tendría que tener una muy buena paga por envilecerse al grado de matar a un semejante. Ahora, la vida humana en el reconocimiento absoluto de su nulidad de valor, está a la baja, ahora pateas un bote de basura y salen tres cadáveres y doce sicarios, ahora parece que todos tenemos razones suficientes para tomar un arma y dispararla contra el primero que pase. La sangre en las calles se ha vuelto tan cotidiana en los medios y por ende en nuestra vida, que de pronto parece que se válida.

La segunda como la intención de este post Quién contara la historia de este tiempo, qué contará, será que dentro de cien años, estarán celebrando la ola de violencia más grande en la historia de México, como una victoria del estado al replegar al narcotráfico y el crimen organizado.
Me acordé de estas cosas porque hoy mientras revisaba las noticias en Twitter, encontré una nota sobre Enrique Krauze, afirmando de manera totalmente acrítica que la guerra contra el narcotráfico es viable y necesaria http://www.eluniversal.com.mx/nacion/177258.html, tristemente comienzo a ver quien contara la historia y que será lo que dirá al respecto.

viernes, 23 de abril de 2010

martes, 20 de abril de 2010

Caluroso sueño de tres minutos ó la persecución Onírica del Sapo



"El sueño nos separa de la continuidad del tiempo"
Homero Aridijis
Los termómetros están que revientan en esta ciudad, estoy en estado de menopausia ultra prematura, con estados de ánimo incomprensibles, volubles y detestables, con el llanto atorado en la garganta y un vacío en el estomago, como si de verdad el fin de mis días estuviera cerca, un bochorno detestable me hace sudar, estoy pegajosa, incomoda y molesta por esta reacción de mi cuerpo ante la primavera. Abro las ventanas, enciendo los ventiladores, pero parece que solamente hacen circular el maldito aire caliente, trato de tener paciencia, trato de concentrarme en leer, voy al librero y erróneamente escojo "Mirándola
Dormir" un muy buen libro, pero repleto de alusiones carnales que terminan por saturar mi ya bastante acalorado cerebro. Cierro el libro, veo el reloj, son las cuatro de la tarde con veintisiete minutos, si consigo dormir hora y media al despertar la temperatura habrá bajado y podre salir a dar un paseo.Cierro los ojos y cómo si tuviera un chip que se activa y desactiva a mi voluntad para el sueño, quedo profundamente dormida.
Tuve un sueño muy extraño, uno de esos donde puedo partirme en muchos personajes de mi propio sueño y al mismo tiempo ser testigo presencial de todo cuanto ocurre. Estaba sentada en la orilla de un estanque recitando el Sapo de Arreola, buscando algo en la superficie del agua, el olor de lugar era agradable, cómo el de las calles en la comunidad después de que ha llovido, me quedé pensando en eso y de repente ya no estaba en el estanque, ahora estaba en la escuela de la Soledadita, la primera comunidad en la que di clases, me encontraba sentada junto a una de las que fueron mis alumnas, vestía el uniforme de la secundaria, pero lo extraño es que yo también era la maestra, escribí en el pizarrón y en el cuaderno: "Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático", eso rompió el cuadro, me di cuenta que estaba soñando, así que me dispuse a despertar, sacudí la cabeza ya no siendo ni maestra ni alumna y desperté en medio de mi cuarto en Morelia, me dio tanto gusto despertarme ahí, recorrí con los ojos la habitación, los catres, los posters, las fotos, mis libros, el desorden habitual en el piso, alguien tocó a la puerta, era yo nuevamente, tenía el Bestiario de Arreola en mis manos, y di una larga explicación de la interpretación del Sapo, mi yo del cuarto, nuevamente se dio cuenta q seguía dormida, entonces conté hasta diez para despertar. Abrí los ojos y estaba en un cuarto de hotel, las sabanas frescas me provocaron una sensación agradable, encendí la tele para ver q hora era y pude verme en la caja idiota, estoy dando las noticias, seguía dormida, me llevé las manos a la cara, no sin un dejo espantoso de desesperación, recordé despertando a la vida, y si en realidad es así, si ya nunca más se despierta y se vaga de sueño en sueño, si mi último destino era seguir soñando para pensar en la fealdad del sapo y su abrumadora cualidad de espejo, comencé tener miedo, un calor muy extraño se apoderó de mi cuerpo, grité aaaah!!
Despierto en el sillón de la sala donde originalmente me había quedado dormida, el calor no ha bajado ni un grado y el tiempo se suspendió en el sueño, son las cuatro con treinta minutos, voy a lavarme la cara, devuelvo al señor Aridijis a su lugar y buscó mi Bestiario, me dispongo a seguir con mi análisis del Sapo.

miércoles, 14 de abril de 2010

Desesperanzas II


No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…

lunes, 12 de abril de 2010

En la cocina


Tranquilamente conversan mis recuerdos, mientras se recrean mis sentidos placenteramente en la cocina de doña Mónica, es como sentirse en casa.

Tomé la foto con mi celular, por eso la calidad no es la mejor, pero me encanta.

miércoles, 7 de abril de 2010

De cómo el ser humano se descubre solo.


Se ve, en suma, que uno es tanto más sociable
Cuanto mas pobre  de inteligencia y vulgar es.
En el mundo, uno no tiene más elección q  la soledad  o la vulgaridad.
Schopenhauer
                                                                                                  
Al  mundo hemos venido solos y de esta manera es q partiremos. Es nuestra naturaleza.  Algunos han pensado que nos asociamos por miedo, miedo a nosotros mismos y a los otros;  otros consideran q solo en sociedad podemos subsistir, que el hombre es un ser social en tanto que es racional, Schopenhauer consideraba que el ser humano se asocia por aburrimiento. Todos tenemos una vaga idea  o intuición de las razones que nos han llevado a vivir en sociedad.   Yo misma  no podría abogar por  el anacoretismo,  hemos nacido en este mundo y por fortuna o desfortuna, somos bípedos "racionales", nacidos de  mujer y algunos con más suerte que otros, miembros de una familia, familia de un  pueblo con una cultura y bla, bla, bla…
Las cartas ya están sobre la mesa, el mundo está dado,  nacimos bajo circunstancias determinadas en un tiempo y un espacio, rodeados de un contexto que se determina por quien nos rodea,  hasta  ahí  y suponiendo q estamos bajo circunstancias favorables, es decir: casa, vestido y comida,  pareciera  no hace falta más, tenemos la compañía de quien nos cuida y  orienta, quien nos provee y satisface nuestras necesidades básicas. 
Podemos pasar un tiempo  considerable, conociendo y asimilando lo q este mundo sea.   La cuestión es que  este abrigo placebico, comienza a perder calor a medida que la incomprensión de los fenómenos da muestra de la imbecilidad del ser humano.  Es entonces que asoma a  nuestros ojos el vació y el sin sentido, es entonces que la angustia se aferra a nuestro cerebro e ingenuamente  pretendemos buscar respuestas.
Algunos se casan con una idea, un dios o una persona,  otros optan por la indiferencia y la repetición de patrones; como sea, en este momento nos descubrimos solos, en sociedad, con familia, acervo intelectual, dioses  o lo q sea, a fin de cuentas solos.    No hay habitante en este planeta que no haya experimentado como la soledad entra por la punta de sus pies y hace de su cuerpo condominio,  no quiero pecar de pesimista, no quiero  aseverar de manera fatalista q para la soledad  no exista respuesta, solo pongo de manifiesto  mi  corroboración hay dos cosas certeras en esta vida, dos y no mas… todos habremos de morirnos (ser para la muerte) y todos pero todos toditos todos lidiamos día a día con la jodida o bien asumida soledad.

sábado, 3 de abril de 2010

Morelia


El trago a la cerveza hoy es más amargo que de costumbre, no es la vida , no es la noche, es la nostalgia…
Calles que mis pasos conocen, canteras rosas, húmedas, frías, con sabor a casi nada, camuflaje perfecto para la mujer que soñaba ser maga, vidas distantes, esa q fui y de la que hoy no queda nada, esa q miraste con ideas confusas y convicciones firmes…
Quedan las convicciones, quedan las noches, quedan mis días, yo ahora estoy perdida…

viernes, 2 de abril de 2010

Balance


Sentada en la cima de la montaña, tomando nota de cada una de las hebras que la maraña de ideas va soltando, tratando de diagramar respuestas convincentes para tu situación actual, procurando cerrar todas las puertas al mundo, para no distraerte, para no olvidar lo que es importante, para terminar de arrancarte el corazón si es necesario. Vas escribiendo sobre la tierra los resultados del balance, son 26 años los que has venido andando hasta llegar a la cima, no es que sea la montaña más alta que exista, pero fue esta precisamente la que elegiste subir, el camino ha sido arduo, quizás más por lo torpe de tus pasos q por el terreno, aún así has avanzado, entre barrancos y pantanos, entre madreselvas y tulipanes, has avanzado hasta llegar a la cima y hoy haces recuento de risas y llantos, de noches y estrellas…

martes, 30 de marzo de 2010

Más textos de sexo, muerte y café


Dejas caer el cerillo sobre el cenicero  y te concentras en quemar el rastro del mal sueño  con la primera bocanada, aspiras y sientes esos majestuosos cinco segundos  de nicotina recorriendo tu cuerpo,  cierras los ojos y sientes como la satisfacción deja de lado la ansiedad con q dormías.  Miras la hora, es de madrugada, todos aún duermen, buscas en  la cocina  un vaso de leche tibia, el refrigerador  está vacío  y lo único  q atinas a llevar a tu boca es un sorbo del café de ayer, lo  bebes mecánicamente, no  importa q este frío  y q no tenga azúcar, te tiene sin cuidado q esto altere  aún más las horas del sueño, de cualquier forma  ya soñar  no ha resultado placentero, en  la vigilia  te sabes a salvo.

Deambulas aletargado,  enciendes otro cigarro y  te  posas junto a la ventana, con la mirada fija en  la  avenida, escuchas el ruido  de los autos q vienen  y van, entonces  la  ves -o la  inventas-, escuchas el acercarse de sus tacones hasta estar frente a tu puerta, sin dudarlo abres y extiendes los brazos, le haces saber cuánto la esperabas, le  cuentas sobre tu mal sueño  y la  tranquilidad q te provoca tenerla en casa, ella se quita  el abrigo, te  ofrece su cuerpo y  te pregunta si ya es tiempo, tomas lo q te da,  respondes afirmativamente mientras te hundes  entre sus  piernas, ella sonríe y no precisamente  por el placer q le provocas,  acerca  el arma a tu rostro, pregunta  si lo harás  tú o tendrá ella q mancharse las manos,  a un paso del  orgasmo imploras a gritos, por q lo haga ahora…sientes las contracciones de su sexo y  eyaculas en medio de la frustración  de saberte  vivo  y el placer q siente el cuerpo. Ella se pone de pie, toma su  ropa, pinta sus labios,  y se aleja  diciendo q aún  no estás listo. Intentas detenerla y pedirle  q termine por matarte, q te arranque de un solo tiro la existencia, es inútil  ella ha desaparecido.  Giras la cabeza y el frío metal del revólver  en tu almohada te hace despertar, abres los ojos  y sientes miedo… no lo hizo la dama de tus sueños… y tú sigues sin el valor necesario para hacerlo.

sábado, 27 de marzo de 2010

INCONEXIONES


Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga…"
Joaquín Sabina
I
Te desvaneces en un aislamiento voluntario, a veces deprimente pero productivo. Poco a poco tu imagen se ha vuelto borrosa, ellos ya no saben si existes o te inventaron…
II

Muchas noches las has pasado en silencio contemplando en tu exasperante insomnio las luces de la ciudad. Siempre te han parecido más excitantes los miles de focos, faros y lámparas que los millones de estrellas que tachonean el firmamento, después de todo, las luces de la ciudad siempre son otras y las del cielo nunca dejan de ser las mismas.
III
Un dolor metafórico estrictamente literal, te aqueja desde hace ya bastante tiempo. Son las incipientes palabras que se anidan en la comisura de los labios esperando, bífidas malditas, el momento de reptar a tus oídos y aniquilarme.
IV
Es hora de detener la rueda de la fortuna, no importa si quedas arriba, en lo más alto donde el más grande de los habitantes del país de los gigantes no es más que un diminuto grano de arena que se pierde entre la multitud de ellos, que son tantos y tan iguales que solamente logres distinguir un tapete de un color más o menos uniforme. O que quedes abajo, con los pies en la tierra y el norte extraviado, con la puerta al mundo abierta. No en realidad no importa, el asunto es parar.

sábado, 20 de marzo de 2010

Gajes del oficio


Poco a poco me he acostumbrado a los fríos, impersonales y debo decirlo muy cómodos cuartos de hotel, con sus sabanas blancas y sus esponjosas almohadas, su agua caliente al minuto y sus impolutas tinas, esas ventanas enormes que muestran un mundo igual de frívolo y ajeno que todo lo que hay en la habitación. Como parte de mi trabajo de vago asalariado, he conocido cientos de esos cuartos, en realidad son pocas las diferencias entre unos y otros. No me quejo, la verdad es q no es tan malo, nunca hay q limpiar ni siquiera tender la cama, si algo no me agrada o necesito algo, basta marcar a la recepción donde una mujer me odia pero está obligada a ser amable y lo resuelve . Todo parece bien hasta ahí turismo laboral y hospedaje cinco estrellas.
El problema es cuando me toca compartir, he visto desfilar cada fenómeno como compañera de cuarto, desde las que roncan como locomotora hasta las que me despiertan a las seis de la mañana al ritmo de Can Can, porque es hora de salir a correr, las que tardan más de 30 minutos en la ducha o peor aún las que ven telenovelas y quieren platicar incansablemente sobre su vida como si a mi realmente me importara .
Esta semana la ciudad de Taxco me albergaba plácidamente, mi compañera de cuarto una joven mujer de trato amable pero no empalagoso, amante de las telenovelas pero no conversadora, madrugadora pero discreta, demasiado bueno para ser verdad, pensé, pero me permití gozarlo tranquilamente, pude tener mis lecturas nocturnas en el balcón de la habitación, dormir tranquilamente y limitarme a decir buenos días y buenas noches.
Desafortunadamente el amor, el whisky o la calentura, no soy quien para juzgarlo, transforman a las incipientes almas de los grises mortales en incivilizadas bestias victimas de sus impulsos. Dormía yo tranquilamente cuando unas risitas ebrias y desconsideradas arribaron al balcón. Mi compañera de cuarto había regresado del bar con un acompañante y tenían en el balcón un preludio amoroso, con frases tan trilladas como desagradables respecto a lo excitados que se encontraban ante su "maravillosa" aventura. Hasta ese momento me limité a darle vuelta a mi almohada y pretender que nada pasaba, lo complicado fue cuando escuché las frases de convencimiento para que lo invitara a pasar y poder concluir lo que tanto se complicaba en el limitado espacio ahí afuera. Escuché como se abría la puerta y como chocando contra todo entraron, en el fondo esperaba que preparan café y se despidieran, pero eso no paso, el concierto de frases sucias y gemidos continuo por largo tiempo. Momento más bochornoso no he vivido ¿qué haces cuando una compañera de cuarto asignada y desconocida tiene una noche de sexo y pasión, mientras se supone tu duermes en la cama de al lado?
Tomé valor y decididamente me levanté, mostrando descontento al azotar la puerta , salí a la salita de estar que está afuera, esperando mi mensaje fuera claro y preciso, lo que había hecho ella era inadecuado y descortés, quería a ese tipo fuera de la habitación, que se fueran a continuar con eso en otro lado. Los minutos pasaron, las horas no se detuvieron y la mañana llegó, recargada sobre mi brazo izquierdo desperté, adolorida por dormir sentada pasé la noche en un maldito sillón, el tipo salía de la habitación y ella a medio vestir, me recibía con una estúpida sonrisa diciendo "gracias que buena onda eres, yo no me habría ido así…"
Aún podía reportarla y estaba dispuesta a hacerlo , eso seguramente la dejaría sin empleo y aprendería muy bien la lección, pero cometí el gravísimo error de comunicarle mis intenciones, entonces la mujer no conversadora de toda la semana hablo por más de una hora sobre su trágica infancia y su horrible adolescencia, me conto la larga historia sobre su matrimonio fallido y su desigual divorcio, me enseñó las fotos de los tres hijos que esperaban en casa para ser alimentados por ella, el único sostén de la familia, me resistí para no llorar, pero cuando hablo de lo duro que es pagar un alquiler y vérselas sola en el mundo, no pude más.
Lo sé, muy seguramente me vieron la cara de pendeja con la historia...gajes del oficio?

domingo, 14 de marzo de 2010

Adoles-ciendo


En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.

martes, 9 de marzo de 2010

Caramelos


Amanda se levanta a buscar la bolsa  de dulces,  toma uno, se lo echa a la boca, y se recuesta sobre la alfombra guinda q cubre el piso del hostal, su  mirada se pierde en las estrellas   proyectadas en las paredes por la pantalla de la lámpara q gira, cierra los ojos para imaginar q esta ciega, pero aún así  las estrellas siguen dando vueltas en torno a ella,  piensa q tal vez,  ella misma ahora este girando  y q cuando abra los ojos, será porque todo habrá parado, y no tendrá q ocultarse más.  El caramelo termina por desaparecer  en su boca,  y el sabor a uva, poco a poco comienza dejar paso  a lo amargo de su salivar cuando algo la aflige;  abre los ojos,  se pone en pie, recorre con la vista  la habitación hasta llegar a las ventanas, se concentra en las luces azules de los carros  q pasan a lo lejos en la carretera,  piensa en q quizás mañana  alguien vea las luces de su auto  por esa misma ventana, quizás mañana otro prófugo de sí,  se recueste en  la polvorienta alfombra para sentir que es estrella. 
     La luz de la mañana se cuela entre las cortinas, alguien toca a la puerta, para recordarle a Amanda q el cuarto vence a la una;  observa el reloj, las 11:30, apenas hay tiempo para  bañarse y buscar otro punto en el mapa.   Toma su  mochila y las llaves, se asegura de no olvidar nada y sale del cuarto dejando  un par de caramelos sobre el buró. Sube al auto, enciende un porro y sintoniza  la radio difusora local,   prende el vehículo y comienza un nuevo día de travesía  hacia ningún sitio,  Amanda se concentra en las líneas amarillas de la carretera,  son como estar en un videojuego, su auto es pacman y las líneas son  puntos luminosos q hay q devorar antes de q  la alcancen los fantasmas del pasado.  La tarde  rebasa a la mañana y  las primeras estrellas  en el cielo   anuncian la noche,  Amanda conduce sin problemas hasta el pueblo más cercano para buscar algo de comida, un  sitio donde pasar la noche  y   un teléfono de monedas, estaciona el carro en las orillas de la plaza y comienza a caminar por las pintorescas calles del  poblado,  la  única posada  en el pueblo  es atendida por  un  anciano desconfiado q le niega la entrada a causa de su mala facha. 
     Amanda sube a su auto y se dispone a abandonar el lugar, no acostumbra conducir de noche pero esta vez pareciera no tiene  opción.  Gira la llave, la marcha  no da para más, vuelve girar, pero el carro no enciende, Amanda comienza a  resignarse a pasar la noche dentro del auto para mañana con calma revisar q le sucede, prende un cigarrillo, busca en su mochila los dulces  y  decide caminar, mientras la noche pasa.   Camina cavilando, en su huída, pensando en lo q se queda, revisando lo q esta,  da vueltas por las mismas calles, escuchando como las casas se quejan y cuentan historias similares. Vuelve la cabeza  y se percata de que alguien  recoge sus pasos, por un momento  la invade el miedo y aprieta el paso, después cae en cuenta q correr no tiene sentido, puesto q en realidad  no tiene a donde ir para ocultarse, así q se detiene  y espera  bajo un farol a que el extraño se acerque, es un hombre de  frágil complexión, y  cabellos largos q al estar frente a ella le extiende la mano.
-Arón, compañero de viaje
-de viaje? Q viaje?
-tu viaje.
    Amanda lo observa desconfiada,  y para ocultar su nerviosismo asiente a extender la mano mientras con la otra busca en la bolsa de su  chamarra otro caramelo, es el último,  quita la envoltura torpemente y se lo lleva a la boca, sin despegar la mirada del desconocido.
-Es q no compartes tus dulces?- dice Arón con tono de ironía.
-lo siento es el último, pero dime porque me seguías?- Responde Amanda siendo firme en sus palabras.
- no te preocupes por los dulces tengo los q olvidaste sobre el buró.
-no los olvide… como sabes tu de eso?
-… yo  puedo saber demasiado, quizás nada… pero no tengas miedo, no se nada q tu no quieras q sepa, ven caminemos, la noche es muy fría  y no quiero q te congeles.
   Arón  toma la mano de Amanda, q pese a su asombro  no  pone resistencia,  caminan por largo rato sin soltarse, Amanda  desconcertada, no para de cuestionar a Arón, quién es? Porqué esta aquí?   Duda incluso de q él sea real.  Él por su parte, sonríe plácidamente y se  limita a hablar de  la luna, del  viento q  rompe en sus caras,  y de lo mágico de la noche.
     Llegan  hasta la posada, donde horas antes el anciano negó la entrada a Amanda, Arón solicita una habitación y el anciano sin poner mayor resistencia  le da las llaves. Suben escaleras, y llegan al cuarto asignado, Amanda se recuesta en la orilla de la cama y se da cuenta de cuál vulnerable se encuentra,  Arón   le roza la cara, con  tal delicadeza q pareciera teme hacerle daño, besa su oído  y siente como ella se estremece y voltea para encontrar sus labios, los besos tiernos q dieron inicio  a la batalla, se transforman en instantes en armas mortales, q no permiten a sus cuerpos negarse a morir  uno en manos del otro, la cadencia y el ritmo en  sus caderas, los lleva a danzar plácidamente, a cerrar los ojos y a saberse estrellas,  a viajar  por galaxias infinitas y reventar entre ellas  para después morir, y caer  nuevamente al abismo en la tierra.
    Amanda  enciende un cigarrillo, mientras observa el cuerpo desnudo de Arón y dice con voz ansiosa – Aún tienes dulces?
-Sí. Limón o uva?
-Dices saberlo todo, debes saber cuál prefiero.
-no, no puedo saberlo todo, pero se q te gustan los de uva.
-y q más sabes?
-se q huyes de ti.
-eso es imposible, no puedo escapar de mi.
-lo sabes, lo sé, pero eso no es suficiente.
    Arón acerca el  caramelo  sin envoltura a los labios de Amanda y sonríe complacido al ver como su gesto cambia cuando aquel dulce morado toca su lengua, Amanda  paladea  el dulce a la par de la duda de quién pueda ser este hombre.
-Porqué me seguías?
-No, no te seguía, te encontré.
-Me buscabas?
-A veces uno encuentra sin buscar.
-o a veces busca sin encontrar.
    Amanda se levanta y se aproxima a la ventana,  cierra los ojos y  como es costumbre finge ser ciega, sabe q Arón la observa, con la yema de sus dedos palpa  lo suave de su  piel  desnuda,  y abriendo los ojos de a poco pregunta
-Tu te quedarías a mi lado?
- q  necesitas?
- Por ahora dulces.
-Solo queda uno y es de  piña.
-Tu te quedarías a mi lado?
-q necesitas?
-Dulces he dicho.
-Ammm entonces no me necesitas.
    El cuarto queda en silencio, Arón se acerca a Amanda,  besa sus hombros  y baja por su espalda, ella suelta una pequeña risita  por las cosquillas q  provocan las barbas  de Arón, él besa cada centímetro de piel, ella solo da rienda suelta al placer  y se permite sentir,  los dos fingen  ser ciegos, y  juegan a estar locos, sacian sus instintos en copulas interminables, q nublan la razón.   Todo parece tan simple, tan primitivo, solo son ellos  jugando a ser.
    Los cuerpos caen rendidos, pero ellos se resisten a dormir, temen q al despertar, sigan viajando, sigan huyendo, pero sin saber q se siguen q uno es parte del otro. Arón  destapa el  último dulce   y lo come a mordidas, mientras  pregunta
-tu te quedarías conmigo?
-no me gustan las cicatrices.
-la vida nos marca.
-no me gusta la vida.
-Tu te quedarías conmigo.
-solo si tuvieras dulces.
El silencio   los inunda y por fin  poco a poco quedaron  dormidos.
   El  sol de la mañana despierta a Amanda, quien se descubre  sola,  busca su ropa, toma sus llaves, y los dos dulces q Arón ha dejado para ella en el buró.  Busca su auto  y se dispone a conducir otros cuantos kilómetros hasta q ella misma se alcance.  

sábado, 6 de marzo de 2010

Esperar


-Yo no odio de ese modo a la gente
-Eso seguro porque no esperas nada de nadie
Murakami
Sputnik, mi amor.

El problema está en esperar, el mundo sería menos decepcionante si no esperáramos nada de él, si sólo nos acercáramos a las cosas en un estado de completa indiferencia, así cualquier cosa buena o mala sería una sorpresa y eso le daría un sabor distinto a las cosas.

Los amantes

"un beso, si me oyes, mándame tú otro..."

viernes, 5 de marzo de 2010

Sobresalto


La hoja en blanco nuevamente y tu voz haciendo eco en las paredes de mi cráneo, sin permitirme hilar ideas con emociones. Tengo el corazón en la mano y las ganas de llorar que no se van por más que las razones dicten sentencias "justas". Ya no sé cómo explicarle a mis pies que no tiene sentido caminar de noche, simplemente no vendrás…

jueves, 4 de marzo de 2010

Despedidas


El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.

martes, 2 de marzo de 2010

Ella es de chocolate


sO Aún recuerdo cuando en aquella lejana infancia los chicos de la calle jugaban encantados, quemados, las traes, futbol, o cualquier cosa que implicara alguna acción física, me asomaba a la ventana con la esperanza de que me invitaran a jugar, esperanza ilusa, casi nunca sucedía, a menos que la mamá de alguno de los que jugaba se acercara a mí y me preguntara:
-¿Porqué no juegas con ellos?
-Porque no me juntan
- Jueguen con ella.-ordenaba
Después venía el eterno pleito porque nadie me quería en su equipo, cuando por fin alguien perdía el volado y  se tenía que quedar conmigo. Entraba al campo de juegos pensando que haría mi mayor esfuerzo, pero inmediatamente les escuchaba decir, ella es de chocolate, las primeras veces aún intentaba correr tras el balón o esquivar a quien las traía, pero pronto me daba cuenta que no participaba en el juego, que era yo la de chocolate, dejaba de correr, alguno me empujaba y mejor regresaba a mi ventana a mirar hasta q terminaba el juego.
Poco a poco entendí que las actividades físicas no eran precisamente mi fuerte, no podía culparlos por no quererme en su equipo, era peor que mala. Conforme crecí fui descubriendo cosas para las que soy buena, otras que disfruto aunque me cuesten trabajo y muchas más en las que soy más mala que en los juegos físicos.
El amor es una de esas cosas donde soy la peor jugadora, me di cuenta que soy una enamorada de chocolate, que corre hacia todos lados tratando de involucrarse en el juego, pero sucede que no soy parte, él dice: es de chocolate, yo si entiendo el juego. Quizás sea buena idea dejar la ventana, qué más da quién gane el juego, sé que no seré yo.

viernes, 26 de febrero de 2010

Estremecimientos


"Todavía se estremecen mis manos al mirarte" Se leía en una de las paredes del baño público, donde después de algunos kilómetros recorridos tuve que parar para orinar, me quedé observando por un minuto la frase, contrastante con la pestilencia del lugar. Sentí un poco de pena ante el contraste: una frase hermosa en el más vulgar de los sitios. Sentí un poco de envidia, nadie nunca escribió, dijo o pensó algo así para mí… Salí del lugar y continué mi camino sin poder alejar de mi cabeza tu imagen y esas  palabras…
¿Te estremecería tan sólo un poco el mirarme?

jueves, 25 de febrero de 2010

Ideas que viajan


Las ideas llegan a mi cabeza, onduladas, dispersas, confusas, pareciera que vienen viajando ya desde hace mucho tiempo, dibujando espirales en el aire que las toca y haciendo mella en quien azarosamente las piensa. Anoche justo antes de lograr conciliar el sueño, como todos los días pensaba en ti, imaginaba tu respiración acompasada mientras yacías tendido sobre tu cama, por lo que sé últimamente tus noches no son muy placidas, pero preferí pensarte así: tranquilo, con un esbozo de sonrisa en tus labios, imaginándome a mí que te imagino y encuentro la calma en esa visión de ti justo antes del sueño. Me aferro a esa idea, le pongo nombre, la cuido celosamente y no permito nadie asome a mis pensamientos evitando pueda pervertirla. Al principio las noches eran la parte más complicada, me dolía el lado izquierdo de la cama, ahora me duelen las calles, los ojos, las manos, los días, las vidas, el sol; pero las noches no… y no es porque mi cama haya aprendido a dormir sin ti, no es porque ya no sienta el dolor agudo de mis rodillas al buscar tus costillas para acomodarse, no, no es eso. Es que ahora puedo atrapar un par de tus ideas que vienen viajando desde las fronteras de nuestro sur, hasta el norte de mi cama, se enredan en mis cabellos, juegan con mis estrellas y en esos momentos te siento cerca…

jueves, 18 de febrero de 2010

Morí


Hacer trámites burocráticos es una tortura. Estoy segura que en el infierno hay filas y filas interminables y cuando las almas en pena logran llegar al escritorio hay un burócrata maldito, que les dice, "se equivocó de fila, esta es para los que murieron de gripe avial no porcina, va a tener que formarse otra vez allá en la ventanilla 8 " donde obviamente hay una fila doblemente larga y cuando después de una eternidad llegan al inicio de esa fila, hay otro hombre que habla por teléfono y come al tiempo que  atiende y le dice, "uuy no, le  falta una fotocopia del acta de defunción, donde se especifique  la hora con milesimas de segundo exactas de su fallecimiento, vaya a la planta baja a q se la den  y luego regresa..." y así infinitamente… un momento, eso ha sido de mi vida la última semana, de fila en fila, de ventanilla en ventanilla… ¿Es qué acaso morí y he ido al infierno?
No, sólo es México y sus perfectamente ineptos y malhumorados servidores públicos. Carajo!!!

martes, 9 de febrero de 2010

Para leer de un tirón


"Uno se duerme; eso es todo"
El retorno de la noche es una aproximación al umbral entre la vida y la muerte, al asombro de la conciencia abandonando al cuerpo, al sentimiento de que se sueña y no se muere, a la voz de la negra noche, la eterna noche
que nos llama de lejos, al último segundo de forcejeo para regresar, para aferrarnos y seguir viviendo, despertar.
El retorno de la noche
Deshoras
Julio Cortázar

Los finales felices…

20:27

   Nunca me han gustado los finales felices, me parecen irreales, una burla para los lectores, atentar con cualquier ápice de inteligencia humana, a lo mejor soy muy dura. Recuerdo cuando era joven, bueno, más joven, digamos infante, mi tía Lidia era adicta a las novelitas de puesto de periódicos Jazmín, novelas con corazón, o las novelas que venían en Vanidades, todas escritas por Corín Tellado, yo de repente me leí un par de ellas, a escondidas claro está, porque tenían un "alto contenido erótico" no apto para una niña, la verdad es que era atractivo leerlas solo porque me eran prohibidas, pero en realidad resultaba de lo más aburrido, pues después de leer la primera ya tenía el esquema, la fórmula mágica, para saber cómo terminarían todas.
    Hace algún tiempo tuve un altercado con un polígono amoroso y digo polígono, porque a veces sólo era un triángulo pero de repente ya no sabía cuántos lados tenía la cosa esa, pero no es eso lo que me ocupa por ahora, sino la emblemática personalidad de una de las participantes en la trama de esa historia, era una mujer si no digamos guapa por lo menos con dos ojos, dos piernas, veinte dedos, una boca, de más o menos mi edad, en fin, digamos una chica normal promedio, dentro de esa normalidad algo muy enfermo  desde mi perspectiva se escondía, tuve oportunidad de hablar un par de veces con ella, y las dos ocasiones me sentí en medio de una telenovela de Televisa, sus diálogos eran del tipo: Ese hombre es mío y nadie me lo puede quitar, Me voy a vengar y pagaran con sangre malnacidos, Yo estoy dispuesta a luchar por lo que es mío, cuésteme lo que me cueste, parecía que
como en nuestro tiempo las guarderías no estaban tan en boga, había sido educada  por él canal de las estrellas. Al principio me parecía ridículo y hasta me divertía, pero después me di cuenta, que es toda una estructura de pensamiento mucho más compleja, arraigada en muchas mujeres, de mi edad al menos.
     La expectativa en cuanto a la consumación de la felicidad, la idea de los buenos y los malos, los amores eternos, es algo enraizado en el imaginario colectivo, y aquí trato de separar un poco las ideas, todos queremos ser felices, porque bueno es parte de la naturaleza buscar los estados de bienestar, el problema es que tenemos un concepto transfigurado de felicidad, es decir (hablo de generalidades) vivimos con una esperanza ciega y torpe, de que en algún momento alguien nos va a salvar y tendremos un final feliz.
    Los finales felices, no sólo no me gustan, no existen. Leemos novelas rosas y miramos telenovelas para compensar la frustración de una búsqueda absurda, el problema es el círculo vicioso que en ello se juega.
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Un dos tres por mi…

13:22

"Sin embargo, los adultos viven con la idea
grabada en el corazón de que
las cosas son hermosas porque acaban"
Banana Yoshimoto
Amrita
Nuevamente descalza y por el filo de la navaja, caminas distraída, solo por momentos sientes la adrenalina transitando por el cuerpo y en ese instante sonríes, de un lado el abismo: la caída sin fondo, el grito que ya nadie escucha, las fauces del lobo esperando para devorarte; del otro, la muy segura salvación, pero tú no quieres salvarte, eso lo tienes claro. Has aprendió a jugar a las escondidas con la muerte, sabes muy bien donde se encuentra, pero la dejas correr hasta la base para decir con gozo un dos tres por mi y por todos mis amigos, entonces es su turno de buscarte, no te mueves, no respiras y cuando parece que ha levantado hasta la última piedra sin encontrarte, huyes hasta poder gritar, un dos tres por mí, por mi y por mí. Has tenido suerte esta vez, la bala no salió disparada y le has ganado a la ruleta, pero mantente alerta que no siempre tendrás la habilidad de los gatos, para seguir cayendo de pie.
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Secretos

22:59

Algo en la cabeza me da vueltas desde hace algún tiempo, una culpa irracional por los secretos que conmigo tengo, más de alguna vez he estado a punto de abrir la caja de pandora y dejarlos escapar todos, ser libre, no sentir ese peso sobre mis espaldas ni presentir que esas miradas inquisitorias los notaran intentando salir por mis labios en cualquier momento, y entonces dedos índices gigantes me señalaran enérgicos y voces del pasado y del presente me reclamarán por haber guardado silencio tanto tiempo…


Si yo lo sé, mis palabras suenan a argumento de telenovela chafa…
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Las manos de mi abuelo

21:28

Los veranos de mi infancia, los pasé  en una hamaca, entre el cacaraquear de las  gallinas  y los mujidos de las vacas,  comiendo  naranjas agrías  y escuchando la interminable historia  de Juan el huevón. La sesión comenzaba  cuando llegaba la hora  de desgranar las mazorcas que más tarde serían ezquites, tortillas,  atole, comida para los  pollos  y con un poco de suerte  quizás  Pozole. A  todos los  invitados por no decir obligados a estar en tal sesión, se les daba   una piedra de olote ( que en realidad  no es  una piedra, pero la  llamaremos así respetando las costumbres de la Quesera,  lugar encantado del sur de Guanajuato, donde habitaban mis abuelos). 
El procedimiento era el mismo, primero, el silencio que exigía concentración para que ningún dedo saliera herido,  después de  no más  cinco minutos,  lo habíamos conseguido , ya   podíamos hablar, habíamos alcanzado un punto de  concentración tal  que   la conversación podía fluir  sin  riesgo de triturar  la piel  entre  la  piedra  y los  granos.  La abuela silbaba una vieja  y desgarrante canción, don Arcadio  buscaba la  letra  y el tono para acompañarle, mientras  yo les observaba, intentando   descifrar aquel  código secreto, esa comunión que se  daba entre esos seres que  ya nunca se  tocaban.
El primer intermedio de ese extraño  ritual del maíz  venia cuando yo comenzaba a quejarme de las ampollas y el cansancio, cesaban los cantos, paraba un minuto  el trabajo, la abuela besaba mis manos  y auguraba  q ese no sería mi camino:" tú no estás hecha para el trabajo del rancho"  Entonces don Arcadio gruñía, murmuraba un par de maldiciones en contra de los nuevos métodos de crianza, que hacían a las mujeres tan frágiles y quejumbrosas, la abuela me decía que no le hiciera mucho caso y él para contrariarla comenzaba a contar historias.
El polvo en la memoria no me  permite recordar  con exactitud todas,  pero recuerdo la más recurrente: La historia de Juan el huevón. Juan vivía en la vieja hacienda de Tupataro, era hijo de doña Tacha la criada principal de la hacienda, Juan nunca fue un tipo muy despierto, de su vida no hacía gran cosa,  así que su madre cansada de verlo dormitar entre los mezquitales, lo mando a buscar mejor suerte. Le dio los zapatos buenos, el sombrero que había sido de su padre y un morral con dos huevos, unos  dados y una brújula. Juan dejo la hacienda, sin saber bien a donde se dirigía, recorrió  las veredas  y caminos, soñando bajo las estrellas, adoptó al palomo  para compañero de  viaje y q un buen día llego a la hacienda de Los Naranjos, donde se enamoro perdidamente de la hija del hacendado, entonces dejo de ser Juan el huevón y vivió muchas aventuras en pos de su amor...
El problema  era q siempre q llegaba a esta parte de la historia, don Arcadio estaba  eufórico  lanzando olotes por todos lados para acabar con los murciélagos del cerro, brincaba sobre su silla  q en realidad era una balsa en la que  atravesaba el río,  le  decía palomo al gallo  y todo eso terminaba en un gran desastre y un ceño fruncido, sí  el  de la abuela, quien ordenaba  no quedara ni un solo grano  fuera de la tina, entonces don Arcadio  volvía a la realidad, asumía su castigo y dejaba la  historia  para  otro día.
Y así pasaron los veranos  insistiendo en conocer  el final de aquella   historia. El tiempo que no perdona paso, poco a poco y sin notarlo, fui creciendo  y perdiendo el interés en aquel viejito loco, que  comenzaba a perder la vista, que ya no podía brincar sobre su silla y que cada vez pasaba más tiempo en cama.
La ultima vez q lo vi,  fue en ese mismo patio de la  infancia, ya sin gallinas pero siempre  con naranjas agrias, estaba sentado de frente al sol, con su sombrero puesto y su sonrisa  camuflajeada de  mal gesto, hacia  ya bastante tiempo que los rituales de  maíz  no eran más q un recuerdo. Me senté a su lado y le pregunté por su estado, su rostro se me mostro de pronto  extraño, sus labios no se movían  pero sus  manos buscaban algo, sacó de  su bolsillo izquierdo un objeto  y lo colocó en  mi mano. fue la  primera vez q vi tan cerca las  manos de  mi abuelo, eran tan grandes,  tan duras q no aceptaban caricias pero ese día me dejo tocarlas,  me dejo por un instante perderme en sus  líneas, explorar en sus uñas, las  arrugas  pintaban sendas  que hablaban en silencio del  camino andado por   mi abuelo.
Puso  una  brújula en mis manos  y me dijo al oído:" esta misma  que tú tienes ahora en tus manos, fue la que llevo a Juan hasta los naranjos, donde se casó con Esperanza, consérvala para que nunca te  pierdas, no le digas a tu abuela, porque ya ves como se enoja."
Se despidió de  mí, me prometió morir de pie, como los árboles   y meses más tarde  cumplió su  promesa.  Nunca supe cómo es que Juan  termino casándose con Esperanza, que paso con los naranjos, con el palomo, nunca supe que tanto de lo que contaba don Arcadio era cierto y que tanto lo inventaba, pero siempre que me siento perdida busco mi vieja brújula, para buscar mi norte y recordar por un momento la manos de don Arcadio, mi abuelo.
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Las edades de Lulú

13:47

A últimas fechas he adaptado la mala costumbre de comprar libros que se han adaptado al cine, primero leo la novela y luego veo la película, digo que es mala costumbre, porque de antemano sé que la segunda siempre se quedara corta ante la primera, es decir, nunca será lo mismo dos horas a doscientas páginas, de cualquier manera, algo morboso en mí me lleva a seguir haciéndolo, he de aceptar que he visto un par de adaptaciones que me dejan un buen sabor de boca, pero creo casi ninguna un punto de satisfacción total, platicándolo con alguien me decía "es que la película que te montas en la imaginación tú, es inrodable…"
Alguna vez, le regalé un cuento a un buen amigo para que hiciera un cortometraje, el resultado me golpeo como guante blanco lleno de ladrillos, pero tampoco fue lo que yo tenía en mente,  me dí cuenta que efectivamente esa historia ya no era mía, ya no era yo quien la contaba, ahora era de mi amigo, era su versión de las cosa. Supongo q algo similar ocurre cuando se pasan la estafeta para contar las cosas los grandes cineastas y los grandes escritores.
   Tenía ya tiempo queriendo leer Las edades de Lulú, pero siempre había priorizado comprar otros libros y lo había dejado para después, hasta q la semana pasada lo encontré en rebaja y dije hoy es cuando, así que me transporte a el Madrid de los 80's, me instalé con Pablo y Lulú y fui siguiendo la historia con mucho cuidado, tratando de buscar debajo de esa sobrecarga sexosa del libro. Me pareció una buena novela para ser una novela amateur, me gusta la naturaleza frágil de sus personajes, además me gusto mucho que no es una novela lineal hay un juego con los tiempos que no llega a ser confuso pero le da un ritmo ágil a la novela, tampoco puedo decir que como la autora pretendía sea una Boris Vyan femenina, no, para nada, para eso le faltarían kilos y kilos de acidez, tampoco puedo decir q es la onda en el erotismo, porque la verdad llega un momento en que se vuelve saturante tantos follones, coños, poyas y culos, pero cuando cerré el libro y me di un momento para asimilarlo en su conjunto, concluí que se trata de una historia de amor, de un amor distinto "nosotros no somos corrientes Lulú", dice Pablo tratando de regresar todo a su sitio, aunque para los otros sea los mas fuera de sitio. Me gustó, no para un diez, pero si para considerar una buena inversión de mi tarde de domingo.
Cerré el libro y busqué en internet la película, sabía que la dirigía Bigas Luna, un pervertido bastante peculiar para mi gusto, así que eso incrementaba un poco mi expectativa, desafortunadamente después de media hora de película ya me era difícil seguir viéndola, creo que el libro es más fuerte, al menos a mi me golpearon más las descripciones que las imágenes, pero consideró q se mutiló completamente la historia, para dejarla en un coge coge, sin sentido en el que los personajes pasan de ser frágiles, a ser lunáticos, sobre todo Lulú, creo q Bigas le concede demasiadas cosas a Pablo, para pintarlo como un hombre incondicional y bajo esos matices resulta hasta inexplicable  que de repente acceda a un trío incestuoso con Marcelo, el hermano de Lulú. Bigas Luna hace pedazos el final de la historia, con unas imágenes sados muy mal logradas y una música de rumba de fondo que rompen completamente con todo. Tache, no me gustó nadita. Me parece que la película no le hace ni por tantito justicia al libro, abarata por completo la historia, la nulifica. Me sentía estafada, hasta que alguien me recordo que no había pagado ni un peso por la película (jeje).
Entiendo que sea complicado encontrar un punto donde converjan lo que se escribe y lo que se proyecta, entiendo que haya un sinfín de interpretaciones de la misma obra, porque todos los q nos involucramos con ella le damos una vida distinta, le cargamos de nuestra propia historia para después asimilarla, quizás por eso mismo la idea sea ver el libro y la película como entes independientes. En ese caso diría: que mala película, le he visto cosas más trascendentes a Bigas Luna.
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Debrayes sobre blog´s, vejez y educación

16:23


Desde que regresé a la blogosfera, me he entretenido curioseando entre los que me visitan y los que visitan a los que me visitan, supongo q así es como funciona esto. Hay quienes escriben con una disciplina y un rigor envidiable, hay quienes lo hacen por necesidad, otros por afición, algunos más por la simple razón de tener algo que decir y ser este el medio preciso para hacerlo, cómo sea creo que este universo de los blogs se torna interesante, son como ventanas a las ideas de desconocidos, es como ser un bouyerista, de las ideas y emociones de los otros. Sin ser la intención especifica, me he dado cuenta de un par de cosas que me parecen llamativas en medio de todo esto.

    La primera, es sobre una discusión que hace unos días sostenía con un maestro de secundaria, el profesor se quejaba amargamente porque desde su perspectiva, resultaba imposible hacer leer a los estudiantes y no se diga escribir, "parece que las nuevas generaciones tienen una pelea a muerte con el lenguaje" decía este señor, jefe de enseñanza de Español por cierto, yo le cuestionaba si realmente serían las nuevas generaciones o si se trataba de una constante que se viene sosteniendo, ahí entramos en un tema escabroso, porque cuando le pregunté qué fue lo último que leyó, por el mero placer de leer, no pudo recordarlo y cambio abruptamente de tema, que si enlace, que si los parámetros y las estadísticas. Pero bien, el asunto es que yo creo que no es que la banda no lea o no escriba, creo que el asunto es que se ha transformado el concepto -los chicos ahora tienen una comunicación principalmente escrita-  las formas se han quedado obsoletas, el abismo generacional entre profesores y estudiantes hace que el método no se adapte a las formas en que los estudiantes aprenden. Yo me he topado por aquí con un par de blogs de chicos de 16 o 17 años, sobre cosas y preocupaciones propias de la edad, pero con bastante calidad. El punto es pues, el interés con que hacemos las cosas, si aprovechamos este medio que ahor es el pan nuesto de cada día en el que ahora los adolescente se desenvuelven para leer, escribir y vivir, podríamos reorientar los procesos de aprendizaje. Recuerdo que a mí me obligaron a leer un par de cosas desde la primaria, cosas sosas, pero no me interesó realmente nada hasta que por un morbo infantil leí las narraciones extraordinarias de Poe, creo q no dormí muchas noches, pero encontraba el pecado y la redención en la lectura. Con la escritura por lo consiguiente, solté la mano diría mi madre, cuando me enamoré perdidamente de Fermín, un adolescente 10 años más grande que yo, como no podía decírselo a nadie, comencé a escribir un diario.
   
     La otra cosa que me salta a la vista, es la soledad de mi generación, reitero que todos escribimos por diversas razones y es más ni siquiera me refiero a una soledad simbólica, sino a una soledad como tal, fáctica, el aislamiento pues, la falta del otro. Platicaba hace poco con un amigo de los años de universidad y desenfreno, sobre la idea de que sería una buena inversión comprar un gran terreno y construir una casa de asistencia para ancianos, como un proyecto a unos 30 años, que tenga una gran biblioteca, una videoteca también bastante nutrida, una vista al mar y un jardín de plantas mágicas y medicinales, una agradable estancia con una cantina modesta, para los que nos haya quedado un poco de hígado, en fin un lugar donde pasar los últimos días y tener también una buena suma, para quien se encargue de cuidarnos, porque así como pintan las cosas, de llegar a esos días, seremos muchos los ancianos solos, sin pareja, sin hijos y obviamente sin nietos. La otra alternativa era una granja de gatos, cada vez son más las personas que necesitaran satisfacer sus carencias afectivas cuidando a estos felinos domésticos.

Creo q ya se me están haciendo vicio los post´s de dos cosas debrayosas que ni al caso.

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Corazón explota

0:03


 
"No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en un muro,
algo en el viento, un sabor amargo"
Alejandra Pizarnik
Decir amor, es no saber que se dice, el lenguaje limitado designa a una serie de actos por demás diversos el término, aparentemente estos actos son buenos, desinteresados, nobles, y no lo pongo en duda del todo, supongo q en gran medida pueda ser cierto, cuando amamos la parte más sublime del espíritu se exalta y podemos esforzarnos por ser mejores personas; pero desnudando al ser humano a su más intima naturaleza, quitando el maquillaje y los ornamentos con que se cubre para convivir y coexistir, entonces el amor aparece como un acto egoísta: no amamos al otro, amamos la imagen que nos fabricamos del otro; tenemos hijos como extensiones personales; nos comprometemos para tener testigos de nuestra existencia, alguien que dé cuenta de nuestro paso por la vida…
Sí, hoy estoy más amargosa que de costumbre, hoy me duele más el corazón y tengo mucho miedo de que mis palabras terminen por alcanzarme.
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Ellos escriben la historia

20:14

Hace unos días tuve a bien salir por ahí a parrandear, y coincidí con un viejo compañero de juerga, al calor de las cervezas y en medio del estruendo del bar, sostuvimos una disparatada discusión sobre la revolución mexicana, entre que yo defendía la integridad maderista y él argumentaba la falta de astucia política del mismo, fuimos soltando algunas sentencias premonitorias sobre el México contemporáneo, que si una revolución se avecina, que si ya no podemos hablar de país; inevitablemente llegamos a la lucha contra el narcotráfico y la violencia efervescente en el país. En medio de la embriaguez y la euforia de la discusión, dos cosas me quedaron dando vuelta en la cabeza:

La primera como debraye y cuestionamientos personales En algún momento la vida humana tenía un valor, en palabras burdas un costo; sicarios, matones, homicidas, etc. Existen desde el punto mismo que el hombre reconoce su valor como tal, pero antes contratar un matón era cosa de algunos buenos miles o millones, porque el ejecutor, tendría que tener una muy buena paga por envilecerse al grado de matar a un semejante. Ahora, la vida humana en el reconocimiento absoluto de su nulidad de valor, está a la baja, ahora pateas un bote de basura y salen tres cadáveres y doce sicarios, ahora parece que todos tenemos razones suficientes para tomar un arma y dispararla contra el primero que pase. La sangre en las calles se ha vuelto tan cotidiana en los medios y por ende en nuestra vida, que de pronto parece que se válida.

La segunda como la intención de este post Quién contara la historia de este tiempo, qué contará, será que dentro de cien años, estarán celebrando la ola de violencia más grande en la historia de México, como una victoria del estado al replegar al narcotráfico y el crimen organizado.
Me acordé de estas cosas porque hoy mientras revisaba las noticias en Twitter, encontré una nota sobre Enrique Krauze, afirmando de manera totalmente acrítica que la guerra contra el narcotráfico es viable y necesaria http://www.eluniversal.com.mx/nacion/177258.html, tristemente comienzo a ver quien contara la historia y que será lo que dirá al respecto.
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Día del libro

21:48

 "Después de todo amamos, discutimos, leemos." - M.Benedetti
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Caluroso sueño de tres minutos ó la persecución Onírica del Sapo

0:08


"El sueño nos separa de la continuidad del tiempo"
Homero Aridijis
Los termómetros están que revientan en esta ciudad, estoy en estado de menopausia ultra prematura, con estados de ánimo incomprensibles, volubles y detestables, con el llanto atorado en la garganta y un vacío en el estomago, como si de verdad el fin de mis días estuviera cerca, un bochorno detestable me hace sudar, estoy pegajosa, incomoda y molesta por esta reacción de mi cuerpo ante la primavera. Abro las ventanas, enciendo los ventiladores, pero parece que solamente hacen circular el maldito aire caliente, trato de tener paciencia, trato de concentrarme en leer, voy al librero y erróneamente escojo "Mirándola
Dormir" un muy buen libro, pero repleto de alusiones carnales que terminan por saturar mi ya bastante acalorado cerebro. Cierro el libro, veo el reloj, son las cuatro de la tarde con veintisiete minutos, si consigo dormir hora y media al despertar la temperatura habrá bajado y podre salir a dar un paseo.Cierro los ojos y cómo si tuviera un chip que se activa y desactiva a mi voluntad para el sueño, quedo profundamente dormida.
Tuve un sueño muy extraño, uno de esos donde puedo partirme en muchos personajes de mi propio sueño y al mismo tiempo ser testigo presencial de todo cuanto ocurre. Estaba sentada en la orilla de un estanque recitando el Sapo de Arreola, buscando algo en la superficie del agua, el olor de lugar era agradable, cómo el de las calles en la comunidad después de que ha llovido, me quedé pensando en eso y de repente ya no estaba en el estanque, ahora estaba en la escuela de la Soledadita, la primera comunidad en la que di clases, me encontraba sentada junto a una de las que fueron mis alumnas, vestía el uniforme de la secundaria, pero lo extraño es que yo también era la maestra, escribí en el pizarrón y en el cuaderno: "Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático", eso rompió el cuadro, me di cuenta que estaba soñando, así que me dispuse a despertar, sacudí la cabeza ya no siendo ni maestra ni alumna y desperté en medio de mi cuarto en Morelia, me dio tanto gusto despertarme ahí, recorrí con los ojos la habitación, los catres, los posters, las fotos, mis libros, el desorden habitual en el piso, alguien tocó a la puerta, era yo nuevamente, tenía el Bestiario de Arreola en mis manos, y di una larga explicación de la interpretación del Sapo, mi yo del cuarto, nuevamente se dio cuenta q seguía dormida, entonces conté hasta diez para despertar. Abrí los ojos y estaba en un cuarto de hotel, las sabanas frescas me provocaron una sensación agradable, encendí la tele para ver q hora era y pude verme en la caja idiota, estoy dando las noticias, seguía dormida, me llevé las manos a la cara, no sin un dejo espantoso de desesperación, recordé despertando a la vida, y si en realidad es así, si ya nunca más se despierta y se vaga de sueño en sueño, si mi último destino era seguir soñando para pensar en la fealdad del sapo y su abrumadora cualidad de espejo, comencé tener miedo, un calor muy extraño se apoderó de mi cuerpo, grité aaaah!!
Despierto en el sillón de la sala donde originalmente me había quedado dormida, el calor no ha bajado ni un grado y el tiempo se suspendió en el sueño, son las cuatro con treinta minutos, voy a lavarme la cara, devuelvo al señor Aridijis a su lugar y buscó mi Bestiario, me dispongo a seguir con mi análisis del Sapo.
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Desesperanzas II

1:00

No me cabe en la cabeza tu error, dijiste mientras te alejabas limpiando discretamente el polvo en tus zapatos. Podrás quitar el polvo, pero no desandar los pasos, pensé apretando los labios para no pedirte que volvieras. Caminé en dirección contraria, despacio, entre las veredas del tiempo, tropecé mil y un veces, me levanté una menos de las que hubiera querido, ilusamente esperaba tu mano
Intenta no olvidarme…
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En la cocina

23:57

Tranquilamente conversan mis recuerdos, mientras se recrean mis sentidos placenteramente en la cocina de doña Mónica, es como sentirse en casa.

Tomé la foto con mi celular, por eso la calidad no es la mejor, pero me encanta.
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DESESPERANZAS

1:39
TE SIGO BUSCANDO DONDE NO ESTOY....
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De cómo el ser humano se descubre solo.

23:44

Se ve, en suma, que uno es tanto más sociable
Cuanto mas pobre  de inteligencia y vulgar es.
En el mundo, uno no tiene más elección q  la soledad  o la vulgaridad.
Schopenhauer
                                                                                                  
Al  mundo hemos venido solos y de esta manera es q partiremos. Es nuestra naturaleza.  Algunos han pensado que nos asociamos por miedo, miedo a nosotros mismos y a los otros;  otros consideran q solo en sociedad podemos subsistir, que el hombre es un ser social en tanto que es racional, Schopenhauer consideraba que el ser humano se asocia por aburrimiento. Todos tenemos una vaga idea  o intuición de las razones que nos han llevado a vivir en sociedad.   Yo misma  no podría abogar por  el anacoretismo,  hemos nacido en este mundo y por fortuna o desfortuna, somos bípedos "racionales", nacidos de  mujer y algunos con más suerte que otros, miembros de una familia, familia de un  pueblo con una cultura y bla, bla, bla…
Las cartas ya están sobre la mesa, el mundo está dado,  nacimos bajo circunstancias determinadas en un tiempo y un espacio, rodeados de un contexto que se determina por quien nos rodea,  hasta  ahí  y suponiendo q estamos bajo circunstancias favorables, es decir: casa, vestido y comida,  pareciera  no hace falta más, tenemos la compañía de quien nos cuida y  orienta, quien nos provee y satisface nuestras necesidades básicas. 
Podemos pasar un tiempo  considerable, conociendo y asimilando lo q este mundo sea.   La cuestión es que  este abrigo placebico, comienza a perder calor a medida que la incomprensión de los fenómenos da muestra de la imbecilidad del ser humano.  Es entonces que asoma a  nuestros ojos el vació y el sin sentido, es entonces que la angustia se aferra a nuestro cerebro e ingenuamente  pretendemos buscar respuestas.
Algunos se casan con una idea, un dios o una persona,  otros optan por la indiferencia y la repetición de patrones; como sea, en este momento nos descubrimos solos, en sociedad, con familia, acervo intelectual, dioses  o lo q sea, a fin de cuentas solos.    No hay habitante en este planeta que no haya experimentado como la soledad entra por la punta de sus pies y hace de su cuerpo condominio,  no quiero pecar de pesimista, no quiero  aseverar de manera fatalista q para la soledad  no exista respuesta, solo pongo de manifiesto  mi  corroboración hay dos cosas certeras en esta vida, dos y no mas… todos habremos de morirnos (ser para la muerte) y todos pero todos toditos todos lidiamos día a día con la jodida o bien asumida soledad.
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Morelia

2:32

El trago a la cerveza hoy es más amargo que de costumbre, no es la vida , no es la noche, es la nostalgia…
Calles que mis pasos conocen, canteras rosas, húmedas, frías, con sabor a casi nada, camuflaje perfecto para la mujer que soñaba ser maga, vidas distantes, esa q fui y de la que hoy no queda nada, esa q miraste con ideas confusas y convicciones firmes…
Quedan las convicciones, quedan las noches, quedan mis días, yo ahora estoy perdida…
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Balance

14:02

Sentada en la cima de la montaña, tomando nota de cada una de las hebras que la maraña de ideas va soltando, tratando de diagramar respuestas convincentes para tu situación actual, procurando cerrar todas las puertas al mundo, para no distraerte, para no olvidar lo que es importante, para terminar de arrancarte el corazón si es necesario. Vas escribiendo sobre la tierra los resultados del balance, son 26 años los que has venido andando hasta llegar a la cima, no es que sea la montaña más alta que exista, pero fue esta precisamente la que elegiste subir, el camino ha sido arduo, quizás más por lo torpe de tus pasos q por el terreno, aún así has avanzado, entre barrancos y pantanos, entre madreselvas y tulipanes, has avanzado hasta llegar a la cima y hoy haces recuento de risas y llantos, de noches y estrellas…
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Más textos de sexo, muerte y café

20:09

Dejas caer el cerillo sobre el cenicero  y te concentras en quemar el rastro del mal sueño  con la primera bocanada, aspiras y sientes esos majestuosos cinco segundos  de nicotina recorriendo tu cuerpo,  cierras los ojos y sientes como la satisfacción deja de lado la ansiedad con q dormías.  Miras la hora, es de madrugada, todos aún duermen, buscas en  la cocina  un vaso de leche tibia, el refrigerador  está vacío  y lo único  q atinas a llevar a tu boca es un sorbo del café de ayer, lo  bebes mecánicamente, no  importa q este frío  y q no tenga azúcar, te tiene sin cuidado q esto altere  aún más las horas del sueño, de cualquier forma  ya soñar  no ha resultado placentero, en  la vigilia  te sabes a salvo.

Deambulas aletargado,  enciendes otro cigarro y  te  posas junto a la ventana, con la mirada fija en  la  avenida, escuchas el ruido  de los autos q vienen  y van, entonces  la  ves -o la  inventas-, escuchas el acercarse de sus tacones hasta estar frente a tu puerta, sin dudarlo abres y extiendes los brazos, le haces saber cuánto la esperabas, le  cuentas sobre tu mal sueño  y la  tranquilidad q te provoca tenerla en casa, ella se quita  el abrigo, te  ofrece su cuerpo y  te pregunta si ya es tiempo, tomas lo q te da,  respondes afirmativamente mientras te hundes  entre sus  piernas, ella sonríe y no precisamente  por el placer q le provocas,  acerca  el arma a tu rostro, pregunta  si lo harás  tú o tendrá ella q mancharse las manos,  a un paso del  orgasmo imploras a gritos, por q lo haga ahora…sientes las contracciones de su sexo y  eyaculas en medio de la frustración  de saberte  vivo  y el placer q siente el cuerpo. Ella se pone de pie, toma su  ropa, pinta sus labios,  y se aleja  diciendo q aún  no estás listo. Intentas detenerla y pedirle  q termine por matarte, q te arranque de un solo tiro la existencia, es inútil  ella ha desaparecido.  Giras la cabeza y el frío metal del revólver  en tu almohada te hace despertar, abres los ojos  y sientes miedo… no lo hizo la dama de tus sueños… y tú sigues sin el valor necesario para hacerlo.
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INCONEXIONES

14:11

Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga…"
Joaquín Sabina
I
Te desvaneces en un aislamiento voluntario, a veces deprimente pero productivo. Poco a poco tu imagen se ha vuelto borrosa, ellos ya no saben si existes o te inventaron…
II

Muchas noches las has pasado en silencio contemplando en tu exasperante insomnio las luces de la ciudad. Siempre te han parecido más excitantes los miles de focos, faros y lámparas que los millones de estrellas que tachonean el firmamento, después de todo, las luces de la ciudad siempre son otras y las del cielo nunca dejan de ser las mismas.
III
Un dolor metafórico estrictamente literal, te aqueja desde hace ya bastante tiempo. Son las incipientes palabras que se anidan en la comisura de los labios esperando, bífidas malditas, el momento de reptar a tus oídos y aniquilarme.
IV
Es hora de detener la rueda de la fortuna, no importa si quedas arriba, en lo más alto donde el más grande de los habitantes del país de los gigantes no es más que un diminuto grano de arena que se pierde entre la multitud de ellos, que son tantos y tan iguales que solamente logres distinguir un tapete de un color más o menos uniforme. O que quedes abajo, con los pies en la tierra y el norte extraviado, con la puerta al mundo abierta. No en realidad no importa, el asunto es parar.
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Gajes del oficio

19:13

Poco a poco me he acostumbrado a los fríos, impersonales y debo decirlo muy cómodos cuartos de hotel, con sus sabanas blancas y sus esponjosas almohadas, su agua caliente al minuto y sus impolutas tinas, esas ventanas enormes que muestran un mundo igual de frívolo y ajeno que todo lo que hay en la habitación. Como parte de mi trabajo de vago asalariado, he conocido cientos de esos cuartos, en realidad son pocas las diferencias entre unos y otros. No me quejo, la verdad es q no es tan malo, nunca hay q limpiar ni siquiera tender la cama, si algo no me agrada o necesito algo, basta marcar a la recepción donde una mujer me odia pero está obligada a ser amable y lo resuelve . Todo parece bien hasta ahí turismo laboral y hospedaje cinco estrellas.
El problema es cuando me toca compartir, he visto desfilar cada fenómeno como compañera de cuarto, desde las que roncan como locomotora hasta las que me despiertan a las seis de la mañana al ritmo de Can Can, porque es hora de salir a correr, las que tardan más de 30 minutos en la ducha o peor aún las que ven telenovelas y quieren platicar incansablemente sobre su vida como si a mi realmente me importara .
Esta semana la ciudad de Taxco me albergaba plácidamente, mi compañera de cuarto una joven mujer de trato amable pero no empalagoso, amante de las telenovelas pero no conversadora, madrugadora pero discreta, demasiado bueno para ser verdad, pensé, pero me permití gozarlo tranquilamente, pude tener mis lecturas nocturnas en el balcón de la habitación, dormir tranquilamente y limitarme a decir buenos días y buenas noches.
Desafortunadamente el amor, el whisky o la calentura, no soy quien para juzgarlo, transforman a las incipientes almas de los grises mortales en incivilizadas bestias victimas de sus impulsos. Dormía yo tranquilamente cuando unas risitas ebrias y desconsideradas arribaron al balcón. Mi compañera de cuarto había regresado del bar con un acompañante y tenían en el balcón un preludio amoroso, con frases tan trilladas como desagradables respecto a lo excitados que se encontraban ante su "maravillosa" aventura. Hasta ese momento me limité a darle vuelta a mi almohada y pretender que nada pasaba, lo complicado fue cuando escuché las frases de convencimiento para que lo invitara a pasar y poder concluir lo que tanto se complicaba en el limitado espacio ahí afuera. Escuché como se abría la puerta y como chocando contra todo entraron, en el fondo esperaba que preparan café y se despidieran, pero eso no paso, el concierto de frases sucias y gemidos continuo por largo tiempo. Momento más bochornoso no he vivido ¿qué haces cuando una compañera de cuarto asignada y desconocida tiene una noche de sexo y pasión, mientras se supone tu duermes en la cama de al lado?
Tomé valor y decididamente me levanté, mostrando descontento al azotar la puerta , salí a la salita de estar que está afuera, esperando mi mensaje fuera claro y preciso, lo que había hecho ella era inadecuado y descortés, quería a ese tipo fuera de la habitación, que se fueran a continuar con eso en otro lado. Los minutos pasaron, las horas no se detuvieron y la mañana llegó, recargada sobre mi brazo izquierdo desperté, adolorida por dormir sentada pasé la noche en un maldito sillón, el tipo salía de la habitación y ella a medio vestir, me recibía con una estúpida sonrisa diciendo "gracias que buena onda eres, yo no me habría ido así…"
Aún podía reportarla y estaba dispuesta a hacerlo , eso seguramente la dejaría sin empleo y aprendería muy bien la lección, pero cometí el gravísimo error de comunicarle mis intenciones, entonces la mujer no conversadora de toda la semana hablo por más de una hora sobre su trágica infancia y su horrible adolescencia, me conto la larga historia sobre su matrimonio fallido y su desigual divorcio, me enseñó las fotos de los tres hijos que esperaban en casa para ser alimentados por ella, el único sostén de la familia, me resistí para no llorar, pero cuando hablo de lo duro que es pagar un alquiler y vérselas sola en el mundo, no pude más.
Lo sé, muy seguramente me vieron la cara de pendeja con la historia...gajes del oficio?
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Adoles-ciendo

14:17

En momentos como este preferiría volver a los 13, quizás a los 15, cuando se entregaba el corazón con la mirada, cuando enamorarse era cosa de eternidades en las manos del otro.
Ayer celosamente observaba a mi vecina, poniéndose linda para esperar a la razón de su sin razón, lo vi llegar a él, pedaleando su vieja bicicleta y con dos litros de colonia barata sobre sus ropas, con una flor que se había robado muy seguramente de algún jardín, vi como se miraban casi sin parpadear, como entrelazaban sus manos y se reían con esa risa tímida y torpe que tienen los enamorados a esa edad.
Entonces pensaba, como nos pudre el mundo, como de tenerlo todo nos quedamos poco a poco sin nada, como la soledad nos come la sonrisa, me gustaría tener la carta en blanco nuevamente, no tener historias, no tener pasado y entonces cerrar los ojos y pretender que no me harás daño. Tener una mirada limpia de llantos y asirme a los días como quién apenas está descubriendo el curso del tiempo.
Pero es así, conforme crecemos la capacidad de asombro se agota, el dolor es lo único que reconocemos como real y tristemente se nos beta el acceso a la felicidad de ese instante mágico en que dos seres se encuentran uno a la par de otro sin más fin que saber que se tienen, sin reclamos, sin mentiras, sin pasados trágicos.
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Caramelos

9:50

Amanda se levanta a buscar la bolsa  de dulces,  toma uno, se lo echa a la boca, y se recuesta sobre la alfombra guinda q cubre el piso del hostal, su  mirada se pierde en las estrellas   proyectadas en las paredes por la pantalla de la lámpara q gira, cierra los ojos para imaginar q esta ciega, pero aún así  las estrellas siguen dando vueltas en torno a ella,  piensa q tal vez,  ella misma ahora este girando  y q cuando abra los ojos, será porque todo habrá parado, y no tendrá q ocultarse más.  El caramelo termina por desaparecer  en su boca,  y el sabor a uva, poco a poco comienza dejar paso  a lo amargo de su salivar cuando algo la aflige;  abre los ojos,  se pone en pie, recorre con la vista  la habitación hasta llegar a las ventanas, se concentra en las luces azules de los carros  q pasan a lo lejos en la carretera,  piensa en q quizás mañana  alguien vea las luces de su auto  por esa misma ventana, quizás mañana otro prófugo de sí,  se recueste en  la polvorienta alfombra para sentir que es estrella. 
     La luz de la mañana se cuela entre las cortinas, alguien toca a la puerta, para recordarle a Amanda q el cuarto vence a la una;  observa el reloj, las 11:30, apenas hay tiempo para  bañarse y buscar otro punto en el mapa.   Toma su  mochila y las llaves, se asegura de no olvidar nada y sale del cuarto dejando  un par de caramelos sobre el buró. Sube al auto, enciende un porro y sintoniza  la radio difusora local,   prende el vehículo y comienza un nuevo día de travesía  hacia ningún sitio,  Amanda se concentra en las líneas amarillas de la carretera,  son como estar en un videojuego, su auto es pacman y las líneas son  puntos luminosos q hay q devorar antes de q  la alcancen los fantasmas del pasado.  La tarde  rebasa a la mañana y  las primeras estrellas  en el cielo   anuncian la noche,  Amanda conduce sin problemas hasta el pueblo más cercano para buscar algo de comida, un  sitio donde pasar la noche  y   un teléfono de monedas, estaciona el carro en las orillas de la plaza y comienza a caminar por las pintorescas calles del  poblado,  la  única posada  en el pueblo  es atendida por  un  anciano desconfiado q le niega la entrada a causa de su mala facha. 
     Amanda sube a su auto y se dispone a abandonar el lugar, no acostumbra conducir de noche pero esta vez pareciera no tiene  opción.  Gira la llave, la marcha  no da para más, vuelve girar, pero el carro no enciende, Amanda comienza a  resignarse a pasar la noche dentro del auto para mañana con calma revisar q le sucede, prende un cigarrillo, busca en su mochila los dulces  y  decide caminar, mientras la noche pasa.   Camina cavilando, en su huída, pensando en lo q se queda, revisando lo q esta,  da vueltas por las mismas calles, escuchando como las casas se quejan y cuentan historias similares. Vuelve la cabeza  y se percata de que alguien  recoge sus pasos, por un momento  la invade el miedo y aprieta el paso, después cae en cuenta q correr no tiene sentido, puesto q en realidad  no tiene a donde ir para ocultarse, así q se detiene  y espera  bajo un farol a que el extraño se acerque, es un hombre de  frágil complexión, y  cabellos largos q al estar frente a ella le extiende la mano.
-Arón, compañero de viaje
-de viaje? Q viaje?
-tu viaje.
    Amanda lo observa desconfiada,  y para ocultar su nerviosismo asiente a extender la mano mientras con la otra busca en la bolsa de su  chamarra otro caramelo, es el último,  quita la envoltura torpemente y se lo lleva a la boca, sin despegar la mirada del desconocido.
-Es q no compartes tus dulces?- dice Arón con tono de ironía.
-lo siento es el último, pero dime porque me seguías?- Responde Amanda siendo firme en sus palabras.
- no te preocupes por los dulces tengo los q olvidaste sobre el buró.
-no los olvide… como sabes tu de eso?
-… yo  puedo saber demasiado, quizás nada… pero no tengas miedo, no se nada q tu no quieras q sepa, ven caminemos, la noche es muy fría  y no quiero q te congeles.
   Arón  toma la mano de Amanda, q pese a su asombro  no  pone resistencia,  caminan por largo rato sin soltarse, Amanda  desconcertada, no para de cuestionar a Arón, quién es? Porqué esta aquí?   Duda incluso de q él sea real.  Él por su parte, sonríe plácidamente y se  limita a hablar de  la luna, del  viento q  rompe en sus caras,  y de lo mágico de la noche.
     Llegan  hasta la posada, donde horas antes el anciano negó la entrada a Amanda, Arón solicita una habitación y el anciano sin poner mayor resistencia  le da las llaves. Suben escaleras, y llegan al cuarto asignado, Amanda se recuesta en la orilla de la cama y se da cuenta de cuál vulnerable se encuentra,  Arón   le roza la cara, con  tal delicadeza q pareciera teme hacerle daño, besa su oído  y siente como ella se estremece y voltea para encontrar sus labios, los besos tiernos q dieron inicio  a la batalla, se transforman en instantes en armas mortales, q no permiten a sus cuerpos negarse a morir  uno en manos del otro, la cadencia y el ritmo en  sus caderas, los lleva a danzar plácidamente, a cerrar los ojos y a saberse estrellas,  a viajar  por galaxias infinitas y reventar entre ellas  para después morir, y caer  nuevamente al abismo en la tierra.
    Amanda  enciende un cigarrillo, mientras observa el cuerpo desnudo de Arón y dice con voz ansiosa – Aún tienes dulces?
-Sí. Limón o uva?
-Dices saberlo todo, debes saber cuál prefiero.
-no, no puedo saberlo todo, pero se q te gustan los de uva.
-y q más sabes?
-se q huyes de ti.
-eso es imposible, no puedo escapar de mi.
-lo sabes, lo sé, pero eso no es suficiente.
    Arón acerca el  caramelo  sin envoltura a los labios de Amanda y sonríe complacido al ver como su gesto cambia cuando aquel dulce morado toca su lengua, Amanda  paladea  el dulce a la par de la duda de quién pueda ser este hombre.
-Porqué me seguías?
-No, no te seguía, te encontré.
-Me buscabas?
-A veces uno encuentra sin buscar.
-o a veces busca sin encontrar.
    Amanda se levanta y se aproxima a la ventana,  cierra los ojos y  como es costumbre finge ser ciega, sabe q Arón la observa, con la yema de sus dedos palpa  lo suave de su  piel  desnuda,  y abriendo los ojos de a poco pregunta
-Tu te quedarías a mi lado?
- q  necesitas?
- Por ahora dulces.
-Solo queda uno y es de  piña.
-Tu te quedarías a mi lado?
-q necesitas?
-Dulces he dicho.
-Ammm entonces no me necesitas.
    El cuarto queda en silencio, Arón se acerca a Amanda,  besa sus hombros  y baja por su espalda, ella suelta una pequeña risita  por las cosquillas q  provocan las barbas  de Arón, él besa cada centímetro de piel, ella solo da rienda suelta al placer  y se permite sentir,  los dos fingen  ser ciegos, y  juegan a estar locos, sacian sus instintos en copulas interminables, q nublan la razón.   Todo parece tan simple, tan primitivo, solo son ellos  jugando a ser.
    Los cuerpos caen rendidos, pero ellos se resisten a dormir, temen q al despertar, sigan viajando, sigan huyendo, pero sin saber q se siguen q uno es parte del otro. Arón  destapa el  último dulce   y lo come a mordidas, mientras  pregunta
-tu te quedarías conmigo?
-no me gustan las cicatrices.
-la vida nos marca.
-no me gusta la vida.
-Tu te quedarías conmigo.
-solo si tuvieras dulces.
El silencio   los inunda y por fin  poco a poco quedaron  dormidos.
   El  sol de la mañana despierta a Amanda, quien se descubre  sola,  busca su ropa, toma sus llaves, y los dos dulces q Arón ha dejado para ella en el buró.  Busca su auto  y se dispone a conducir otros cuantos kilómetros hasta q ella misma se alcance.  
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Esperar

20:48

-Yo no odio de ese modo a la gente
-Eso seguro porque no esperas nada de nadie
Murakami
Sputnik, mi amor.

El problema está en esperar, el mundo sería menos decepcionante si no esperáramos nada de él, si sólo nos acercáramos a las cosas en un estado de completa indiferencia, así cualquier cosa buena o mala sería una sorpresa y eso le daría un sabor distinto a las cosas.
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Los amantes

16:52
"un beso, si me oyes, mándame tú otro..."
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Sobresalto

0:12

La hoja en blanco nuevamente y tu voz haciendo eco en las paredes de mi cráneo, sin permitirme hilar ideas con emociones. Tengo el corazón en la mano y las ganas de llorar que no se van por más que las razones dicten sentencias "justas". Ya no sé cómo explicarle a mis pies que no tiene sentido caminar de noche, simplemente no vendrás…
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Despedidas

0:15

El viento hace parecer que la noche está furiosa, se habrá enojado conmigo por dejarme caer nuevamente, me duele, me duele en las rodillas, en los huesos, en el alma. Sé que no vas a escribir, sé que el dolor te aparta cada vez más de mi… Si sólo pudieras sentir la fragilidad de este corazón ingenuo, si pudieras sentir el peso de los días en que te he esperado… pero estas lejos, ahí del otro lado del espejo, donde nada parece tener sentido, donde no puedo alcanzarte. En sueños y en vigilia, de día de noche y a cada hora, no puedo hacer más que sentir que te alejas, que te ensimismas un poco a cada instante hasta dejarme fuera, hasta no ser más en mi.
Revuelvo cada una de las frases de la despedida, buscando la adecuada para no seguir cayendo, la precisa, algo, eso que tus labios dijeron antes de iniciar la partida, pero todas una a una se vuelven arena en los oídos, me he quedado sorda al pretender reconstruirlas.
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Ella es de chocolate

20:07

sO Aún recuerdo cuando en aquella lejana infancia los chicos de la calle jugaban encantados, quemados, las traes, futbol, o cualquier cosa que implicara alguna acción física, me asomaba a la ventana con la esperanza de que me invitaran a jugar, esperanza ilusa, casi nunca sucedía, a menos que la mamá de alguno de los que jugaba se acercara a mí y me preguntara:
-¿Porqué no juegas con ellos?
-Porque no me juntan
- Jueguen con ella.-ordenaba
Después venía el eterno pleito porque nadie me quería en su equipo, cuando por fin alguien perdía el volado y  se tenía que quedar conmigo. Entraba al campo de juegos pensando que haría mi mayor esfuerzo, pero inmediatamente les escuchaba decir, ella es de chocolate, las primeras veces aún intentaba correr tras el balón o esquivar a quien las traía, pero pronto me daba cuenta que no participaba en el juego, que era yo la de chocolate, dejaba de correr, alguno me empujaba y mejor regresaba a mi ventana a mirar hasta q terminaba el juego.
Poco a poco entendí que las actividades físicas no eran precisamente mi fuerte, no podía culparlos por no quererme en su equipo, era peor que mala. Conforme crecí fui descubriendo cosas para las que soy buena, otras que disfruto aunque me cuesten trabajo y muchas más en las que soy más mala que en los juegos físicos.
El amor es una de esas cosas donde soy la peor jugadora, me di cuenta que soy una enamorada de chocolate, que corre hacia todos lados tratando de involucrarse en el juego, pero sucede que no soy parte, él dice: es de chocolate, yo si entiendo el juego. Quizás sea buena idea dejar la ventana, qué más da quién gane el juego, sé que no seré yo.
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Estremecimientos

23:52

"Todavía se estremecen mis manos al mirarte" Se leía en una de las paredes del baño público, donde después de algunos kilómetros recorridos tuve que parar para orinar, me quedé observando por un minuto la frase, contrastante con la pestilencia del lugar. Sentí un poco de pena ante el contraste: una frase hermosa en el más vulgar de los sitios. Sentí un poco de envidia, nadie nunca escribió, dijo o pensó algo así para mí… Salí del lugar y continué mi camino sin poder alejar de mi cabeza tu imagen y esas  palabras…
¿Te estremecería tan sólo un poco el mirarme?
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Ideas que viajan

9:38

Las ideas llegan a mi cabeza, onduladas, dispersas, confusas, pareciera que vienen viajando ya desde hace mucho tiempo, dibujando espirales en el aire que las toca y haciendo mella en quien azarosamente las piensa. Anoche justo antes de lograr conciliar el sueño, como todos los días pensaba en ti, imaginaba tu respiración acompasada mientras yacías tendido sobre tu cama, por lo que sé últimamente tus noches no son muy placidas, pero preferí pensarte así: tranquilo, con un esbozo de sonrisa en tus labios, imaginándome a mí que te imagino y encuentro la calma en esa visión de ti justo antes del sueño. Me aferro a esa idea, le pongo nombre, la cuido celosamente y no permito nadie asome a mis pensamientos evitando pueda pervertirla. Al principio las noches eran la parte más complicada, me dolía el lado izquierdo de la cama, ahora me duelen las calles, los ojos, las manos, los días, las vidas, el sol; pero las noches no… y no es porque mi cama haya aprendido a dormir sin ti, no es porque ya no sienta el dolor agudo de mis rodillas al buscar tus costillas para acomodarse, no, no es eso. Es que ahora puedo atrapar un par de tus ideas que vienen viajando desde las fronteras de nuestro sur, hasta el norte de mi cama, se enredan en mis cabellos, juegan con mis estrellas y en esos momentos te siento cerca…
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Morí

16:09

Hacer trámites burocráticos es una tortura. Estoy segura que en el infierno hay filas y filas interminables y cuando las almas en pena logran llegar al escritorio hay un burócrata maldito, que les dice, "se equivocó de fila, esta es para los que murieron de gripe avial no porcina, va a tener que formarse otra vez allá en la ventanilla 8 " donde obviamente hay una fila doblemente larga y cuando después de una eternidad llegan al inicio de esa fila, hay otro hombre que habla por teléfono y come al tiempo que  atiende y le dice, "uuy no, le  falta una fotocopia del acta de defunción, donde se especifique  la hora con milesimas de segundo exactas de su fallecimiento, vaya a la planta baja a q se la den  y luego regresa..." y así infinitamente… un momento, eso ha sido de mi vida la última semana, de fila en fila, de ventanilla en ventanilla… ¿Es qué acaso morí y he ido al infierno?
No, sólo es México y sus perfectamente ineptos y malhumorados servidores públicos. Carajo!!!
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Para leer de un tirón

17:42

"Uno se duerme; eso es todo"
El retorno de la noche es una aproximación al umbral entre la vida y la muerte, al asombro de la conciencia abandonando al cuerpo, al sentimiento de que se sueña y no se muere, a la voz de la negra noche, la eterna noche
que nos llama de lejos, al último segundo de forcejeo para regresar, para aferrarnos y seguir viviendo, despertar.
El retorno de la noche
Deshoras
Julio Cortázar
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